jueves, 15 de abril de 2010

La V Internacional y el programa socialista (I) El hielo está roto (Por Martín Moreno)

La V Internacional y el programa socialista (I) El hielo está roto

Por Martín Moreno

Primera de dos partes acerca de los elementos hacia un programa socialista para la V Internacional

Introducción

Este abril originario, cuando en Caracas ardan los fuegos por el Bicentenario, habrá un invitado de honor en las cabezas y en los corazones de millones. Ese viejo fantasma que Marx y Engels declararon por primera vez al mundo: la Internacional.

La V Internacional ya ha sido proclamada. El hielo está roto. El surco está abierto. La Internacional, porque es una necesidad antes que nada, ya es, existe, vive y crece en la mente y el corazón de millones de trabajadores de la causa revolucionaria en todo el planeta. Anuncia un mundo nuevo. Ha sido echada a volar. Nadie puede detenerla ya. Vive más allá del monte Avila, en la intifada de Gaza, en los desiertos del Sahara occidental, en las revueltas griegas, en las luchas estudiantiles argentinas, en los paros nacionales de México, en las llanuras montañosas de Nepal, en las demostraciones en Lahore, en millones de recamaras, habitaciones, cuartos obreros de todo el mundo, en los cybercafés donde un revolucionario en cualquier lugar del mundo se conecta o­n line y une su destino a los pobres de la tierra, como dice el canto….

Una Internacional auténticamente revolucionaria siempre se construye desde abajo, desde la teoría revolucionaria, desde la lucha, desde la necesidad y la esperanza, desde la acción militante en las calles, fábricas, escuelas y campos, desde esa misma Ciudad de la Esperanza del Distrito Federal de México a la roja rojita Caracas, desde la siempre revolucionaria La Habana a la insurgente Managua, desde la revolución pendiente en los Estados Unidos de Norteamérica a la combativa La Rioja argentina, o a ese Montevideo donde hace tiempo una generación abrazó la causa revolucionaria para romper la historia a favor de los más desfavorecidos, desde la Guatemala mártir de la Marcha de Dolores a las concentraciones combativas sindicales de FENASTRAS y en memoria de Monseñor Romero en San Salvador, desde ese Perú de Ayacucho con 6,000 miembros democráticos de las fuerzas armadas marchando por los Andes, levantados contra Fujimori….. Esa es nuestra América, la misma de Bolívar, San Martín, Sucre, Morelos, Artigas, Morazán, Tupac Katari, Tupac Amaru, José Martí, Cesar Augusto Sandino, Carlos Fonseca Amador, Farabundo Martí, del comandante Guevara, la de Salvador Allende, de Luis Emilio Recabarren, Camilo Torres, la misma de Celia Hart Santamaría……

En ésta, nuestra America Latina, la revolución no es una tarea del porvenir. Es presente alzado. Hoy, el futuro del mundo, por tanto de la civilización misma, sin un ápice de exageración, se decide en las ciudades y campos de América Latina. También el futuro de los Estados Unidos de América y el de la propia Europa, que marcha con otras realidades, otros tiempos, otros ritmos ante la nueva era. Una derrota ante la descomposición capitalista sólo puede ofrecer un camino: la barbarie, idea anticipada brillantemente por Engels. Así que esta batalla, a ganar con las armas de las ideas en primer lugar, es sí o sí. No hay de otra.

La V Internacional anda. Cabalga por América Latina, con el viejo sueño de Bolívar en el puño, y también por los cinco continentes. Su tarea histórica es enterrar en el mar al capitalismo y sus imperialismos. Hasta alumbrar la verdadera historia de la humanidad, hasta colocar en el cesto de la basura de la historia los horrores sin fin de la sociedad dividida en clases: miseria, hambre, explotación, opresión, desempleo, egoísmo individual, burocratismo, boliburguesía, las injusticias, la guerra, la destrucción del planeta, los efectos devastadores de los fenómenos naturales por la falta de planificación…..

Se puede pensar que la V Internacional es un camino largo. En cierta forma, es verdad. En realidad, no hay camino. En los versos libres del poeta español Antonio Machado “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.

Una situación revolucionaria no es un día, un instante, ni un mes. Es un proceso, con un periodo de tiempo suficiente para que haya varias oportunidades (puntos de inflexión) donde la situación puede decantarse en un sentido u otro depende de la firmeza y decisión de la dirección, de la acción de las masas, de la correlación de fuerzas lograda con el trabajo preparatorio anterior y otras factores. O revolución o contrarrevolución. Ese es el dilema. Hace mucho tiempo el revolucionario ruso León Trotsky afirmó esa profunda idea de que la crisis histórica de la humanidad se reduce a la crisis de la dirección del proletariado.

Del mismo modo, el surgimiento de una Internacional nunca ha sido cuestión de meses sino mas bien de años. La paciencia, la capacidad de aguante, es la gran virtud para la revolución. La impaciencia, su fatal error. La Tercera Internacional tardó en nacer desde la Conferencia de Zimmerwald hasta 1919 y la IV Internacional, desde 1933 hasta 38, en distintas aproximaciones sucesivas. La V internacional, apenas cumplirá cinco meses de ser alumbrada la idea. Existe, es y está en gestación. Se puede afirmar que no existe a dia de hoy partido de la izquierda mundial que no cuente ya en su seno con simpatizantes y seguidores de la V Internacional, propagando como el viejo topo de la historia las ideas que la Internacional ha vuelto a reivindicar, a dar su justo lugar de honor en la historia presente y darles de nuevo vida en la acción de masas a términos como “revolución”, “socialismo “ “internacionalismo”. No es poco. Tal empresa no es para nada menor.

Los postulados de la Internacional

Para los que provenimos de las tradiciones en torno a la bandera roja del marxismo revolucionario hay varios postulados que defendemos propuestos a debate democrático. El objetivo de la V Internacional es la revolución socialista mundial. Su método: el materialismo dialéctico. Su programa: el marxista. Su lema: ¡total libertad en la discusión, golpear juntos!

La V Internacional retoma y hace retomar las ilusiones de las masas y ofrece una nueva perspectiva, una nueva y vieja bandera a la vez, la bandera de la democracia obrera: antiimperialista, anticapitalista, socialista, antisectaria, antiburocrática, con mayor énfasis en este tiempo en la democracia que en el centralismo, unificadora en la acción del movimiento obrero mundial y los movimientos juveniles y sociales mundiales, marchando juntos.

La V Internacional retoma el aglutinamiento de organizaciones que provienen de tradiciones tan diversas, en su mayor carácter de movimiento, como sucedió en la I Internacional; de la Segunda Internacional, en los tiempos del viejo Engels, adhiere su carácter socialista y la conjunción de los grandes sindicatos obreros de masas con las secciones de la Internacional; de la III Internacional, el haber sido convocada a partir de un partido de masas como el Partido Socialista Unido de Venezuela, del mismo modo que entonces hiciera el Partido Bolchevique; y enarbola, de la IV Internacional, lo perenne de su Programa de Transición.

La V Internacional lucha por el libre agrupamiento de los trabajadores de todo el mundo, por la libertad sindical, contra las leyes antidemocráticas en paises que obligan a que sea el gobierno de turno el que conceda “legalidad” al libre derecho de agrupación sindical, de esa clase obrera en cualquier latitud en lucha contra los métodos del gangsterismo sindical.Se pronuncia por el combate y la autodefensa contra los métodos represivos de estados, patronal y burocracias oficialistas en Estados Unidos, Latinoamérica, Africa, Asia y Europa.

Ante la crisis del capitalismo, no hay “terceras vías”, no existen “nuevas vías”, ni “new labour”. Todas están viejas recetas han caducado a la luz de la historia. Es socialismo o barbarie. Tal es el dilema de nuestro tiempos. Ningún trabajador en el mundo, ninguna clase social queda al margen de esta disyuntiva.

En La V Internacional se inscriben algunos postulados fundamentales: llamar a las cosas por su nombre; no ocultar nada a las masas, fuera el secretismo, que suele cobijar a diferentes variantes burocráticas en un caldo de cultivo idóneo para su desarrollo, que haya desde el primer día luz y taquígrafos; no buscar atajos, manteniendo siempre el método de la paciencia revolucionaria y huyendo de la impaciencia y de la rutina; mantener el sentido de la proporción; confiar totalmente en nuestra clase; no intentar imponer una cierta táctica general sin tomar en cuenta las particularidades, el ritmo, la lógica de la lucha de clases en tal zona o país del mundo, audacia y mas audacia junto a organización y mayor organización; no simplificar la realidad; no acusar a la clase de ser incapaz de elevarse a las ideas revolucionarias ni pretender tutelarla como si de un menor de edad se tratara. Nunca nadie se debe presuponer alejado del movimiento hasta que él mismo no quiera saber nada o se pase al enemigo de clase en declaraciones y acción o cometa una pena grave realmente comprobada como robo u otras.

Sectarismo y oportunismo, dos caras de la misma moneda se dan la mano y perecen ante su atomización, en esa cinta de Moebius, ese infinito convertido en símbolo, sin fin del escisionismo y la parálisis. Hoy como ayer y como mañana, los procesos históricos de la lucha de clases seguirán pasando por las organizaciones tradicionales, creadas por nuestra clase con mucho esfuerzo, sacrificio, sangre, sudor, tradiciones, incluso transmitida en las familias de generación en generación, símbolos…. Como ley general que la historia nos muestra, en los países donde se da la existencia de dos partidos a través de los que se expresan los trabajadores los procesos de debate, critica, izquierdas socialistas, de refundación marxista, reformismo de izquierda y centrismo en términos marxistas, el surgimiento y la participación de los trabajadores en las olas pre revolucionaria y revolucionarias se dará en ambos partidos, con diferente cantidad de participación y ritmo, de forman no uniforme por todo el país, teniendo en unas localidades más fuerza una de las dos herramientas organizativas y en otra, lo mismo podrá ser su complementaria, desde el punto de vista unitario del marxismo. La forma, en este caso, no es fondo.

“La emancipación de los trabajadores será obra de ellos mismos“. “Los marxistas no formamos un partido aparte de donde están las masas organizadas“. Nunca olvidemos tales postulados, que forman parte del legado de las ideas más vivas de lo más avanzado del movimiento, y que ahora son retomados por la V Internacional, procedentes de los primeros dias de aquella Primera, que a pesar de sus débiles fuerzas dio con valentía el paso adelante necesario históricamente y sentó las bases para el futuro.

