viernes, 11 de diciembre de 2009

Hacia la creación de la Quinta Internacional Socialista (Comisión política del FMLN)

La Comisión Política del FMLN, con motivo de participar en el Encuentro Internacional de Partidos de diferentes continentes y en el Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unificado de Venezuela, informa al pueblo salvadoreño:

viernes 27 de noviembre de 2009 - 02:12


1. El FMLN coincide plenamente
con la necesidad del debate teórico, político
e ideológico de las fuerzas políticas de izqui-
erda de todos los continentes, acerca de for-
talecer y hacer surgir regímenes políticos que
respondan a las necesidades democráticas y
de progreso de los pueblos ante la profunda
crisis del capitalismo salvaje que ha hundido
a nuestros pueblos en pobreza, exclusión
y democracias formales que excluyen la
participación de la gente en las decisiones;
por tanto, respalda plenamente la adhesión
expresada por la delegación del FMLN al
movimiento de la V Internacional Socialista.

2. El FMLN se define como fuerza
democrática, revolucionaria y socialista,
tal como está contenido en su carta de prin-
cipios, objetivos y estatutos que constituyen
Ley de la República, en el marco de nuestra
Constitución reformada a partir de los
Acuerdos de Paz, y se plantea desde el año
2002 que el rasgo principal del socialismo
como visión por la cual debemos aspirar,
supone que el PODER DEL ESTADO
DEBERA ESTAR PRINCIPALMENTE
CONDUCIDO POR FUERZAS POLÍTI-
CAS Y SOCIALES COMPROMETIDAS
CON EL SOCIALISMO POR DECISIÓN
DEMOCRATICA DEL PUEBLO.

3. La visión del FMLN sobre una
mejor sociedad que supere las injusticias del
capitalismo salvaje, supone a su vez, la exis-
tencia de un sistema político democrático,
pluralista y cada vez más accesible a la activa
participación de la sociedad, una política
exterior digna y una inserción global que
fomente el desarrollo integral del pueblo
salvadoreño. Asimismo, hemos sostenido
que la democracia socialista es ilimitada,
liberadora de la explotación de las personas
por otras personas, por el Estado y por el
mercado; es más justicia social con equidad
y sustentabilidad.
La democracia socialista es una forma supe-
rior de organización de la sociedad y por eso
esperamos contribuir con nuestra propia
experiencia y pensamiento al debate futuro
de un movimiento de izquierda claramente
definido a favor del socialismo.

4. Con esta conducta del FMLN de
búsqueda de pensamiento creativo y de
cooperación, hemos sido fundadores del
Foro de Sao Paulo, somos parte de la Con-
ferencia Permanente de Partidos Políticos
de América Latina –COPPAL- y participa-
mos en el conjunto de fuerzas que proyecta
la creación de la V Internacional Socialista.
Este rasgo permanente y propio nos ha
permitido ser una fuerza con identidad
propia y con capacidad de mantener ideales
de progreso y cambio frente a las posturas
retrógradas de una derecha trasnochada.

5. Construimos utopías que en
momentos parecen inalcanzables, como
derrotar la dictadura, generar un cambio
democrático y vencer a un partido acostum-
brado al fraude; ES CON VERDAD,
CLARIDAD Y UNIDAD CON EL
PUEBLO QUE LLEGAMOS A SER
LO QUE SOMOS Y SEGUIREMOS
INDUDABLEMENTE AVANZANDO.

Comisión Política
Noviembre de 2009.

V Internacional Socialista es la respuesta del Sur a la ofensiva imperialista (Petras)

Levantar una respuesta política de los países del Sur a la ofensiva militarista que adelantan el gobierno del presidente Obama y sus aliados en el mundo entero, es el objetivo del presidente Hugo Chávez al convocar a la formación de la V Internacional Socialista.

Internacional ABN 27-11-2009

Así lo expresó a esta agencia de noticias el antropólogo e intelectual de izquierda estadounidense, James Petras.

Petras sostiene que los países imperialistas tienen su internacional de la agresión y el terror y que la proposición de Chávez es una respuesta a ese mecanismo.

Al ser preguntado sobre la pertinencia del llamado presidencial, el catedrático norteamericano, expresó: “La propuesta del presidente Chávez tiene dos aspectos. Uno realista y otro idealista. Realista en el sentido de que reconoce que el régimen de Obama está en una ofensiva militarista, dispuesto a intervenir y a extender guerras en todas partes del mundo afectando a muchos movimientos y gobiernos progresistas”.

Y continúa: “Chávez reconoce, realísticamente, que la fragmentación y las limitaciones que cada movimiento tiene frente a esta ofensiva, necesitan de una organización internacional capaz de enfrentar la unión de actores imperialistas colaborando con la ofensiva de Obama”.

En este sentido -expresa-, es un proyecto que reconoce que la única forma de enfrentar el terrorismo imperialista, el militarismo, es también con una propuesta internacional.

Petras define lo que a su juicio debe ser el perfil de esta V Internacional Socialista: “Una organización internacional, democrática y consultiva, no asentada en los ejemplos anteriores de un directorio centrado en un país, que toma decisiones solamente en función de sus propios intereses”.

Dice que Chávez está proponiendo una organización internacional capaz de actuar en solidaridad , cuando esté afectado uno de sus miembros y también otros países y movimientos no necesariamente integrados en la V Internacional Socialista.

Retoma el punto inicial de sus palabras: “Segundo, creo que la parte idealista del Presidente Chávez, es un reconocimiento de que la idea de simplemente buscar defender uno al costo de otro, no es la manera de mandar”.

“Hay que decir que ningún país puede sacrificar los intereses de algunos movimientos progresistas, arreglando los intereses de su política al corto plazo”.