(Fin de la primera parte..)
Título de la segunda parte: La V internacional y el programa socialista (II) Puntos para el Programa


http://www.kaosenlared.net/noticia/v-internacional-programa-socialista-i-hielo-esta-roto

lunes, 5 de abril de 2010

La V Internacional y la revolución cubana: Un llamamiento al Partido Comunista de Cuba (Daniel Guerra)




“El marxismo ha muerto.” Éste es el mantra que desde la desintegración de la URSS, e incluso tiempo atrás, se repite sin cesar por todos los medios de comunicación burgueses. Sin embargo, a pesar de la incesante campaña mediática contra los principios revolucionarios del socialismo marxista, a escasos kilómetros de las costas del corazón del imperio americano, una pequeña isla caribeña, sitiada, acorralada y brutalmente acosada desde hace cincuenta años por un asfixiante bloqueo económico, comercial y financiero, desafía con orgullo todos los pronósticos de los intelectuales del capitalismo. La revolución cubana sigue en pie contra viento y marea, resistiendo todos los embates de un imperialismo que cada vez que muestra sus garras, es respondido por un pueblo que eleva sus puños al cielo al grito de ¡Socialismo o muerte!

¿Cómo se explica la supervivencia del socialismo en este pequeño territorio del planeta? En los libros de texto de los países capitalistas no se encuentra ningún análisis serio o teoría sobre esta cuestión, quizá por el temor de llegar a conclusiones demasiado desagradables para ellos. No obstante, la revolucionaria cubana Celia Hart de Santamaría escribió en mayo del 2004 el artículo titulado «El “socialismo en un sólo país” y la revolución cubana», del que se extraen tres claves importantes para descifrar esta incógnita.

La primera clave radica en el éxito indiscutible de la economía planificada. El contexto cubano es el de Latinoamérica; un continente donde el hambre, el analfabetismo, la miseria, la escasez de medidas higiénicas y las deficiencias en infraestructuras sanitarias son problemas endémicos. Por otro lado, la ruptura de las relaciones entre el gobierno de Cuba y los países del antiguo bloque oriental, supuso un duro golpe para la economía de la isla, ya de por sí duramente hostigada por el bloqueo. Aun así, las necesidades básicas de los cubanos están cubiertas, el sistema sanitario alcanza al 100% de la población y la educación es universal.

La segunda clave reside en el carácter revolucionario del socialismo cubano. Celia Hart lo ilustra muy claramente al destacar la siguiente característica: El pueblo cubano, cuando se refiere a Cuba, alude siempre a la revolución cubana, en lugar de a la Cuba socialista. Esta peculiaridad, que a simple vista puede parecer anecdótica, revela que el proceso revolucionario no se considera un proyecto acabado ni estancado, lo cual representa un rasgo diferencial respecto a lo que supuso la URSS y el resto de sus antiguos países satélites.

Con la llegada de Stalin, se pasa rápidamente de hablar de la revolución soviética a el socialismo soviético o el socialismo real, lo que induce a pensar en un proceso revolucionario ya concluido. Según Celia Hart, esta diferencia es esencial para entender por qué la revolución cubana no sucumbió tras la caída del muro de Berlín. Asimismo, hay que tener presente que en Cuba el socialismo no fue impuesto por los tanques soviéticos, sino que surgió de la lucha del pueblo, forjándose en un espíritu revolucionario inquebrantable.

Ahora bien, esto no significa que haya que bajar la guardia. Cuando las revoluciones se estabilizan y alcanzan cierto punto de desarrollo, tienden a consolidar un aparato administrativo que puede desarrollar ciertos vicios burocráticos, a menos que el pueblo ejerza un control adecuado. El acomodo a la victoria y la rutina diaria de la construcción de una república socialista son susceptibles de desarrollar desviaciones bonapartistas proletarias (estalinistas) en cualquier revolución, sobre todo para aquéllos que la consideran como un empleo. Cuba no está libre de este peligro, y las estrechas relaciones que mantuvo con las burocracias estalinistas, a la fuerza han debido contagiar ciertas tendencias conservadoras y reformistas a aquellos miembros del Partido Comunista que buscan la tranquilidad y el statu quo.

Así pues, en Cuba, además de los llamados “disidentes”, financiados por Estados Unidos, también existe en el seno de la revolución más de un burócrata esperando el momento oportuno para disfrutar de los beneficios que no pueden obtener con el sueldo de su cargo —y siempre habrá quien esté dispuesto a ofrecérselo—, y que seguramente ya están maquinando para permitir la entrada de medidas capitalistas en la isla. De la misma forma tratarán de frenar y obstaculizar el proyecto de la V Internacional; y esto no sólo ocurre en la revolución cubana, sino también en el seno de la revolución bolivariana. La lucha contra las deformaciones burocráticas y el reformismo es un frente de batalla constante en toda revolución.

Contra los núcleos más degenerados del Partido Comunista de Cuba, la autoridad del Comandante Fidel Castro Ruz, aquél que fuera capaz de proclamar ante el desmoronamiento de Europa del Este: “Ahora más que nunca, ¡Socialismo o muerte!”, es por el momento un obstáculo insalvable. En cambio, a diferencia de lo que ocurre con las ideas, los individuos no viven eternamente. El imperialismo, como buitre hambriento al acecho, se dispone a asaltar la isla con pactos y negociaciones, resuelto a devorar los triunfos de la revolución cubana con su mejor sonrisa a cambio de unas migajas. En el pasado, el imperialismo recurrió principalmente al bloqueo y las amenazas, sin lograr nada que no fuera unir aún más al pueblo cubano en la defensa de su revolución. En el futuro, intentará comprar y sobornar, tal y como está haciendo ya para construir la disidencia política. Contra tal amenaza, la revolución no debe estancarse ni dar pasos en falso. Como afirmó Fidel Castro en una ocasión comparando la revolución con una bicicleta que avanza y no se debe detener, tampoco la revolución debe frenar, pues de lo contrario, caerá inevitablemente.

La tercera clave del éxito de la revolución cubana, tal vez la más importante, se encuentra en ese sentimiento que recorre las venas de toda Latinoamérica desde que Simón Bolívar soñara con una América Latina unida por encima de fronteras nacionales: El internacionalismo. Mientras que en los países de la URSS se estableció la teoría del “socialismo en un solo país” para servir a los intereses de la burocracia; en el pueblo de Cuba el principio internacionalista se hallaba tan arraigado que ni la burocracia soviética logró arrebatárselo. Para poder comprenderlo mejor habría que remontarse al mismo nacimiento de esta nación, fruto de la fusión de tres continentes. El primer ejemplo más destacado de este internacionalismo se encuentra en las figuras históricas de Máximo Gómez y José Martí.

El general Máximo Gómez Báez, jefe militar de la segunda guerra de liberación de Cuba en 1895, era natural de Bani, República Dominicana. Llegó a Cuba en 1865, donde conoció las penurias de los pobladores bajo el yugo de los colonizadores y no dudó en luchar por la libertad de los cubanos junto con José Martí, fundador del partido Revolucionario Cubano en 1892. Martí hizo del internacionalismo el fin último de la independencia de Cuba. Aunque sin lugar a dudas el más claro ejemplo de internacionalismo que se ha dado en toda Latinoamérica se haya en el corazón de la propia revolución cubana, personificado en la figura del mismísimo Comandante Ernesto (Che) Guevara.

El Che combatió por el socialismo por encima de fronteras nacionales lejos de su Argentina natal. Una vez hubo triunfado la revolución en Cuba, comenzó a promover movimientos guerrilleros por todo el mundo. Rápidamente abandonaría todos los cargos que ocupaba en la isla para, tal y como expresó por carta al pueblo cubano a través de su compañero de lucha Fidel Castro, “combatir el imperialismo donde quiera que éste se encuentre”. Combatió en África, con el fin de apoyar a los movimientos revolucionarios en marcha. El 9 de octubre de 1967, en La Higuera (Bolivia), el Che cae luchando por los más altos ideales que un hombre puede llegar a alcanzar. No existe en toda América Latina un mejor ejemplo de la aplicación de la teoría de la Revolución Permanente de León Trotsky. Éste es el legado más preciado de la revolución cubana para el proletariado mundial.

Hoy en día, Cuba continúa manifestando su internacionalismo compartiendo con el mundo los logros de su revolución, enviando médicos, técnicos, maestros y profesionales en misión humanitaria allí donde fuese preciso echar una mano solidaria. La prueba más reciente se observa en la rápida respuesta de auxilio en los pueblos de Haití y Chile, tras los últimos seísmos que han sufrido. Si bien, este internacionalismo siempre se muestra recíproco desde el mundo hacia Cuba, puesto que proliferan por doquier movimientos de solidaridad con el pueblo cubano y su revolución, manifestaciones contra el bloqueo, campañas contra el acoso mediático, así como todo tipo de gestos de apoyo que mantienen viva la revolución cubana fuera de sus fronteras.

Por otro lado, los aciagos años de soledad de la revolución cubana podrían tener los días contados. En países como Bolivia, cada vez se habla más del socialismo como alternativa al sistema capitalista y su podredumbre, mientras que en Venezuela, la revolución bolivariana avanza con expropiaciones de los medios de producción bajo control obrero. En toda Latinoamérica, la búsqueda de la unión de los pueblos en contra del imperialismo, inspirándose en el sueño de Bolívar, se materializa hoy en proyectos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), así como la futura constitución de la Alternativa Martiana.

En este contexto, está prevista la fundación de una V Internacional como respuesta a la urgencia de la unidad de la clase trabajadora en su lucha contra el capitalismo. El Presidente Hugo Chávez es el accidente histórico mediante el cual se ha manifestado la necesidad del internacionalismo, una necesidad tan incuestionable que resulta imposible de rebatir. Así pues, rápidamente se ha abierto el debate en todas las organizaciones de izquierda. Sólo el PSUV cuenta con siete millones de afiliados, en seguida se adhirió el FMLN, organizaciones de la IV ya han expresado su adhesión, y la idea va ganando simpatías por doquier, especialmente si nos fijamos en las bases de los partidos y organizaciones más que en sus direcciones. No importa de quién haya sido la iniciativa, la propuesta se ha lanzado al aire e inmediatamente ha echado a volar, dado que es un sueño que anida en la mente de todos los revolucionarios que claman por combatir el capitalismo por encima de fronteras nacionales. Llegado a este punto, ¿quién es capaz de detener la V Internacional? Cualquiera que lo intente pasará a la Historia como un traidor a la clase obrera.

El PC Cubano, paradójicamente, en lugar de apresurarse en abrazar este proyecto y situarse a la cabeza con el internacionalismo del Che y los logros de la revolución como estandarte, está tardando en tomar una decisión sobre su adhesión a la Internacional. Nadie mejor que el pueblo cubano para comprender el inexcusable deber y la imperativa necesidad de extender los principios y los avances de la revolución cubana por todo el continente latinoamericano y por el mundo.

No cabe la menor duda de que en las bases y en las juventudes del PC Cubano, la noticia de la fundación de una V Internacional no dejará a nadie indiferente, y probablemente muchos miembros del partido están a la expectativa del desarrollo de esta propuesta. Pero para entonces, puede que ya sea demasiado tarde. Si todos los revolucionarios esperan a que una internacional defienda un programa auténticamente socialista para participar en su construcción, difícilmente llegará a desarrollarse ese programa. Por eso lo primero que debe hacer el PC Cubano es sumarse sin demora a esta iniciativa sin renunciar ni un ápice a sus principios marxistas revolucionarios. El Internacionalismo, más allá de un sentimiento o de un sueño, es por encima de todo una necesidad imperante para la revolución cubana. Marx afirmó: “En un mar de capitalismo no se pueden dar islotes de comunismo.”

Éste es un llamamiento al Partido Comunista de Cuba y al revolucionario pueblo cubano. La V Internacional será el balón de oxígeno que las conquistas sociales de Cuba necesitan para resistir y avanzar a la vez que la Internacional necesita del PC Cubano su experiencia revolucionaria para luchar contra todo intento de reformismo, de colaboración de clases que pueda aparecer entre sus filas y contra las agresiones del imperialismo. Si la V Internacional no hubiera surgido de la revolución bolivariana, debería haber surgido de la revolución cubana. En cualquier caso, el PC Cubano debe adherirse al proyecto del PSUV para construir una Internacional capaz de extender los principios del socialismo revolucionario por todo el continente y por el mundo. De lo contrario, el futuro de la revolución cubana —con todo su heroísmo y sus logros sociales, aislada en medio de las amenazas del imperialismo— es claramente incierto y preocupante. Como también lo sería a largo plazo una futura federación de estados socialistas en América Latina si el socialismo no se extiende a nivel mundial.

Daniel Guerra

4 de abril de 2010

domingo, 4 de abril de 2010

PONENCIA DEL DOCTOR WILLIAM ROBINSON SOBRE LA V INTERNACIONAL SOCIALISTA EN LOS ÁNGELES


“Yo considero que este llamado que hizo Hugo Chávez para una Quinta Internacional Socialista es algo extremadamente urgente en un momento muy, muy oportuno. Yo diría incluso que es uno de los temas más apremiantes de nuestros tiempos, de nuestra época y de lo que va a pasar.”


Así comenzó su ponencia el Dr. William Robinson, reconocido sociólogo y politólogo, quien es catedrático en la Universidad de Santa Bárbara, California, y fue invitado por El FMLN-Los Angeles para abordar el tema de la política del gobierno estadounidense hacia Latinoamérica en el contexto histórico de la propuesta por la Quinta Internacional Socialista que hiciera Hugo Chávez en noviembre de 2009.

El Partido Socialista Unificado de Venezuela, convocó el pasado noviembre a partidos socialistas alrededor del mundo, y especialmente de América Latina, y de allí salió el llamado que hizo Hugo Chávez por la conformación de un organismo internacional de izquierda para enfrentar al capitalismo global.

Robinson dijo que el llamado de Chávez se da en el contexto de una ofensiva del capitalismo global, el cual está en decadencia, pero que se encuentra en una ofensiva global contra los pueblos y movimientos revolucionarios.

“La profunda crísis económica que estamos viviendo es una crisis histórica sin precedentes. El capitalismo global pasa a la ofensiva. La élite transnacional pasa a la ofensiva sobre esta crisis. La derecha latinoamericana pasa a la ofensiva. (Ustedes saben que la derecha en El Salvador está en desbandada, pero es en El Salvador, no la situación para América Latina más ampliamente). Pero a la vez, las clases populares estamos en ofensiva también. Así que estamos en un período de grandes choques.

“En realidad la humanidad enfrenta una crisis de guerras imperialistas. Por donde quiera se están extendiendo estas guerras. Donde hay revolución hay contrarrevolución. Hay empobrecimiento de las amplias mayorías a nivel mundial. Estamos cada vez enfrentando una dictadura del capital mundial ante esta crisis. Estamos enfrentando un colapso económico y ecológico a nivel planetario. Hace unos días anunciaron que había un pleito por una isla entre la India y Bangladesh, pero se acabó el pleito porque la isla se hundió en el mar. (risas).

Entonces estamos frente a un colapso ecónomico toda la humanidad.

Robinson señaló que “los medios de producción y comunicación nunca han sido tan poderosos, y los medios de producción ideológica de los grupos dominantes tampoco han sido antes tan poderosos en el alcance que tienen en 2010. Entonces, en realidad, nosotros estamos ante una situación que nunca hemos enfrentado. Las imágenes de Iraq, Afganistán, la dominación sobre Palestina y el aprovechamiento que Estados Unidos hizo del terremoto para la ocupación de Haití, etc, etc, todas estas son imágenes que nos indican que el capitalismo global es una condena a muerte para la humanidad… Es una verdadera condena a muerte.”

Robinson dijo que “nunca han estado tantas cosas en juego para la humanidad” y que es en este contexto que se da el llamado para la Quinta Internacional Socialista.

Dijo que en América Latina hay una ofensiva contrarrevolucionaria que viene de todas las luchas desde 1989, desde el Caracazo, que fuera la primera explosión contra los medios del periodismo; de ahí se vienen acumulando fuerzas sociales y políticas incluyendo las revueltas en Argentina en 2000-2001, las elecciones de gobiernos de izquierda desde Suramérica hasta Centroamérica.

Pero, señala el politólogo, que después de un poco más de diez años de avance de la Izquierda, viene la contraofensiva del capitalismo y estamos justo en esa contraofensiva.

Honduras sería en realidad la expresión más fuerte de esta contraofensiva, porque si estudiamos ese golpe fue la verdadera clase capitalisa transnacional la que lo organizó, encabezada por Estados Unidos y con los sectores más transnacionalizados representando este sistema. Ellos tocaron las puertas de los militares y las puertas de la clase política, y así el golpe se da en favor de esta contraofensiva que nosotros hemos visto.

Robinson recalcó que la construción de siete bases militares en Colombia es con objetivos de tener una capacidad de acción por todo Sur América. “Colombia, dijo, es el epicentro de la contraofensiva imperial en Latinoamérica.”

También hay bases militares que están abriéndose en Panamá. Todos estos movimientos del imperio son parte de la ofensiva que pretende amenazar constantemente el desarrollo de las revoluciones de Venezuela, Bolivia, Ecuador y otras en la región. Pero es Venezuela el foco de la contraofensiva porque de ahí nace la amenaza más grande para la clase financiera internacional, que es la alternativa del Socialismo del Siglo XXI.

El Dr. Robinson señala además que aunque esta ofensiva de contrarrevolución está organizada en Washington, ésta viene en función de un imperio del capitalismo global. “En realidad estamos enfrentando un imperio del capital transnacional, y de ahí viene esta ofensiva.”

Puntualizó el politólogo que “esta nueva crisis hace urgente que nosotros los revolucionarios, los sectores más revolucionarios, los sectores más populares, todos los que reclamamos la justicia social, que hagamos hoy más que nunca un esfuerzo para consolidar una organización por medio de la cual coordinemos transfronteras y más alla de América Latina. Que nuestra resistencia, nuestras alternativas vayan más allá de nuestro intereses propios, porque si enfrentamos una ofensiva global, necesitamos una resistencia global. Si el capital se ha globalizado, la resistencia debe ser entoces global.”

Enfatizó que “la única posibilidad que nosotros tenemos de enfrentar el capitalismo global es de unir nuestras fuerzas a nivel global, pero hoy por hoy los movimientos pupulares progresistas… nosotros tenemos un vacío de la izquierda en el ámbito global. No tenemos el mecanismo de coordinación, no tenemos un organismo que unifique tantas fuerzas que tenemos por todos los países y las regiones”.

Entonces la pregunta clara que tenemos aquí es: “Cómo respondemos a esta coyuntura en que nos encontramos. El capitalismo global está bien organizado, está expandiendo sus fuerzas globales sin precedencia y está en la ofensiva sin parámetros. Entonces nuestra pregunta es cómo respondemos a esta embestida del capitalismo transnacional?”. Robinson dijo que “entonces la tarea pendiente es una recomposición de las fuerzas a nivel latinoamericano y a nivel global y una coordinación revolucionaria en respuesta a la crisis del capitalismo global.”

En este marco, dijo que el llamado a la Quinta Internacional Socialista es la propuesta más oportuna del momento, y resaltó que el presidente Hugo Chávez es uno de esos líderes que aparecen una vez cada cien años, sugeriendo que su contribución en el mundo ha hecho posible regresar al vocabulario político la palabra “Socialismo” con un nuevo vigor.

“Viene Venezuela y pone a nivel mundial el Socialismo. Ahora nosotros podemos hablar con orgullo del socialismo. Y no nos da miedo hablar del socialismo. Y por eso es que Venezuela es una amenaza tan fuerte para este sistema capitalista de explotación, y es una confrontación de muerte que enfrentamos.

“Venezuela es el mero epicentro mundial para un socialismo del siglo XXI. Es el mero epicentro. Es muy importante reconocer esto, que después del colapso de la Unión Soviética, después del colapso del Muro de Berlin, muchos sectores de la izquierda ya no querían hablar de socialismo, ya querían acomodarse con el sistema, no querían asociarse con un sistema ‘que los llevara a la muete’. Entre muchas gentes de nuestras filas, decían ‘pues ni modo, este sistema no es compatible, nunca es compatible’…”.