Plantea el supuesto negado de que Venezuela, en el interés de arreglar sus relaciones con Colombia, sacrifique posiciones de quienes han sido sus aliados en la controversia.

“Chávez dice ahora que los gobiernos y movimientos progresistas no deben sacrificar a sus compañeros en el exterior, simplemente para conseguir algunas ventajas inmediatas. En este sentido, creo que Chávez representa una alternativa; una Internacional con características muy diferentes a las que existía con el movimiento comunista o trotskista.

­- ¿Cree que esta convocatoria a la V Internacional suscitará una respuesta del imperialismo?

Yo creo que ya existe una internacional de países imperialistas. La OTAN, por ejemplo, es una muestra. Las bases militares en Colombia y el golpe militar en Honduras son indicadores de que esa organización internacional imperialista existe.

“Podemos verlo, por ejemplo, en las fuerzas conjuntas actuando en Irak o Afganistán, que son parte del bloque imperialista. Ahora, ellos no lo llaman internacional imperialista. La llaman de otras formas: aliados, fuerzas conjuntas, acuerdos bilaterales, etc, pero realmente son dirigidos y estructurados por el imperio en Washington”.

Más bien -concluye- la propuesta de Chávez responde a la acción de esta internacional imperialista.
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Convencionistas deberán ratificar adhesión a bloque socialista acordado en Caracas.

La dirigencia del FMLN espera una ratificación unánime de su propuesta de adherirse a la V Internacional Socialista, firmada en Caracas hace dos semanas por la cúpula roja, manifestó ayer el vocero del partido, Sigfrido Reyes.

“Esperamos un apoyo unánime en la convención porque (la V Internacional) es consecuente con nuestros principios”, afirmó.

Reyes, también integrante de la Comisión Política del Frente y vicepresidente de la Asamblea Legislativa, manifestó que la V Internacional Socialista es “una entidad que se vuelve necesaria en momentos que el mundo pasa por situaciones complejas en la economía y en la política”.
El dirigente aclaró que la creación de la V Internacional propuesta por el presidente venezolano, Hugo Chávez, constituye por el momento “un proyecto trazado de manera general”.

El sábado antepasado los dirigentes efemelenistas Salvador Sánchez Cerén, José Luis Merino y Medardo González firmaron en Venezuela el Compromiso de Caracas que establece una serie de acuerdos de partidos de izquierda entre los que se incluye el llamar a la creación de la V Internacional Socialista.

Sánchez Cerén, también vicepresidente del país, brindó además un discurso en el que expresó la necesidad de luchar contra el “imperio”, en referencia clara a Estados Unidos.
Tras las declaraciones, el encargado de Negocios de la embajada de EUA en El Salvador, Robert Blau, pidió al FMLN una política clara respecto a sus relaciones con esa nación y advirtió que las posiciones antiamericanas del Frente podrían poner en peligro acuerdos bilaterales.
El dirigente efemelenista ratificó que su partido es “antiimperialista”, pero que el Frente no es “antiamericano”.

Voto secreto
Respecto al voto secreto para la elección de 34 de los integrantes del Consejo Nacional del FMLN, Reyes manifestó que la modificación estatutaria permitirá que la elección de estos dirigentes se desarrolle dentro de la convención y no en instancias previas: “Nos parece que es una reforma consistente con nuestra democracia interna”.

El mecanismo para implementar este proceso se vería más adelante y podría quedar en manos de un organismo temporal que sería el que administre las elecciones, según Reyes.

El Frente ha convocado a convención nacional el próximo domingo 13 de diciembre donde someterá a consideración de los convencionistas 11 reformas que incluyen modificaciones estatutarias o la creación de nuevos estatutos.
Entre estos cambios se incluye además el otorgamiento de más poder de decisión a los denominados comités de base, que tendrán mayor participación en la elección de miembros de estructuras de mando del partido

http://www.laprensagrafica.com/el-salvador/politica/76756--cupula-espera-aval-unanime-para-sumarse-a-v-internacional.html

Hora de definiciones (Luis Bilbao)


El primer paso está dado. Tiene un alcance estratégico fuera de lo común. Sacudirá derechas e izquierdas, a Oriente y Occidente. Entrará como tromba en cada organización política, sindical o social, en cada lugar del planeta.
Una sensación de vértigo atrapó a decenas de miles de hombres y mujeres que por televisión o internet escuchaban a Hugo Chávez en la noche del 20 de noviembre, víspera de la inauguración del Congreso extraordinario del Psuv, cuando ante delegados de partidos de una treintena de países, presentó una propuesta tan esperada como imprevista: poner manos a la obra para edificar la Vª Internacional.

Lo dijo el Presidente de una revolución en marcha. Y lo apoyaron de inmediato los representantes de otros tantos que afrontan la misma responsabilidad en Bolivia, Ecuador, Honduras. Los que están en el crudelísimo inicio de la transición y los que aspiran, con tierra bajo los pies, a comenzar el recorrido.

Es explicable el vértigo. En un año quedó completado un ciclo que transformó al mundo, a tal punto que pocos tienen conciencia plena de la nueva realidad y continúan actuando con los parámetros del pasado. Primero fue el derrumbe de la arquitectura financiera mundial, colocando a la vista de todos la realidad insoslayable de una crisis agónica del capitalismo. Luego la aceleración estadounidense por el camino de la guerra. Ahora la respuesta estratégica: una nueva Internacional. Ha llegado la hora de las definiciones.