“Ahora nosotros podemos hablar de nuevo con orgullo del Socialismo, desde que Venezuela aparece encabezando un movimiento por el socialismo abiertamente. “Siendo ésta la amenaza más grande para el capitalismo transnacional, no es extraño que sean Chávez y Venezuela el foco del ataque imperial.

Señaló también que la estrategia del gobierno del presidente Barak Obama es de tratar de derechizar los gobiernos de izquierda en Latinoamérica, a diferencia de previas administraciones estadounidenses que han sido mas confrontativas con los movimientos sociales. Y enfatizó que las izquierdas revolucionarias en Latinoamérica deben estar conscientes de esta estrategia del capitalismo y formar sus propias estrategias para mantenerse en sus direciones correctas rumbo al socialismo.

Mientras que mostró su ferviente apoyo al llamado por la Quinta Internacional Socialista, Robinson criticó algunas posturas que se han dado sobre el tema, y dijo que hay que mantener la postura de que La Quinta Intenaciónal debe de ser Socialista y no como un movimiento sin posturas claras.

En este sentido, Robinson hizo una reseña histórica de las Internacionales que se construyeron en el pasado con similares objetivos que se ubicaban en cada momento histórico. Señaló beneficios de estas organizaciónes internacionales que ayudaron en gran medida a consolidar la izquierdas del mundo, pero también observó que problemas ideológicos y de posturas chocantes, entre otros aspectos, contribuyeron en gran medida a las eventuales disoluciones y desquebrajamiento de las Internacionales pasadas.

Señala que las Internacionales pasadas, que empezaron con la Primera Internacional que convocaran Carlos Marx y Frederick Engels con el Manifiesto del Partido Comunista, nos han dejado un legado que ha sido muy revolucionario pero que también ha sido fracturado por corrientes ideológicas diversas que no tienen definición de rumbo y de clase. En diferentes épocas de la historia de las Internacionales, dice Robinson, estas entidades de izquierda se han fracturado por tendencias revisionistas en algunos casos, e incluso tendencias anarquistas en otros, que han estado en contra de las posiciones revolucionarias y que han causado divisiones y disoluciones, impidiendo la acción cohesionada de estas organizaciones tan importantes en la izquierda con los movimientos sociales.

Robinson advierte que se observan algunas herencias ideológicas en algunos participantes en la nueva conformación de la Quinta Intenacional que podrían ser en detrimento en la conformación de una organización internacional cohesionada, y por eso se debe de trabajar para garantizar una cohesión de pensamiento en esta nueva y muy necesaria organización internacional de la izquierda.

Enfatiza que la Quinta Internacional Socialista debe ser clara en su posición mundial como una organización que aglutine la izquierda revolucionaria en una lucha antiimperialista y por el socialismo como alternativa única al monstruoso sistema capitalista transnacional. En este sentido, el politólogo se alínea a la propuesta hecha por Chávez sobre la esencia de la Quinta Internacional que se propone como base de la lucha antiimperialista y la construcción del socialismo como objetivo final.

Comisión de Comunicaciones,

FMLN-Los Angeles



http://v-internacional-europa.blogspot.com/2010/04/ponencia-del-doctor-william-robinson.html

sábado, 3 de abril de 2010

¡La V Internacional! (José Candelario Sánchez )

“Proletarios de Todos los Países, Uníos”, con esta consigna encabezaron Carlos Marx y Federico Engels uno de los más famosos y difundidos escritos de la historia en 1948 el Manifiesto Comunista donde argumentaban, en forma científica, la necesidad de unir a todos los proletarios del mundo, por su condición de explotada ser ésta la única clase capaz de iniciar la transición del sistema capitalista por otro basado en la igualdad, la solidaridad y la justicia social. 16 años después y siendo consecuente con sus postulados teóricos en 1864 fundan la I Internacional (Asociación Internacional del Trabajo) dándole difusión al marxismo y a la organización de los partidos obreros, lo que contribuyó en la dirección de la Comuna de Paris en 1871 y según palabras de Marx fue el primer intento de tomar el cielo por los obreros.

En 1889 Federico Engels funda la II Internacional con partidos socialdemócratas y socialistas que giraban alrededor del marxismo, inicialmente fue positivo, pero pronto se produjeron agudas contradicciones en cómo interpretar el marxismo, los derechista encabezados por kautsky y Berntein proponían la reforma del capitalismo como vía de su disolución y la izquierda encabezada por Lenin sostenía firme la lucha de clases como única forma de suprimir por la vía revolucionaria el sistema de explotación al sistema capitalista.
La III Internacional es fundada por Lenin tras la victoriosa Revolución Bolchevique. La unidad del movimiento obrero no sólo era indispensable para salvar al primer Estado Obrero-Campesino victorioso de la historia sino también para estimular la revolución mundial. Trotsky fundó la IV internacional con organizaciones políticas que respaldaban la tesis de la revolución permanente.

La Internacional fue fundada para reemplazar las sectas socialista o semisocialistas (Hoy sindicatos dirigidos por sindicaleros disfrazados de revolucionarios) por una organización real de la clase obrera para la lucha contra el sistema capitalista, los estatutos provisionales y el manifiesto Inaugural así lo establece. La historia de la Internacional también ha sido una lucha constante del Consejo Central contra las sectas y experimentos contrarevolucionarios que tienden a echar raíces en su seno obstaculizando el desarrollo del verdadero movimiento de clase.

No son tiempos mezquinos, es la hora de los bravos que aman a la humanidad, hoy vivimos, sentimos la brisa convertirse en un huracán fundacional, se ha dicho que el capitalismo es el infierno, y sentimos que tenemos la posibilidad de superarlo dando nuevos aires vitales a la revolución mundial, en esta hora los obreros tenemos un papel estelar insustituible, pero al mismo tiempo tenemos que despojarnos del economicismo que durante muchos años nos sirvió para resistir los embates de la burguesía depredadora

Ya no se trata de arrancarle migajas al capital, la meta no es la reivindicación pequeña. Ahora los obreros tenemos la responsabilidad de protagonizar con el Comandante Chávez al frente la liberación de la sociedad, de fundar un mundo donde la fuerza de trabajo deje de ser una mercancía y se transforme en una fuente de elevación del ser humano y a ese sueño no podremos llegar sin la ideología que anida en el corazón de la Revolución Bolivariana. De allí la convocatoria del Comandante a La V internacional, a la unión, porque la Revolución necesita de una clase Obrera reencontrada con su papel histórico que contribuya con la consolidación de las nuevas relaciones de propiedad de los medios de producción, que sea ejemplo de conciencia del deber social, que eduque en el trabajo voluntario y en el internacionalismo, Clase motora de la nueva moral y de las nuevas luces.

candeche7@cantv.net

domingo, 21 de marzo de 2010

LA V INTERNACIONAL Y LAS ORGANIZACIONES TRADICIONALES (Por Daniel Guerra)

Es un hecho incuestionable que las direcciones de los partidos tradicionales de izquierda en Europa, llámense partidos socialistas, comunistas o bien de otra forma tras la extinción de sus siglas originales y sus símbolos más revolucionarios —señal visible de la pérdida de contenido de clase de su programa— han encallado en el reformismo al perder la confianza en la clase obrera y en la posibilidad de la transformación socialista de la sociedad.

Actualmente tenemos por un lado a las organizaciones provenientes de la II Internacional, y por el otro a las que se sumaron a la III Internacional o partieron de ella. La II Internacional, fundada por Engels en base a un programa genuinamente marxista, sufrió la degeneración del reformismo y el revisionismo en sus filas, surgiendo la III Internacional de los elementos que aún mantenían viva la llama del marxismo. No obstante, sería una burda generalización afirmar que los grupos y organizaciones más revolucionarios se sumaron a la III Internacional, quedándose de este modo los más reformistas en la II.

En el primer congreso de la III Internacional, grupos y organizaciones centristas, ante el hecho de que la Internacional Comunista se había ganado las simpatías de la inmensa mayoría de los trabajadores de todo el mundo, aun cuando la única organización de masas real era el partido comunista ruso, intentaron adherirse a la “Komintern” a la vez que esperaban mantener una autonomía suficiente que les permitiera continuar su política. Así pues, ante la entrada de elementos ajenos al marxismo, la III Internacional intentó ponerles freno con la instauración de una lista de veintiuna condiciones que numerosas organizaciones, a pesar de que muchos de sus dirigentes y militantes continuaban sintiéndose marxistas, no adoptaron por múltiples motivos. Posteriormente, con la degeneración del estalinismo, grupos, corrientes y partidos de la II Internacional llegaron incluso a superar a la III Internacional en cuanto a ideas, prácticas y métodos marxistas.

La degeneración de la komintern supuso que todos los partidos dependientes de ella o situados en su entorno de influencia abandonaran, en la práctica, los principios marxistas y revolucionarios más elementales, aunque hay que decir en pro de sus bases que en un principio este hecho no era evidente para la mayoría de trabajadores y activistas que militaban en sus filas. Por lo tanto, sólo era cuestión de tiempo que ambas internacionales acabaran, en lo que concierne a sus direcciones, confluyendo en un camino que no visibilizaba ya la revolución.

Una vez que la mayoría de la izquierda oficial ha aceptado la lógica del sistema capitalista ya no tiene nada más que ofrecer al pueblo. El reformismo es un callejón sin salida, puesto que al negarse a tocar las bases del actual sistema, no puede resolver las desigualdades, injusticias dramas y calamidades que genera el capitalismo. La incapacidad para aportar soluciones concretas a problemas reales ha llevado a la izquierda a ofrecer en bandeja de plata a parte de su electorado y la primacía del discurso de la solución de los problemas a la derecha más rancia y reaccionaria, puesto que allí donde no llega la verdad de la izquierda, llega la razón de la derecha.

El aspecto más dramático y paradójico de este asunto es que la propia izquierda es quien oculta esa verdad, que no es otra que la que explica que vivimos en un sistema que necesita de la explotación, el sufrimiento y la miseria de la mayoría para el beneficio y el enriquecimiento de una minoría. En cambio, los dirigentes reformistas lo único que pueden hacer es aplicar medidas de maquillaje que no conducen a nada, y el siguiente paso, por otro lado lógico, es simplemente medrar para ocupar un escaño o un cargo que les haga la vida más fácil.