Nada sorprende más que lo esperado durante mucho tiempo. El grueso de quienes escuchaban a Chávez en un Hotel alzado en la cima del Monte Ávila (por caso, nacionalizado y refaccionado por el gobierno revolucionario) saltó como resorte oprimido al que libera de pronto la palabra mágica: una ovación espontánea, cargada de asombro y complacencia, manifestó del modo más elocuente un respaldo que antes de todo responde a una necesidad siempre sentida, casi nunca expresada.

Salir del paréntesis histórico

Si el primer paso requería fuerza real, lucidez y osadía, los siguientes plantean exigencias aun mayores. Aunque la creación de cada Internacional ocurrió en el pasado en medio de grandes debates y confrontaciones ideológicas, el abigarrado conjunto de fracciones que a escala mundial se define como izquierda muestra hoy un grado de confusión ideológica y diversidad política sin precedentes. Será tarea difícil aunarla, darle organicidad y dirección de marcha. Desde que la derrota de la Comuna de París destruyó la 1ra Internacional, en cada paso, a la par de victorias y derrotas, grandes contingentes concluyeron asimilándose al sistema al cual originalmente combatieron. Además, al otro lado de la barricada, el capital acumuló infinita experiencia y poderosos tentáculos listos para la acción. El reformismo es una constante. Pero hay más: aparte las excusas reformistas, las incógnitas a resolver son inmensas y a prueba de oráculos:

1. ¿qué definiciones ideológicas y programáticas trazarán el contorno de la Vª Internacional?
2. ¿qué organizaciones concurrirán a su formación? ¿qué relación habrá entre las grandes formaciones con responsabilidades gubernamentales y los demás partidos o agrupamientos revolucionarios?
3. ¿qué estructura adoptará la organización internacional, cómo se seleccionarán sus dirigentes y cómo se expresará en el plano nacional?
4. ¿cómo se integrará a este conjunto multifacético la clase obrera mundial, que hoy no cuenta en lugar alguno con el vigor y la conciencia imprescindibles?

Hemos defendido posiciones netas respecto de estos temas. Rompiendo una tradición de esta columna, vamos a citar un texto propio, publicado en la revista Crítica en octubre de 2007:

“En la historia ha habido, conceptual y realmente, cuatro organizaciones internacionales anticapitalistas. La 1ra, en cuya fundación fueron figuras clave Marx y Engels, agregaba diferentes corrientes revolucionarias anticapitalistas. Surgió directamente del impulso de los propios obreros en lucha contra el sistema en Europa; las dos corrientes principales eran la que a poco andar se denominaría marxista, y la anarquista. La 2da, definida como socialdemócrata (con el sentido que tenía por entonces esa palabra, inverso al actual), se apoyaba en grandes partidos socialistas obreros de masas que para ese entonces se habían conformado en toda Europa, en Estados Unidos y en varios países latinoamericanos. La 3ra, fundada por Lenin y Trotsky, se definió como comunista, contraponiéndose al nombre de socialdemócrata, ya para entonces identificado con posiciones de sujeción a los intereses de las burguesías de cada país; su base de sustentación fueron los propios partidos socialdemócratas de masas, todos los cuales se fraccionaron dando lugar a Partidos Comunistas, que fundarían la Internacional con ese nombre. La 4ta, en realidad no llegó a ser una verdadera organización internacional con arraigo en la clase trabajadora. Nació como resultado de la degeneración stalinista en la Unión Soviética y la extensión de esa caída a la organización, el programa y la política de la 3ra Internacional a partir de su 5° Congreso. Su base de sustentación fue la Oposición de Izquierda en la Unión Soviética y su proyección en PPCC de todo el mundo. Luego tomaría el nombre de su principal promotor, León Trotsky. Asesinado éste en 1940, la organización degeneró a su vez, dando lugar a innumerables organizaciones casi invariablemente sectarias y minúsculas.
En la actualidad, por razones objetivas y subjetivas una organización internacional no puede pretender la homogeneidad ideológica que originalmente tuvieron la 2da, 3ra y 4ta. Por el contrario, en lo que hace a su heterogeneidad superaría largamente a la 1ra, aparte de que no resultaría del impulso consciente y organizado de una vanguardia obrera con aval de masas (subrayado ahora).
El punto de apoyo de una tal organización heterogénea sería la explícita decisión de lucha contra el imperialismo y por el socialismo del siglo XXI, asumiendo como punto de partida las incógnitas y ambigüedades que esa definición supone.

A la heterogeneidad ideológica, le correspondería un criterio organizativo que, obligando en términos de estrategia general a cada partido u organización integrante, permitiría la participación de diferentes organizaciones en un mismo país y no daría lugar a criterios unánimes de accionar político.
No obstante, la internacional no podría asimilarse al concepto de Frente. Más próxima al criterio de partido de masas, con heterogeneidad ideológica y homogeneidad política en cuestiones centrales que hagan a una estrategia hemisférica, y con toda la flexibilidad que requieran las diferencias de participación en cada país.

Esa contradicción se resolvería a favor de la cohesión, la homogeneidad política y la coherencia internacional a través del órgano de dirección internacional, que sólo podrá estar integrado por representantes de Partidos de aquellos países donde no exista más de una organización reconocida.
La organización de una internacional revolucionaria con estas características, lejos de ser una perspectiva lejana, es una necesidad inmediata. Defender los procesos revolucionarios en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, es tan impostergable como esforzarse por la recomposición de las fuerzas sociales y revolucionarias en los restantes países de la región”.