Sin embargo, en Europa, aun teniendo en cuenta los quince años de crecimiento económico anterior a 2008, y que finalizó ese mismo año con el estallido de la crisis actual, el reformismo no es suficiente para explicar la actual bancarrota de las organizaciones de la izquierda, quedando patente su incapacidad para ofrecer una alternativa socialista al capitalismo. En las degeneraciones reformistas y burocráticas de las direcciones de nuestros partidos, en los errores y las traiciones de nuestros dirigentes, el capitalismo ha invertido considerables esfuerzos interviniendo, manipulando, dividiendo, comprando y corrompiendo dentro, fuera y alrededor de las principales organizaciones de la izquierda. Pero aunque las direcciones hayan sucumbido a estas presiones, las bases continúan fieles a sus principios más revolucionarios y además aprenden en base a su experiencia.

Si me he referido a la degeneración de las direcciones como un hecho incuestionable, también es innegable que la clase obrera no consiente que intereses ajenos a su lucha les arrebaten sus organizaciones tradicionales, aunque la fuerza de esta oposición depende en gran medida de la presencia y la influencia que ejerzan en el seno de sus organizaciones. El abandono de los principios marxistas por parte de cualquier organización obrera no se ha producido nunca sin fuertes luchas intestinas, dimisiones y disoluciones de las agrupaciones juveniles, así como el rechazo de buena parte de las bases y simpatizantes.

En la actualidad, en el seno de los partidos y organizaciones tradicionales de la izquierda de la mayoría de países desarrollados, los burócratas, sus vasallos y los incondicionales de toda la vida campan a sus anchas por los locales y agrupaciones, junto a algún que otro bienintencionado y quijotesco militante que intenta defender nobles causas y “desfacer” entuertos. Mientras tanto, las bases y los votantes se encuentran en sus casas, aunque esto no significa que no existen y hay que tenerlos muy en cuenta..

La clase obrera, por encima de libros y teorías, aprende de su propia experiencia. Las derrotas de las luchas obreras de finales de los 80 y los 90 en Europa, la desindustrialización, la precarización del empleo, el paro y las consecuencias de la crisis económica actual constatan, fracaso tras fracaso y retroceso tras retroceso, la triste realidad del reformismo No obstante, nuevos aires frescos soplan desde América Latina. Si ayer, la clase obrera más poderosa y numerosa estaba en Europa, hoy, América Latina cuenta con sus trescientos millones de trabajadores, junto al gran sueño de Bolívar de la unidad de los pueblos latinoamericanos abriendo las mentes y los corazones a uno de los principios marxistas más elementales: el internacionalismo proletario.

A pesar del rumbo que han tomado nuestros dirigentes, es importante comprender que por un lado, los trabajadores son ante todo prácticos, y siempre se dirigirán en primera instancia, tanto a nivel político como sindical, hacia sus organizaciones tradicionales, en cuyo seno, debido a la presión de las bases, se desarrollarán y extenderán corrientes de izquierda socialista que tratarán de recuperar el auténtico programa del socialismo, junto a corrientes centristas cuya característica principal es la oscilación entre reforma y revolución. Por otro lado, los trabajadores poseen sus propias tradiciones de lucha, sus sindicatos, partidos, siglas, símbolos…, y de la misma forma que lucharán a brazo partido antes de permitir que les arrebaten ese legado, también son reacios a abandonarlo a la primera de cambio.

Es conveniente resaltar, para quienes apelan constantemente a la incorrección política de muchos de los símbolos que los trabajadores han incorporado a sus tradiciones, que la memoria histórica de la que parten muchas de estas tradiciones, de forma similar a la memoria individual, es selectiva y tiende a idealizar el pasado. Consta de elementos que para muchos trabajadores están por encima de cualquier imperfección que los ligara anteriormente al estalinismo, al reformismo o a cualquier otra desviación contraria al marxismo, puesto que hoy en día se concentra en ellos la esencia de los principios más revolucionarios que llegaron a expresar en el pasado, los valores y programas primigenios con los que nacieron sus organizaciones y por los que lucharon nuestros antepasados y que sus descendientes anhelan hoy en día. Por lo tanto, la memoria histórica no es abstracta, sino un conocimiento que entraña valores, principios, ideas y sentimientos, que se transmite de generación en generación, de padres a hijos y de abuelos a nietos, en un proceso donde se mitifican siglas, se idealizan partidos, se veneran símbolos y dirigentes históricos se convierten en leyenda . .

Así pues, tan sólo aquellos que por su condición social carecen totalmente de estas tradiciones, se atreven hoy en día a inventarse unas siglas y formar un partido partiendo de la nada, con la falsa ilusión de creerse los más revolucionarios, esperando a que el resto de los trabajadores abandonen sus partidos y se sumen al suyo. Lo peor son las conclusiones que estos elementos extraen contra la clase obrera para explicarse por qué sus análisis y perspectivas no se cumplen tal y como esperaban. No comprenden que cuando las masas entran en la escena política y se expresan en sus organizaciones tradicionales, sus direcciones, debido al aumento de la presión por la base, se sienten empujadas a emplear un lenguaje más radical y a ostentar con mayor frecuencia todo tipo de simbología revolucionaria ante el temor de perder influencia —o bien porque realmente con la evolución de los acontecimientos, algunos dirigentes evolucionan también políticamente— provocando un notable giro hacia la izquierda. El motivo es lo de menos, lo que importa es que, tal y como afirmaba Buenaventura Durruti y León Trotsky, cuando las masas entran en política, lo hacen exigiendo el cumplimiento de todo aquello que se les prometió.

Así, a modo de conclusión, el deber de todo revolucionario es luchar junto a la clase trabajadora en el seno de sus organizaciones tradicionales. Es en este campo de batalla donde el imperialismo intenta manipular, dividir, comprar, corromper y sobornar con tal de arrebatarnos nuestras principales armas ideológicas y organizativas, puesto que el imperialismo sabe perfectamente que es ahí donde principalmente se dirigen las masas cuando el pueblo se alza contra sus opresores, exigiendo a sus dirigentes pan, tierras, dignidad, paz y justicia. En consecuencia, es en estas organizaciones donde las fuerzas del marxismo tienen que presentar la contraofensiva ofreciendo a las masas un programa marxista con el fin de evitar que la oscilación hacia la izquierda de la dirección, originada por la presión de la base en un momento de auge de la lucha de clases, no sirva a los elementos reformistas para aplacar los ánimos revolucionarios de los trabajadores y poder luego girar el timón hacia la derecha, sino para encauzar el movimiento revolucionario hacia la completa erradicación del capitalismo.

sábado, 20 de marzo de 2010

Por la Quinta Internacional ( Declaración de la Corriente Marxista Internacional)


El llamamiento del presidente Chávez a organizar una nueva internacional revolucionaria, la Quinta Internacional, ha provocado discusión apasionada en las filas del movimiento obrero en América Latina y en todo el mundo. Los marxistas no podemos mantenernos indiferentes ante esta cuestión. ¿Qué actitud debemos tomar?

La primera pregunta que debemos responder es: ¿necesitamos una Internacional? El marxismo es internacionalista o no es nada. Ya en los orígenes de nuestro movimiento, en las páginas del Manifiesto Comunista, Marx y Engels escribieron: “los trabajadores no tienen patria”.

El internacionalismo de Marx y Engels no era un capricho, ni el resultado de consideraciones sentimentales, sino que se derivaba del hecho de que el capitalismo se desarrolla como un sistema mundial –de las diferentes economías y mercados nacionales surge una sola unidad, indivisible e interdependiente– el mercado mundial.

Hoy en día, ésta predicción de los fundadores del marxismo ha sido demostrada de manera brillante, se podría decir que en condiciones de laboratorio. La dominación aplastante del mercado mundial es el factor más decisivo de nuestra época. Ningún país, por grande y poderoso que sea –ni los EEUU, ni China, ni Rusia–, puede mantenerse al margen de la poderosa atracción del mercado mundial. De hecho, esto fue uno de los motivos de la caída de la URSS.

La Primera y Segunda Internacionales

La Liga Comunista fue, desde su inicio, una organización internacional. Sin embargo, la formación de la Asociación Internacional de Trabajadores (la Primera Internacional) en 1864 representó un salto hacia adelante cualitativo. La tarea histórica de la Primera Internacional fue la de establecer los principios, el programa, la estrategia y la táctica más importantes del marxismo revolucionario a escala mundial. Sin embargo, en su origen, la AIT no era una Internacional marxista, sino una organización extremadamente heterogénea, compuesta por sindicalistas reformistas británicos, proudhonistas franceses, italianos seguidores de Mazzini, anarquistas, y demás. Gradualmente, combinando firmeza en los principios con gran flexibilidad táctica, Marx y Engels ganaron a la mayoría.

La AIT consiguió poner los cimientos teóricos para una Internacional genuinamente revolucionaria, pero nunca fue una auténtica Internacional obrera de masas. Realmente fue un anticipo del futuro. La Internacional Socialista (Segunda Internacional), fundada en 1889, empezó dónde la Primera Internacional había terminado. A diferencia de ésta, la Segunda Internacional empezó como una Internacional de masas, agrupando y organizando a millones de trabajadores. Tenía partidos y sindicatos de masas en Alemania, Francia, Gran Bretaña, Bélgica, etc. Además, por lo menos de palabra, se basaba en el marxismo revolucionario. El futuro del socialismo mundial parecía asegurado.

Sin embargo, el infortunio de la Segunda Internacional fue que se formó durante un período prolongado de ascenso del capitalismo. Esto dejó su huella en la mentalidad de la capa dirigente de los partidos y sindicatos socialdemócratas. El período de 1871-1914 fue el período clásico de la socialdemocracia. Sobre la base de un auge económico prolongado, el capitalismo pudo hacer concesiones a la clase obrera o, más correctamente, a su capa superior.

La formación de una casta numerosa de dirigentes sindicales, burócratas del partido y carreristas parlamentarios llevó a un proceso de degeneración en el que la burocracia cada vez estaba más divorciada de las masas y de las bases de las organizaciones. Gradualmente, de manera casi imperceptible, se perdieron de vista los objetivos revolucionarios. Los dirigentes fueron absorbidos en la rutina diaria de la actividad parlamentaria o sindical. Finalmente, encontraron teorías para justificar este abandono de los principios.