Parece innecesario insistir: no hay manera de procurar identidad ideológica y a la vez actuar como centro de unidad social y política en ningún país, tanto menos a escala mundial. De modo que la Vª Internacional será obligadamente diferente a las tres anteriores y, semejante en punto a diversidad interna con la Ira, irá todavía más allá de aquélla e integrará numerosos agrupamientos diferenciados dentro de cada corriente misma. Las múltiples definiciones marxistas, cristianas, nacionalistas, tendrán su punto de comunión en la determinación revolucionaria y la voluntad consecuente de confrontación con el imperialismo y las burguesías nacionales. Va de suyo que esto dejará mucho por fuera; pero a la vez incluirá una inmensa diversidad. Una fuerza desde el inicio poderosísima, en condiciones de crecer en progresión geométrica.

Inercia y fuerzas centrífugas

Aunque causara sorpresa, esta decisión de Chávez no fue un impulso de último momento. En 2007, al inicio mismo de la construcción del Psuv, en su intervención del 25 de agosto ante los propulsores que darían nacimiento al partido de masas de la revolución bolivariana, el presidente venezolano dijo que 2008 sería el momento para “convocar a una reunión de partidos de izquierda de América Latina y organizar una especie de Internacional, una organización de partidos y movimientos de izquierda de América Latina y del Caribe”. Y abundó: “Hay un resurgimiento de la conciencia de los pueblos; deben seguir creciendo los movimientos, líderes y liderazgos de una izquierda nueva, de un proyecto nuevo”.

La paradoja es que mientras ese resurgimiento ocurre en los cimientos de la sociedad, sus expresiones políticas raramente lo expresan y en ningún caso lo alientan y conducen. En cierta medida eso quedó plásticamente plasmado en el salón del Hotel en la cima del Guaraira Repano, cuando Chávez lanzó su proclama: al lado de quienes dieron un salto de liberadora alegría, pudo verse rostros consternados. Y hasta hubo quienes, advertidos a tiempo, se ausentaron antes de verse obligados a exteriorizar su postura. Más sagaces aún, hubo partidos que directamente estuvieron ausentes del encuentro. Y ni qué decir del otro flanco, el infantoizquierdista, ausente en el recinto, atónito ante el desafío. La inercia de estructuras y cuadros adheridos a diferentes instancias del Estado capitalista, se combina con la fuerza centrífuga transmitida a importantes franjas de vanguardia espontánea en el movimiento de masas, por parte de agrupamientos que, ajenos a una teoría consistente, esgrimen el nombre de Marx, Lenin o Trotsky para tomar posición con la sencilla técnica de repetir generalidades obvias y ubicarse 45 grados a la izquierda de cualquier fenómeno político que aparezca.

Protegerse de y a la vez incluir a las partes sanas de estos fenómenos objetivos será una tarea no menor en la agenda de la Vª Internacional. Demandará un enorme esfuerzo teórico y organizativo. E impar habilidad para la conducción política.

Aprisionado por la tenaza de reformismo e infantoizquierdismo, el renacimiento de la asunción de banderas estratégica por parte de millones ocurre en medio de otra estridente paradoja: la acción no sólo precede a la teoría, sino que va tan por delante que en los hechos resulta impracticable su entrelazamiento efectivo. El pragmatismo aparece así como una tercera amenaza encastrada en las propias filas.

Desde este complejo punto de partida se despliega ya la idea de una Vª Internacional. El plan apunta a la realización del Congreso fundacional en abril próximo, en coincidencia con la culminación del largo proceso congresal extraordinario del Psuv. Por si faltase algo para darle más entidad a este momento histórico, Chávez invitó al Congreso del Psuv a Fidel Castro. Horas después de ese acto hizo un viaje no anunciado a Cuba, donde se reunió por siete horas con Fidel y otras cinco con Raúl, del que informaría posteriormente. Lo dicho: aceleración de tiempos; hora de definiciones.

Lo que vendrá

Pero... ¿qué poder es ése que acorta plazos y pone exigencias perentorias? La pregunta sólo cabe a quienes no han asimilado la magnitud y el sentido de los cambios vertiginosos ocurridos en el último año. El sistema capitalista ha ingresado en la crisis más abarcadora y profunda de su historia. Lejos de remontarse en los últimos meses, los costos de una pseudo recuperación la agravaron aún más. Es sólo cuestión de tiempo (en ningún caso prolongado) el reinicio de derrumbes mayores a los ocurridos en 2008, que además, porque sucederán en el ámbito de la producción y el comercio, no podrán ser paliados siquiera temporalmente con nuevas montañas de dinero ficticio, como se hizo un año atrás.

Eso es sólo una parte de lo nuevo. La otra, visible para todo quien no decida taparse los ojos, es que Estados Unidos se ha lanzado a la guerra. La noción de que Washington está empantanado en Oriente y por ello no podrá emprender nuevas aventuras bélicas no sólo peca de simplista: desconoce que en situación de amenaza mortal un animal salvaje no mide riesgos. Atribuir racionalidad al desempeño histórico del capital es resultado del idealismo filosófico; o de la negativa por el temor cerval a lo que se tiene enfrente. Pero no hay modo de ocultarlo: un Presidente del partido Demócrata, culto, sagaz, con antecedentes progresistas y para mayor abundamiento afroamericano, es el vehículo de la maquinaria imperial y lleva la guerra a todo el mundo. Ahora mismo envía otros 35 mil soldados a Afganistán, mientras su secretaria de Estado teje la trama previa a ataques militares contra Irán y Suramérica. Barack Obama, flamante premio Nobel de la paz, monta bases militares en Colombia, Centroamérica y el Caribe, donde señorea ya la IV Flota. Realiza y sostiene el golpe en Honduras.