Ésta fue la base material de la degeneración nacional-reformista de la Segunda Internacional (Socialista), que quedó cruelmente al descubierto en 1914, cuando los dirigentes de la Internacional votaron por los créditos de guerra y apoyaron a “sus” propias burguesías en la carnicería imperialista de la Primera Guerra Mundial.

La Tercera Internacional

La Tercera Internacional (Comunista) empezó a un nivel cualitativamente superior al de sus dos predecesoras. Al igual que la AIT, en el punto álgido de su desarrollo, la Tercera Internacional defendía un programa revolucionario e internacionalista claro. Al igual que la Segunda Internacional, tenía una base de masas de millones de obreros. Una vez más, parecía que el destino de la revolución mundial estaba en buenas manos.

Bajo la dirección de Lenin y Trostky, la Internacional Comunista mantuvo una línea correcta. Sin embargo, el aislamiento de la revolución rusa en condiciones de un espantoso atraso material y cultural provocó la degeneración burocrática de la revolución. La fracción burocrática de Stalin tomó el control, particularmente después de la muerte de Lenin in 1924.

León Trotsky y la Oposición de Izquierdas trataron de defender las tradiciones limpias de Octubre contra la reacción estalinista –las tradiciones leninistas de la democracia obrera y el internacionalismo proletario–, pero estaban luchando contra la corriente. Los trabajadores rusos estaban exhaustos, después de años de guerra, revolución y guerra civil. Por otra parte, la burocracia se sintió cada vez más fuerte, empujó a un lado a los trabajadores y tomó control del partido.

Con la última enfermedad de Lenin y su muerte, la burocracia, bajo Stalin y Bujarin, dio un giro hacia la derecha, conciliándose con los kulaks y otros elementos capitalistas en Rusia, tratando de llegar a un bloque con los supuestos elementos burgueses progresistas en los países coloniales (Chiang Kai-shek en China) y la burocracia obrera en occidente (el Comité Anglo-Ruso.) Ésta política oportunista llevó a la derrota sangrienta de la revolución china y a la pérdida de oportunidades revolucionarias en Gran Bretaña en 1926 y, todavía más importante, en Alemania en 1923.

Con cada derrota de la revolución internacional, los obreros soviéticos quedaban más desanimados y desmoralizados, y la burocracia y la fracción estalinista del Partido se fortalecían y adquirían más confianza. Después de la derrota de la Oposición de Izquierdas de Trotsky (1927), Stalin, habiéndose quemado los dedos con la política a favor de los kulaks, rompió con Bujarin y dio un giro ultra-izquierdista de colectivización forzada en Rusia, al mismo tiempo que forzaba a la Internacional Comunista a adoptar la política loca del “Tercer Período”.

Trotsky y sus seguidores, los bolcheviques-leninistas, fueron expulsados del Partido Comunista y de la Internacional. A continuación, fueron calumniados, perseguidos, encarcelados y asesinados. Stalin trazó una línea de sangre entre la burocracia que usurpó y traicionó la revolución de Octobre y los trotskystas que lucharon por defender las auténticas ideas del bolchevismo-leninismo.

La Oposición Internacional de Izquierdas

El enorme potencial de la Tercera Internacional fue destruido por el ascenso del estalinismo en Rusia. La degeneración estalinista de la Unión Soviética causó estragos en las direcciones inmaduras de los Partidos Comunistas extranjeros. Mientras que Lenin y Trotsky veían la revolución obrera internacional como la única manera de defender el futuro de la revolución rusa y el Estado Soviético, Stalin y sus seguidores eran indiferentes ante la revolución mundial. La “teoría” del socialismo en un solo país expresa la limitación nacional del punto de vista de la burocracia, que consideraba a la Internacional Comunista como un simple instrumento de la política exterior de Moscú.

El peor resultado de ésta degeneración fue en Alemania. Trotsky hizo un llamado al frente único de obreros comunistas y socialdemócratas ante la amenaza Nazi. Pero sus advertencias a los miembros de los Partidos Comunistas cayeron en saco roto. La clase obrera alemana fue dividida por el medio. La política loca del “social-fascismo” dividió y paralizo al poderoso movimiento obrero alemán, y permitió a Hitler llegar al poder en 1933.

La derrota de la clase obrera alemana en 1933, como resultado de la negativa del Partido Comunista a ofrecer un frente único a los trabajadores socialdemócratas, fue un punto de inflexión. Trotsky sacó la conclusión de que una internacional que era incapaz de reaccionar ante una derrota de tal magnitud estaba muerta y que era necesario forjar una nueva internacional. La historia le dio la razón. En 1943, Stalin, después de haberla utilizado cínicamente como un instrumento de la política exterior de Moscú, enterró sin pena ni gloria a la Internacional Comunista, sin ni siquiera molestarse en convocar un congreso. La herencia política y organizativa de Lenin recibió un duro golpe para todo un período histórico.

La Cuarta Internacional

Bajo las condiciones más difíciles de exilio, calumniado por los estalinistas y perseguido por la GPU, Trotsky trató de reagrupar a las pequeñas fuerzas que se mantenían leales a las tradiciones del bolchevismo y la revolución de Octubre. Desgraciadamente, además de la limitación numérica de sus fuerzas, muchos de los seguidores de la Oposición estaban confundidos y desorientados y se cometieron muchos errores, particularmente de carácter sectario. En parte esto era un reflejo del aislamiento de los trotskistas respecto al movimiento de masas. Este sectarismo está presente hoy en día en la mayoría de los grupos que se reclaman del trotskismo, pero que no han sido capaces de entender las ideas más básicas que Trotsky defendió.

Trotsky lanzó la Cuarta Internacional en 1938 sobre la base de una perspectiva concreta, que, sin embargo, fue falsificada por la historia. El asesinato de Trotsky por un asesino estalinista en 1940 fue un golpe mortal para el movimiento. Los otros dirigentes de la Cuarta Internacional demostraron que no estaban a la altura de las tareas que les planteaba la historia. Repetían las palabras de Trotsky sin haber entendido su método y, como consecuencia, cometieron toda una serie de errores que llevaron al naufragio de la Cuarta. La dirección de la Internacional fue totalmente incapaz de entender la nueva situación que había surgido después de 1945. La ruptura y las escisiones del movimiento trotskista tienen sus raíces en este período.

No es posible en este texto entrar en más detalle en los errores de la dirección de la Cuarta Internacional de aquel entonces, pero baste con decir que Mandel, Cannon y los demás quedaron completamente desorientados después de la guerra y eso les llevó a un abandono total del auténtico marxismo. La llamada Cuarta Internacional degeneró después de la muerte de Trotsky hasta convertirse en una secta orgánicamente pequeño burguesa, que no tiene nada en común con las ideas de su fundador ni con una tendencia auténticamente bolchevique-leninista. La actitud sectaria de estas sectas seudo-trotskistas hacia la revolución bolivariana es un ejemplo particularmente burdo de esto.

La Segunda y Tercera Internacionales degeneraron en organizaciones reformistas, pero por lo menos tuvieron a las masas. Trotsky, en el exilio, no tenía una organización de masas, pero tenía un programa y una política correctos y una bandera limpia. Era respetado por los obreros en todo el mundo y sus ideas tenían una audiencia. Hoy en día, la llamada Cuarta Internacional no existe como organización. Aquellos que dicen hablar en su nombre (y hay unos cuantos) no tienen ni a las masas, ni las ideas correctas, ni siquiera una bandera limpia. Sobre estas bases está totalmente excluida cualquier resurrección de la Cuarta Internacional.

El movimiento ha retrocedido

Lenin siempre fue honesto. Su consigna era: decir siempre lo que es. En ocasiones la verdad es amarga, pero siempre necesitamos decir las cosas cómo son. Lo cierto es que, por una combinación de circunstancias, objetivas y subjetivas, el movimiento revolucionario ha retrocedido y las fuerzas del auténtico marxismo han quedado reducidas a una pequeña minoría. Ésa es la verdad, y el que lo niegue simplemente se está engañando a sí mismo y a los demás.

Décadas de crecimiento económico en los países capitalistas avanzados han provocado una degeneración sin precedentes de las organizaciones de masas de la clase obrera y al aislamiento de la corriente revolucionaria, que en todas partes ha quedado reducida a una pequeña minoría. El colapso de la Unión Soviética ha servido para sembrar confusión y desmoralización en el movimiento y ha puesto el sello final a la degeneración de los dirigentes ex-estalinistas muchos de los cuales se han pasado abiertamente al campo de la reacción.

Muchos han sacado conclusiones pesimistas de esta situación. A ellos les decimos: no es la primera vez que nos enfrentamos a dificultades y éstas no nos asustan en absoluto. Mantenemos nuestra confianza inquebrantable en la corrección del marxismo, en el potencial revolucionario de la clase obrera y en la victoria final del socialismo. La crisis actual deja al descubierto el papel reaccionario del capitalismo y pone en el orden del día la revitalización del socialismo internacional. Podemos ver el inicio de un reagrupamiento de fuerzas a escala internacional, al que hay que dar una expresión organizada y un programa, perspectivas y política claras.

La tarea a la que nos enfrentamos es aproximadamente análoga a la que se enfrentaron Marx y Engels en los tiempos de la fundación de la Primera Internacional. Como hemos explicado más arriba, esa organización no era homogénea, sino que estaba compuesta por varias tendencias. No obstante, eso no desalentó a Marx y Engels. Ellos se unieron al movimiento general por una Internacional de la clase obrera y trabajaron pacientemente para proporcionarle una ideología y un programa científicos.

Lo que diferencia a la Corriente Marxista Internacional (CMI) de todas las demás tendencias que dicen ser trotskistas es, por una parte, nuestra actitud meticulosa hacia la teoría y, por otra, nuestra actitud hacia las organizaciones de masas. A diferencia de todos los demás grupos, nosotros partimos del hecho de que cuando los trabajadores entran en acción, no lo harán a través de algún pequeño grupo al margen del movimiento obrero. En el documento fundacional de nuestro movimiento, Marx y Engels explicaron:

“¿Qué relación guardan los comunistas con los proletarios en general?

“Los comunistas no forman un partido aparte de los demás partidos obreros.

“No tienen intereses propios que se distingan de los intereses generales del proletariado. No profesan principios especiales con los que aspiren a modelar el movimiento proletario.