Entiéndase bien: el envío de 35 mil soldados más a Afganistán tiene como objeto acabar rápidamente con esa guerra que ya se ha extendido a Paquistán y deja al imperio en una ciénaga. Acabar rápidamente significa masacrar con mayor eficiencia a cientos de miles de seres humanos. Pero eso no es lo más grave: prueba con la contundencia de los hechos que Washington y su premio Nobel están acosados por la urgencia. En Afganistán u otro lugar, donde no esté planteado alcanzar los objetivos militares mandando más soldados, quedará sobre el tapete la utilización de armas atómicas, tácticas o de las otras.

Por lo demás, hay que ser voluntariamente ciego y sordo para no admitir que en el terreno de las comunicaciones la confrontación ya ha comenzado con carácter de guerra mundial: de manera alevosa, unificada como nunca antes en la historia, la prensa comercial, en todo el planeta y con apenas alguna excepción, se hunde en una campaña de mentiras, tergiversaciones y manipulación que no tiene precedentes en su ignominiosa trayectoria.

¿Para qué vino el presidente israelí Shimon Peres a América del Sur, sino para anunciar, desde Buenos Aires y con el mayor descaro, que “Chávez y Ahmadinejad desaparecerán en los próximos meses”? ¿Qué efecto tendría sobre América Latina el asesinato de Chávez? ¿Qué seguiría en el Medio y Extremo Oriente si Ahmadinejad fuese ultimado? ¿Y por qué el sionismo, con toda su parafernalia comunicacional, se ha puesto al servicio de tamaña provocación comprometiendo incluso a las comunidades judías de nuestros países?

Es preciso analizar con cuidado los textos publicados en esta edición: la reflexión de Fidel Castro, los fragmentos del discurso de Chávez, el Compromiso de Caracas.

No hay modo de eludir la respuesta: acosado por la crisis agónica que demuele sus columnas, el imperialismo se ha lanzado por el camino de la guerra.

Pero esa conclusión obvia no es ahora el dato más relevante de la realidad mundial. No hay punto de exageración al afirmar que el núcleo de mayor proyección es ya la decisión de fundar una nueva Internacional. Porque la locura guerrerista del imperialismo sólo puede ser detenida por cientos, acaso miles de millones de personas que en todo el planeta abracen la tarea, conscientes y organizados. Hasta ahora siquiera estaba planteada como estrategia la edificación de una instancia unificadora a esa escala. Infinidad de iniciativas con aristas humanitarias y positivas, se empeñaron y continúan empeñándose en eludir la única respuesta posible a la crisis del capitalismo. Que lo piensen bien los cuadros de grandes formaciones reformistas, políticas o sindicales; que lo piensen bien agrupamientos aguerridos pero encerrados en círculos de pequeñez y marginalidad; que lo piensen bien los intelectuales proclives a la comodidad del poder; que los piensen bien todos, antes de negarse a ser parte de esa tarea clave para la humanidad: ponerle freno a la locura capitalista. Ese objetivo resume hoy en una consigna: construir la V Internacional.

La V Internacional (Martín Moreno)

El presidente Chávez, comandante del sueño de Bolívar, ha lanzado desde Caracas una proclama a toda la izquierda y a todos los pueblos del mundo: “Hace falta una V Internacional”.

Es un llamamiento audaz. La audacia es la máxima de la revolución.¿Se trata de simple voluntarismo? ¿De poner las carretas delante de los bueyes? ¿O se está dando un paso necesario que hasta ahora nadie, ninguna organización, en ninguna parte del mundo, a pesar de sentir la necesidad objetiva, había ni siquiera proclamado seriamente? Sin duda, el debate está abierto. Bienvenido sea. Por si solo esto es enormemente positivo para la formación de cuadros en todas las organizaciones revolucionarias en el mundo. Chávez está sembrando a la espera de recoger leones y no pulgas. Es un mensaje lanzado en una botella.

Algunas voces honestas de la izquierda revolucionaria se han apresurado a alzar sus opiniones previniendo contra apresuramientos y el mal del voluntarismo. Otras no se han pronunciado todavía ni a favor ni en contra ¿Será una internacional antiimperialista? Sí. La razón no puede ser más evidente. ¿No ha sido antiimperialista hasta ahora la Revolución Bolivariana? Los hechos, los avances bolivarianos, en especial desde 2004-05 y desde el momento en que la revolución se pronuncia como abiertamente socialista, no dejan lugar a dudas. El imperialismo parece no tenerlas de ahí su redoblado, furioso, ataque y maniobras. ¿No seria éste suficiente motivo para su existencia? Por supuesto. Pero el llamamiento de Chávez plantea la Quinta internacional como “socialista”, marxista. Esta es una meta a conquistar. Ahora solo es un objetivo claro, que de forma democrática debe ser debatido y aprobado por todas las fuerzas que expresen su voluntad de construir la nueva Internacional propuesta.

El socialismo no se decreta. Una Internacional no existe por decreto. Son ideas correctas, métodos sanos, un programa de clase, claro y concreto para la acción, y podemos añadir una más: un auténtico apoyo de masas desde sus inicios. Al Primer Congreso Extraordinario del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) han asistido 772 delegados elegidos por 2,5 millones de afiliados. El PSUV tiene enlistados como miembros de su organización a 7 millones. El viejo Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), en los tiempos de la II Internacional, antes de la subida al poder de Hitler, llegó a contar en sus filas con 5 millones de afiliados. Han participado en las sesiones del Congreso 150 delegados de 45 países. El Compromiso de Caracas, en el marco del Encuentro Internacional de Partidos de Izquierda, ya ha sido signado por 55 partidos de izquierda de 30 países. Han tomado el acuerdo de reunirse nuevamente en Caracas en abril de 2010.

Huyamos de la rutina como de la peste. Pasemos página, abramos las ventanas, que entre el aire fresco de la lucha de clases creciente. Se trata de ser consecuentes más que originales. La base, el armazón del programa de la V Internacional ya ha sido elaborado por la historia, al recuperar lo que de vigente y vivo hay en las demandas pendientes de los programas de las cuatro internacionales que la precedieron más todos los puntos que el debate a dar aporten. Por supuesto, no todos estarán en la disposición de acompañar este proceso. No es ninguna tragedia. Cuando una idea correcta, necesaria, se apodera de la mente de las masas se convierte en una fuerza material. No hay ninguna exageración en afirmar que la V Internacional, a muy pocos dias de ser lanzada al mundo como un paso en la práctica, ya ha cautivado la mente y el corazón revolucionario de legiones de trabajadores y jóvenes de todo el mundo. Con seguridad, muchos están exclamando:"!Por fin!

Si desde ahora se pretendiera sin debatir que la Internacional que está naciendo fuera socialista sí nos enfrentaríamos a una decisión por arriba, o algunos podrían aducir, a un Estado intentando imponer su criterio sobre el movimiento. ¿Debemos esperar a que todos nos pongamos a priori de acuerdo en el carácter y programa, en ser marxistas revolucionarios? Se dará al interior de esa nueva Internacional un sano debate y una batalla de ideas. Si hay una convergencia ideológica en lo fundamental será una Internacional, sino quedará como un Frente Antiimperialista. Incluso en ambos casos, sería un avance. Siempre debemos tener en cuenta de dónde partimos. Esta época se parece más a los tiempos de la I Internacional, donde en su seno convivían tendencias tan disímbolas como los tradeunionistas británicos, los radicales franceses y los marxistas, entre otros. Por supuesto, la apuesta de Chávez es la construcción de una Internacional bajo las ideas del socialismo, una Quinta Internacional marxista. Esa es nuestra lucha. Esa la batalla de ideas a dar, por venir.

En estos momentos es necesario algo mas que una coordinación, una Internacional es un nivel organizativo superior a un Frente Antiimperialista, que serian una suma de Frentes antiimperialistas nacionales u organizaciones en unidad de acción, pues la situación ha forzado a una creciente unidad en la acción en todas partes. El todo es más que la suma de las partes. La Internacional representaría más que una suma de Frentes. Y un Frente no deja de tener una limitación esencial: es la suma de organizaciones, no una sola organización, estructurada solo nacionalmente por necesidad de su ámbito principal de actuación. Un Frente tiende a priorizar lo nacional, una Internacional digna de tal nombre en su enunciado lleva su directriz.

¿Puede fracasar esta V Internacional incluso no ver la luz? Indudablemente es una posibilidad pero en la medida en que la correlación de fuerzas, el péndulo, se encuentra ahora a la izquierda y que la necesidad siempre necesita una herramienta a través de la cual expresarse se reduce el margen de esa posibilidad. La tarea por delante es responsabilidad de todos. ¡Todos somos la Internacional!

¿Acaso hay una revolución pura? No. Una Internacional digna de su tarea histórica sólo puede ser de masas y por tanto reflejará diferentes capas de la clase, e incluso presiones externas a la clase. Sucedió al interior del Partido Bolchevique. ¿Por qué no iba a suceder en esta nueva Internacional si ve la luz del día en forma organizativa? Ahora se trata de convertir en organización lo consciente. No olvidemos que un paso adelante del movimiento vale más que mil gramos de teorías y que decenas de programas y proclamas, como planteó Marx.

La idea de la V internacional no es una idea original. Ya antes había sido mencionada por pequeños grupos aislados del movimiento vivo de las masas. Pero como dice un viejo adagio no se trata de querer sino de poder, no es tanto decirlo como poder hacerlo.

Han tenido que pasar poco más de 70 años desde que en 1938, León Trotsky, recogiendo el legado revolucionario de Lenin, Rosa Luxemburgo, Marx y Engels, proclamara en París el nacimiento de la IV Internacional. Ahora, de concretarse este llamamiento revolucionario, la llama de la revolución mundial ardería más alta, volviendo los tiempos en que bajo la bandera de la Internacional marchaban millones de trabajadores y jóvenes de la causa revolucionaria por todo el mundo. Todo ataque de la clase dominante en cualquier país del mundo será respondido como una sola mujer, como un solo hombre por las fuerzas de la Internacional. Es la senda de las huelgas generales nacionales a las huelgas generales internacionales.

Es una convocatoria histórica. No hay duda que es mas necesaria que nunca, es el punto culminante de la vieja consigna “en la unidad está nuestra fuerza”. Una sola bandera, marchar juntos, esa es la tarea central de nuestro tiempo. El sectarismo y la división artificial corresponden a la prehistoria del movimiento. La V Internacional declarará una batalla a muerte contra la desunión, el sectarismo, la división de nuestras filas que solo interesa y beneficia a las oligarquías y los imperialismos. Por el contrario proclamará el llamamiento a filas de todos los oprimidos del mundo porque estamos en lucha, porque no tenemos ilusiones en el sistema capitalista, porque no somos simplemente anticapitalistas sino socialistas, porque sabemos que otro mundo es posible: el socialismo. Y que ese mundo sólo puede ser conquistado en la lucha por el pan, el trabajo y la paz.

Como el comandante Chávez ha declarado, no hay tiempo. La revolución no cuenta con todo el tiempo del mundo, la contrarrevolución no detiene ni un segundo sus planes ¡Es momento ya de poner manos a la obra! Los imperialismos, especialmente el de los Estados Unidos de América, con su poder militar, se aprestan a bañar en sangre a los pueblos del mundo, en particular a nuestra América Latina (AL) , que está en primera línea por la transformación de la sociedad. Ellos no cesan sus preparativos: bases militares en Colombia y Panamá, movilizan sus paramilitares, dan golpes de estado como en Honduras, aprestan sus planes de asesinar a Chávez y otros dirigentes, espían en Ecuador...