“Los comunistas no se distinguen de los demás partidos proletarios más que en esto: en que destacan y reivindican siempre, en todas y cada una de las acciones nacionales proletarias, los intereses comunes y peculiares de todo el proletariado, independientes de su nacionalidad, y en que, cualquiera que sea la etapa histórica en que se mueva la lucha entre el proletariado y la burguesía, mantienen siempre el interés del movimiento enfocado en su conjunto.

“Los comunistas son, pues, prácticamente, la parte más decidida, el acicate siempre en tensión de todos los partidos obreros del mundo; teóricamente, llevan de ventaja a las grandes masas del proletariado su clara visión de las condiciones, los derroteros y los resultados generales a que ha de abocar el movimiento proletario.” (Marx y Engels, El Manifiesto Comunista, Proletarios y comunistas.)

¿Qué conclusión sacamos de esto? Sólo ésta: que los auténticos marxistas no deben separarse de las organizaciones de masas. El dilema de la época actual es que la dirección socialdemócrata del movimiento obrero ha capitulado a las políticas burguesas, asfixiando las aspiraciones de los trabajadores, pero sigue teniendo apoyo de masas en muchos países. Es muy fácil declarar la degeneración de la dirección oficial. Sin embargo, la tarea es construir una alternativa.

La Internacional no se construirá simplemente proclamándola. Sólo se construirá sobre la base de acontecimientos, de la misma manera que la Internacional Comunista se construyó sobre la base de la experiencia de las masas en el período turbulento de 1914-20. Son necesarios acontecimientos, acontecimientos y más acontecimientos para educar a las masas en la necesidad de una transformación revolucionaria de la sociedad. Pero además de acontecimientos, necesitamos crear una organización con ideas claras y raíces firmes en las masas a escala mundial.

Cómo defender a la revolución venezolana

Foto de Uh Ah, ¡Chavez no se va!Foto de Uh Ah, ¡Chavez no se va!En su discurso en Caracas, Hugo Chávez señaló que todas las Internacionales anteriores habían tenido su base en Europa, cómo reflejo de las batallas de clase en ese continente, pero que hoy el epicentro de la revolución mundial se encontraba en América Latina, y especialmente en Venezuela. Es un hecho innegable que, por lo menos hasta el momento, la revolución en América Latina ha ido más allá que en ninguna otra parte del mundo. La CMI explicó esta perspectiva hace diez años, y ha sido confirmada ampliamente por los acontecimientos.

Al señalar este hecho innegable, Chávez de ninguna manera negó la existencia de un potencial revolucionario en el resto del mundo, incluyendo Europa y Norteamérica. Al contrario, él mismo ha hecho repetidos llamamientos a los trabajadores y a los jóvenes de estos países a unirse al movimiento por la revolución socialista. También ha apelado directamente a los trabajadores, los pobres y los afro americanos en los EEUU a apoyar la revolución venezolana. Esto no tiene nada en común con la demagogia reaccionaria del “tercer mundismo” que intenta contraponer “América Latina” a los “gringos”. Es la voz del auténtico internacionalismo, que hace ya muchos años lanzó la inspiradora consigna de “trabajadores del mundo, ¡uníos!”.

El imperialismo está decidido a poner fin al proceso revolucionario que se está desarrollando en América Latina. Venezuela es sin duda la vanguardia de este proceso y las políticas internacionalistas de Chávez y sus repetidos llamados a la revolución mundial se han convertido en un punto de referencia para los luchadores anti-imperialistas de todo el mundo. La revolución venezolana representa un peligro mortal para las clases dominantes en toda América. Esto explica por qué el imperialismo estadounidense ha tomado nuevas medidas para controlar la situación: la instalación de bases militares en Colombia, el golpe de Estado en Honduras y, finalmente, pero no por ello menos importante, el acuerdo para instalar bases militares en Panamá, completando el cerco de Venezuela con una presencia militar de los EEUU.

Para la revolución venezolana, el internacionalismo no es una consideración secundaria sino una cuestión de vida o muerte. En última instancia, la única manera de paralizar la mano del imperialismo de los EEUU es construir un poderoso movimiento de masas a escala mundial en defensa de la revolución. Es importante construir este movimiento en América Latina, pero es mil veces más importante construirlo al norte del Río Bravo. Por este motivo la CMI lanzó y ha apoyado consecuentemente la campaña internacional Manos Fuera de Venezuela. La campaña MFV puede estar orgullosa del trabajo que ha hecho para movilizar a la opinión pública del mundo en apoyo a la revolución bolivariana. En su haber cuenta con la aprobación unánime de una resolución de los sindicatos británicos en apoyo a la revolución venezolana, el acto de masas con 5.000 jóvenes en Viena para oír al presidente Chávez, entre otros logros.

Desde unos modestos inicios, la campaña está ahora presente en más de 40 países. Estos son logros importantes, pero es sólo el inicio. Lo que se necesita es algo más que una campaña de solidaridad. Lo que necesitamos es una internacional revolucionaria contra el imperialismo y el capitalismo, por el socialismo y en defensa de la revolución venezolana. Lo que necesitamos es una auténtica Internacional revolucionaria.

¿Reformismo o revolución?

El Compromiso de Caracas se basaba en la idea de una lucha mundial contra el imperialismo y el capitalismo, y por el socialismo. Esa es una base suficiente para unir a los sectores más combativos del movimiento obrero internacional. Sin embargo, hay que señalar que este llamamiento ha sido recibido con reacciones variopintas, incluso por parte de algunos de los dirigentes que estaban presentes en el congreso del PSUV y el Encuentro Internacional. A los reformistas y socialdemócratas no les hizo ninguna gracia la insistencia del presidente de que la Quinta Internacional no podía ser solamente anti-imperialista, sino que debía ser también anti-capitalista y socialista. Esto levantó ampollas. Algunos de los representantes presentes en el Encuentro de Partidos de Izquierdas en Caracas se opusieron a esta idea con al argumento de que “ya tenemos el Foro de São Paulo” y que una agrupación internacional no debía ser abiertamente anti-capitalista.

Las repetidas reuniones del Foro de São Paulo han dejado claramente al descubierto las limitaciones de este tipo de encuentros, que al final no son más que meras tertulias: un sitio en el que todo tipo de reformistas se reúnen para lamentarse de las injusticias del capitalismo, pero que no ofrecen ninguna alternativa revolucionaria y mucho menos defienden el socialismo. Al contrario, abogan por el método reformista de reformas parciales, que no cambian nada en lo sustancial. No es por casualidad que los organismos internacionales del imperialismo, como el Banco Mundial, ven con buenos ojos este tipo de cosas y activamente colaboran y financian a las ONGs como un medio para desviar la atención de la lucha revolucionaria por la transformación de la sociedad.

Organizaciones como el Foro de São Paulo y el Foro Social Mundial no hacen avanzar la lucha internacional contra el capitalismo ni un solo paso. Por este motivo Chávez propuso la formación de la Quinta Internacional, que representa una ruptura radical con este tipo de movimientos. En su discurso, Chávez dijo que la amenaza real al futuro de la humanidad es el propio sistema capitalista. Refiriéndose a la crisis internacional del capitalismo, condenó los intentos de los gobiernos occidentales de salvar el sistema con millonarios rescates bancarios estatales. Nuestra tarea, dijo, no es salvar al capitalismo sino destruirlo.

Chávez también añadió que el llamamiento se hace a partidos, organizaciones y corrientes de izquierdas. En Venezuela esto ha abierto un debate masivo y lo mismo ha sucedido en partidos y organizaciones de izquierdas en toda América Latina y más allá. Obviamente, éste debate ha generado divisiones, pero estas divisiones ya existían. Son las divisiones que siempre han existido en el movimiento: la división entre los que simplemente quieren introducir unas pocas reformas para embellecer el capitalismo, y aquellos que quieren abolirlo de raíz.

En El Salvador, por ejemplo, el Presidente Funes, que es formalmente miembro del FMLN, se ha opuesto a la Quinta Internacional declarando que él no tiene nada que ver con el socialismo. Sin embargo, el FMLN se ha posicionado abiertamente a favor de la Quinta Internacional. En México la idea ha encontrado un eco en sectores del PRD y otras organizaciones de masas. En Europa sin duda esto será motivo de discusión en los partidos comunistas, ex-comunistas y en la izquierda en general. Más pronto o más tarde, todas las tendencias tendrán que tomar posición al respecto.

¿Qué actitud debemos adoptar los marxistas?

¿Cuál debe ser la postura de los marxistas? Como marxistas estamos incondicionalmente a favor del establecimiento de una organización internacional de masas de la clase obrera. Actualmente no existe ninguna Internacional de masas cómo tal. Lo que fue la Cuarta Internacional fue destruida por los errores de sus dirigentes después del asesinato de Trotsky y, en la práctica, sólo vive en las ideas, métodos y programa que defiende la CMI. La Corriente Marxista Internacional defiende las ideas del marxismo en las organizaciones de masas de la clase obrera en todos los países. Es precisamente dentro de estas organizaciones donde hay que promover la discusión sobre la Quinta Internacional de manera urgente.

Es demasiado pronto para saber si el llamamiento a una Quinta Internacional llevará en la práctica a la formación de una auténtica Internacional. Eso depende de muchos factores. Sin embargo, lo que sí está claro es que el hecho de que este llamamiento venga de Venezuela y del presidente Chávez significa que va a encontrar un eco entre muchos jóvenes y trabajadores, empezando en América Latina. Este llamamiento va a generar muchas preguntas en las mentes de los trabajadores y la juventud sobre el programa que debería tener la Internacional, y sobre la historia de las anteriores Internacionales, los motivos de su auge y su posterior caída.

En este debate los marxistas tenemos el deber de participar activamente. La CMI, que ya se ha ganado un reconocimiento por su papel a la hora de organizar la solidaridad con la revolución venezolana y analizarla desde un punto de vista marxista, debe tomar partido. Y así lo hemos hecho. En la reunión del Comité Ejecutivo Internacional de la primera semana de marzo, con la presencia de más de 40 camaradas representando a 20 países de Asia, Europa y América (incluyendo Canadá y los EEUU), la CMI votó por unanimidad participar en la construcción de la Quinta Internacional.

Declaramos abiertamente nuestro apoyo a la formación de una internacional revolucionaria de masas, y vamos a hacer propuestas concretas sobre cuáles creemos que deberían ser el programa y las ideas de la nueva Internacional. No queremos imponer nuestros puntos de vista a nadie. La Internacional y sus componentes elaborarán sus posiciones políticas a través del debate democrático y también sobre la base de la experiencia común de lucha.