No es por azar, o en todo caso es reflejo de la necesidad, que la V Internacional ha sido convocada desde Venezuela. Hoy, el epicentro de la revolución mundial se encuentra en nuestra América Latina. Ahí puede residir la Internacional. No sería la primera vez en la historia. La I Internacional fue trasladada en un tiempo por Marx a Nueva York.

Todas las internacionales anteriores han sido superadas por la historia. Han cumplido cada una de ellas su papel revolucionario en su tiempo. La ultima de ellas, la IV Internacional existe no con partidos de masas sino con apenas Ligas, que no suman más que unas decenas de miles de miembros y simpatizantes activos en todo el mundo. Todas han sufrido procesos de escisiones en la última década. La razón última es su aislamiento de los movimientos obreros mundiales de masas y el haber vivido durante décadas en pequeñas capillas, aislados de las fuerzas obreras en todo el mundo, con dos grandes obstáculos objetivos, la traición de la socialdemocracia y del estalinismo. Cuando el estalinismo se derrumbó dejando de ser un fenómeno de masas, a partir de 1989-91, aún así la IV Internacional, en sus múltiples variantes, ya no pudo remontar vuelo. Su tiempo se había cumplido para siempre.

Para la tarea que el siglo XXI tiene reservada a las fuerzas de la izquierda son resultados modestos, en todo caso, insuficientes. Aunque la revolución no se trata de una simple suma cuantitativa en última instancia la lucha de clases es una batalla de fuerzas, quién es más poderoso en la correlación de fuerzas, porque no hay Revolución sin enfrentamiento entre las clases. El carácter más o menos pacífico del proceso depende de muchos factores ( la acumulación de fuerzas lograda antes, el aislamiento de la burguesía, su nivel de descomposición, pero una oligarquía herida de muerte, como un animal es peligroso, suele dar coletazos) que se encuentran en desarrollo permanente.

La I Internacional, la Asamblea Internacional de los Trabajadores, fundada por Marx y Engels, donde marcharon juntos un tiempo anarquistas y marxistas; la II Internacional fue en un principio la internacional de la socialdemocracia revolucionaria para luego convertirse en la socialdemocracia “lugarteniente de la clase de los capitalistas, que vemos hasta nuestros días, en el poder en el Estado español y otros países. La III Internacional, comunista hasta la muerte de Lenin para degenerar bajo la burocracia estalinista; la IV Internacional, la del trostkismo, bolchevique-leninista hasta el asesinato de Lev Davidovich y la V Internacional, la de los movimientos obreros mundiales y los movimientos sociales, una internacional marxista, cerrando un ciclo histórico.

La V Internacional recogerá ese hilo ininterrumpido hasta nuestros días, rescatará lo que de revolucionario hubo en todas las internacionales anteriores. Las ideas de Marx sobre el papel y organización de la clase obrera, planteados en la I Internacional, los postulados de Rosa Luxemburgo y un joven Lenin en la II internacional, en la conferencia de Zimmerwald defendiendo ante la guerra mundial el internacionalismo contra el socialchovinismo patriotero; las ideas de la revolución socialista mundial hasta la muerte de Lenin en la III Internacional; la revolución permanente en la IV Internacional y los legados de Trotsky hasta su asesinato en Coyoacán (México) por el estalinismo en 1940.

La V no pretende ser sólo una internacional de partidos de izquierda sino de movimientos, y muchas organizaciones que son partidos-movimiento o movimientos-partido, ese fenómeno emergente en AL, que muchas veces llena el vacío ante la ausencia de auténticos partidos obreros, más allá de la existencia de partidos donde se expresa la clase obrera. La V Internacional será de los movimientos obreros mundiales y los movimientos sociales en acción unida. No es un club de debate, una discusión académica, es teoría para la acción de masas.

La V Internacional puede y debe jugar ese papel central en la formación de cuadros, con una renovada visión internacionalista, con el espíritu permanente de la revolución, donde participen organizaciones de cuadros y partidos de masas tradicionales más sindicatos, en el gobierno y en la oposición, parlamentarios y extraparlamentarios, una verdadera dirección política de los Frentes Únicos Obreros. Y tras su bandera, movimientos sociales, de izquierda de la ciudad y el capo, movimiento urbano popular, redes sociales, y seguidores individuales.

El peligro de degeneración burocrática de la Internacional y de cualquier revolución, que de antemano no puede ser predicho pero tampoco es inevitable, se combate con la formación política en ideas correctas, un métodos sano y un programa combativo de clase, todo ello con la participación y control directo de los trabajadores, unido a las victorias y extensión del movimiento, que evitan que quede aislado en un solo país. El socialismo es mundial o no será. Una Internacional revolucionaria de masas es una necesidad objetiva. Su bandera debe inscribir varias cuestiones : no creemos en la reforma del capitalismo sino en su derribo por las fuerzas revolucionarias, para lo que es necesario la toma del poder por los trabajadores, asaltar las fortalezas estatales de la burguesía país tras país ; no creemos en el capitalismo caduco y descompuesto históricamente, sino en el socialismo expresado en una democracia obrera; proclamamos la necesidad de derribar las fronteras nacionales y acabar con la propiedad privada de los medios de producción.
En sí, el solo hecho de su propia existencia real y activa, no como discurso sino como acción presupone un nivel superior de acción y de organización. La necesidad hace caminar en este sentido y mientras antes abordemos la senda más preparados estaremos para conquistar el objetivo final: la emancipación del hombre por el hombre, el fin de la pesadillas del capitalismo y el imperialismo, el fin del hambre, del desempleo, de la falta de vivienda, de educación, del derecho a la salud, el final de la represión, de la corrupción, el narcotráfico, la inseguridad ciudadana, el ecocidio medioambiental..... Entonces, solo entonces, la historia de la humanidad habrá comenzado.

¡Obreros del mundo! ¡La V Internacional ha sido proclamada!
¡Porque es necesaria existe! ¡Manos a la obra!
¡En la unidad esta nuestra fuerza!
¡Unidos y organizados venceremos!
¡Abajo las fronteras nacionales!
¡Abajo la propiedad privada de los medios de producción!
¡Derrumbemos el edificio podrido del capitalismo!
¡Viva el internacionalismo proletario!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La V Internacional ha nacido (Daniel Guerra)

En los últimos días se ha producido un fenómeno histórico de esos que como mucho ocurren un par de veces a lo largo de un siglo, algo que si bien han recogido todas las agencias de información, así como los medios de comunicación alternativos donde se están creando debates cada vez más intensos, veo con asombro cómo la prensa oficial ni siquiera se ha hecho eco del asunto.

Señores, ¿cómo es posible que no se hayan enterado? Más de 150 delegados de partidos de izquierdas de más de 45 países han suscrito el " Compromiso de Caracas", donde se acoge la propuesta de convocar la V Internacional Socialista, iniciativa a la que se van sumando organizaciones como el FMLN de El Salvador y continúa generando simpatías y esperanzas por doquier.

Así pues, ante el asombro y el escepticismo de los dirigentes de izquierdas del resto del mundo, en contra de las predicciones de los ideólogos del capitalismo que nos vendieron el fin de la Historia tras la caída del muro, la V Internacional ha nacido.

La izquierda oficial de la vieja Europa hace tiempo que vive un proceso de pérdida ideológica, y sobre todo, pérdida de acción. Allí donde antes existía la pasión por la lucha contra las desigualdades y la disposición al sacrificio personal, hace tiempo que fueron ganando terreno la frivolidad de lo políticamente correcto, el arribismo y el oportunismo.

La clase social a la que por naturaleza pertenecen las organizaciones tradicionales de izquierdas, ha sido substituida progresivamente en el seno de los partidos y sindicatos por clases medias progresistas, más preocupadas por el reciclaje de basuras y los derechos de los usuarios de la bicicleta que de la miseria y la explotación a la que nos condena el sistema, especialmente con la crisis actual, donde cada vez hay más familias enteras en el paro y aumentan los contratos basura. Estamos cansados de que nuestros dirigentes sólo nos ofrezcan consuelo espiritual y vacías palabras bienintencionadas. Nada más nos pueden ofrecer una vez han aceptado la lógica del capitalismo, algo que entendió muy bien Pablo Iglesias cuando decía que o se estaba o con unos o con otros.

Resulta patético ver a los dirigentes reformistas cuando al observar que muchos trabajadores no les votan o se quedan en casa durante unas elecciones, se indignan, se llevan las manos a la cabeza y dicen que no lo pueden entender, reconociendo así cierto grado de ignorancia y de limitación intelectual.

Pero la lucha de clases continúa, así como el debate sobre la necesidad de derrocar al capitalismo y sobre la vigencia del socialismo, por la sencilla razón de que en el mundo siguen existiendo la pobreza, la injusticia, la explotación, las desigualdades y un sistema económico tan perverso que para mantener los privilegios de unos pocos necesita de la explotación salvaje de la mayoría.

Sólo que esta vez, el epicentro del movimiento se sitúa en Latinoamérica. Mientras que en la Vieja Europa se ha abandonado, oficialmente, toda idea de internacionalismo y nos empeñamos en dividirnos entre nosotros en líneas nacionales, Latinoamérica nos ha tomado la delantera ondeando banderas internacionalistas. Al sueño de Bolívar de una América Latina unida, se ha sumado el de la unión de nuestra clase en todo del mundo y Bolívar y Marx se han dado la mano allende los mares, allí dónde se demuestra una y otra vez la disposición a la lucha de los desheredados, donde todavía laten los corazones y se alzan los puños contra el imperialismo que los explota, humilla y asesina, demostrando apasionadamente que ellos sí continúan estando vivos.

Por eso Latinoamérica tenía que ser y es la cuna de la nueva Internacional del siglo XXI que ha de contagiar al resto del mundo de esa renovada ilusión por los principios más nobles que han existido jamás, ha de barrer toda la podredumbre política que nos rodea desde hace demasiado tiempo y conducirnos hacia la nueva humanidad.

Ahora, las palabras de Marx, Engels, Lenin, Trotsky o Rosa Luxemburgo, junto a las de Simón Bolívar o el Che Guevara vuelven a estar al pie de la calle. Principios, ideas y métodos que durante décadas estuvieron relegados a las catacumbas de una IV Internacional sin conseguir conectar con las masas, vuelven a ver la luz del sol. Sólo por eso ha valido la pena, pero aún hay más por venir.

La V ha nacido, no de la idea de un hombre, no de los renegados o escindidos de ningún partido o movimiento, sino del mismo movimiento y de la necesidad de la unidad.

¡Que tiemblen las clases gobernantes, puesto que no tenemos nada que perder y sí un mundo nuevo que ganar!

¡BOLÍVAR! ¡PRESENTE!
¡MARX! ¡PRESENTE!
¡ENGELS! ¡PRESENTE!
¡LENIN! ¡TROTSKY! ¡ROSA! ¡PRESENTES!
¡CHE GUEVARA! ¡PRESENTE!

¡VIVA LA V INTERNACIONAL!