¡Por un frente único anti-capitalista y anti-imperialista!

¡Por la revolución socialista internacional!

¡Por un programa marxista!

¡Viva la Quinta Internacional!

Trabajadores del mundo, ¡uníos!

Written by Corriente Marxista Internacional Thursday, 18 March 2010

miércoles, 24 de febrero de 2010

Construyamos la V Internacional Socialista en México ( Por Claudia F. Jay Aguilar y Enrique Orihuela)


En Diciembre de 2009 durante el Encuentro Internacional de Partidos de Izquierda, desarrollado en Caracas, el presidente venezolano, Hugo Chávez hizo un llamado a construir la V Internacional Socialista, lo cual quedó acordado en un documento denominado Acuerdos de Caracas.

Sin duda la revolución venezolana ha tenido un tremendo impacto a nivel internacional, nos ha demostrado a los trabajadores y jóvenes del mundo que es factible luchar contra el imperialismo; además ha puesto sobre la mesa el debate sobre el socialismo.

La iniciativa ha tenido varias respuestas positivas a nivel internacional, ha abierto un debate el las filas de varios partidos de izquierda y algunos se han sumado al proyecto de la V Internacional, como lo es el FMLN de El Salvador.

En México el pasado 13 de Febrero se dieron cita integrantes de 36 organizaciones para discutir la propuesta y la construcción de la V Internacional. Estuvieron presentes militantes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), de el Barzón Ciudadano, Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), organizaciones del Movimiento Urbano Popular, organizaciones que reivindican el socialismo, estudiantes del IPN, UAM, UNAM integrantes del Comité de Lucha Estudiantil del Politécnico-Comité Estudiantil en Defensa de la Educación Pública (CLEP-CEDEP) y además estuvimos presentes compañeros de la Tendencia Marxista Militante.

La reunión comenzó con la proyección de un vídeo del discurso dado por el presidente venezolano Hugo Chávez durante el Congreso del Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV), donde llama a formar la V Internacional; menciona a la I Internacional fundada por Carlos Marx, la II Internacional impulsada por Federico Engels y los socialistas de la época, la III Internacional impulsada por Vladimir Ilich Lenin y León Trotsky y la IV Internacional impulsada por León Trotsky.
Después los asistentes nos dividimos en dos mesas de trabajo, para comenzar la discusión de la construcción de la V Internacional en nuestro país.

La primera mesa se denominó: Programa y Estructura de la V Internacional, durante el debate se mencionó que era necesario que la V Internacional asumiera las ideas del socialismo científico defendido por Carlos Marx y Federico Engels, debemos luchar por la toma del poder político por parte de los trabajadores, y desarrollar escuelas de formación política en las organizaciones para estudiar las ideas del socialismo, desarrollar además un programa que reivindique las demandas más básicas de la clase trabajadora, el pueblo y los jóvenes, además de que nuestro programa aspira a la lucha por el socialismo.

Se mencionó que en nuestro país ha habido 2 ejemplos de programas que las masas los han reivindicado como suyos, como es el Plan de Ayala elaborado por Emiliano Zapata durante la Revolución Mexicana y el Programa del Partido Liberal Mexicano de 1906 que enarbolaba demandas importantes y básicas para los trabajadores, los cuales debemos analizar su proceso pero además enriquecerlos con el programa socialista.

Entre los acuerdos de esta mesa sobresalen los siguientes: retomar los compromisos suscritos en el Acuerdo de Caracas, entre los que sobresalen la lucha contra el imperialismo estadounidense, solidaridad con los pueblos que luchan contra el imperialismo, enarbolar un programa antiimperialista y anticapitalista, el carácter de la V Internacional debe de ser internacionalista y proletaria, reivindicación de los derechos laborales y luchar por un nuevo sindicalismo, rescatar la lucha por el socialismo y la lucha proletaria y apoyo a los pueblos de Honduras en su lucha contra el golpe de Estado y rechazo al bloqueo hacia Cuba.

En el terreno organizativo se manifestó que la estructura de la V internacional debe de dar cabida a los militantes y organizaciones de izquierda incluyendo a los partidos de izquierda, crear un Comité Coordinador constituido por 1 compañero por cada organización asistente para realizar los trabajos pertinentes de la V Internacional, hacer un especial llamado al Sindicato Mexicano de Electricistas y a los Mineros de Cananea a que se integren a la V Internacional.

En la mesa 2 denominada: Situación Nacional e Internacional. Se analizó las causas de la caída del llamado socialismo real, la caída de la URSS y el contexto internacional en que nos encontramos: la crisis económica, las luchas revolucionarias de los pueblos latinoamericanos: Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina y el papel del imperialismo estadounidense durante este proceso, sus intentos golpistas en Venezuela y Bolivia.
La crisis económica se mencionó es producto de la dinámica del sistema capitalista, además de ser una de las más profundas durante décadas. Sus repercusiones en Latinoamérica y particularmente en México han sido de desempleo reducción salarial y despidos masivos.

En cuanto a nuestro país se mencionaron las importantes luchas del SME y los mineros, los acuerdos del Congreso Social que se desarrollo en Querétaro con diversas organizaciones sindicales y sociales.
Además de analizar las luchas contra el fraude electoral, de Oaxaca, de Atenco y las luchas sindicales recientes.
En esta mesa se volvió a hacer un llamado a hacer un estudio profundo sobre las experiencias de las cuatro Internacionales anteriores, retomar el marxismo como un método de análisis y de lucha, además de que es necesario que las organizaciones de masas de los trabajadores, incluyendo los partidos de izquierda, se deben sumar a este proceso de construcción de la nueva Internacional.
Entre los resolutivos resaltan: crear el Comité Promotor de la V Internacional, buscar a los grandes referentes nacionales de lucha para integrarlos al proceso.

La próxima reunión de las organizaciones que impulsamos la V Internacional se realizará a finales de Marzo en la Ciudad de México, se espera que la asistencia sea aún mayor.

Los compañeros integrantes de la Tendencia Marxista Militante, presentes en la reunión decidimos integrarnos al Comité Promotor de la V Internacional, participamos en todo el proceso de discusión defendiendo nuestras ideas y escuchando los demás planteamientos de los demás compañeros en un debate fraterno y franco.

Defendimos que es necesario retomar las ideas de Marx, Engels, Lenin y Trotsky para poder construir esta nueva internacional, el socialismo no son ideas pasadas de moda, el socialismo no fracasó con la caída de la Unión Soviética, el colapso de la URSS no tiene nada que ver con el socialismo, lo que colapso fue un régimen burocrático y autoritario, el régimen estalinista, pero aún así la URSS demostró la superioridad de la economía planificada, que defendemos los socialistas, frente a la economía capitalista.

Mencionamos que es importante hacer un llamado importante a que se sumen a la V internacional a las organizaciones de masas de los trabajadores, a sindicatos como el SME, los Mineros y demás que han emprendido la lucha en el último periodo en nuestro país, además de que no debemos cerrar la puerta sino al contrario involucrar a los militantes del PRD, PT y a los miles de integrantes del movimiento en torno al movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador a este proyecto.
La reunión del pasado 13 de Febrero fue un paso adelante, ahora nuestra tarea es difundir la construcción de la V Internacional en las organizaciones sociales, sindicales, políticas, de izquierda, revolucionarias y democráticas de nuestro país.

Los compañeros aglutinados en torno al periódico Militante sometemos a un debate compañero algunas propuestas:

1.- Que para la construcción de la V internacional en México debemos de regresar, estudiar y profundizar en las ideas básicas del marxismo, defendidas por Carlos Marx, Federico Engels, Vladimir Ilich Lenin y León Trotsky, los cuales tal y como mencionó el presidente Chávez jugaron un papel fundamental en la construcción de las anteriores Internacionales.

2.- Estudiar y profundizar las lecciones del proceso revolucionario de América Latina, desarrollado a partir del años 2000 desde Ecuador, Argentina, Bolivia, Venezuela, etc. Particularmente de la revolución venezolana, para extraer las lecciones más importantes para luchar contra el imperialismo y el capitalismo.

3.- Establecer que la V internacional, tal y como se afirma en los acuerdos debe ser proletaria y socialista. En la lucha contra el capitalismo la clase trabajadora, en alianza con los sectores oprimidos de la sociedad juega un papel fundamental en la lucha contra el capitalismo, que las luchas revolucionarias en nuestro país y en América Latina confirman el potencial revolucionario del proletariado y los oprimidos. Que el internacionalismo no implica solamente solidaridad con los pueblos hermanos de Latinoamérica, sino una lucha global, mundial contra el capitalismo.

4.- Que debemos luchar por que en la V internacional estén integradas las organizaciones representativas de la clase trabajadora. Los sindicatos que han encabezado la oposición a los llamados gobiernos neoliberal como lo son el SME, los Mineros; los militantes que luchan por una alternativa dentro de los partidos como el PRD y el PT a los integrantes del Movimiento en Defensa de la Economía Popular, el Petróleo y la Soberanía Nacional. Además de las luchas revolucionarias referentes en nuestro país como la APPO y Atenco.

5.- Defender un programa que defienda desde los intereses más básicos de la clase trabajadora, desde la defensa del salario, el empleo, las prestaciones, la educación pública, la sanidad, vivienda digna, contra el desempleo, vinculando todas estas demandas a la necesidad de la lucha por el socialismo. Por la expropiación de la banca, las grades empresas, colocándolas bajo el control democrático de los trabajadores y de la sociedad.

6.- La lucha contra el imperialismo es la lucha contra el capitalismo y por una sociedad diferente, la cual creemos es la sociedad socialista. La V internacional debe de ser la organización revolucionaria mundial de la clase trabajadora y los oprimidos a nivel internacional. La lucha de los pueblos hermanos, es nuestra lucha. La lucha contra el capitalismo debe de ser a nivel global, la lucha por el socialismo debe de ser mundial y debe de ser encabezada por la V Internacional.

Trabajemos para fortalecer la convocatoria a la Segunda Reunión rumbo a la V Internacional.

¡Proletarios todos los países, Uníos!

Escrito por:
Claudia F. Jay Aguilar y Enrique Orihuela M./Tendencia Marxista Militante Asistentes de la primera reunión rumbo a la V Internacional en México

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