lunes, 27 de junio de 2011

¡HUELGA GENERAL EUROPEA!

 
Grecia, un nuevo llamamiento internacionalista a Europa

http://www.facebook.com/event.php?eid=156947117709571

HUELGA GENERAL EUROPEA/ EUROPEAN GENERAL STRIKE/ Ευρωπαϊκή Γενική Απεργία/ GRÈVE GÉNÉRALE EUROPÉENNE/ SCIOPERO GENERALE EUROPEA/ EUROPEU GREVE GERAL/ EUROPÄISCHEN GENERALSTREIK/ AVRUPA GENEL GREV/ VAGA GENERAL EUROPEA/ EUROPEJSKI STRAJK GENERALNY/ Еўрапейскі ўсеагульнай забастоўкі/ Europska generalnog štrajka/الإضراب العام الأوروبي/ Evropský generální stávka/ Европейската обща стачка/ EUROOPAN SUURLAKON/ Европската генерален штрајк/ GINERÁLTA NA HEORPA STAILC/ GENERALA STRIKO EUROPANO

Las huelgas infunden tanto espanto a los capitalistas porque comienzan a hacer vacilar su dominio (...) Todo este mecanismo lo mueve el obrero, que cultiva la tierra, extrae el mineral, elabora las mercancías (…) recuerdan a los capitalistas que los verdaderos dueños son los obreros, que proclaman con creciente fuerza sus derechos, y a los obreros que su situación no es desesperada y que no están solos(…) V.I. Lenin
Compañeros,  poco tiempo  ha pasado desde que  se lanzara en Grecia aquel clamor de ¡Pueblos de Europa, Alzaos! y que tuvo como corolario la convocatoria de una jornada de lucha europea el pasado 29 de septiembre. http://internacional5.blogspot.com/2010/10/29-s-el-triunfo-del-internacionalismo.html

Por  aquel entonces  nos vimos inmersos en todo el  continente  en  un calendario de luchas tan apretado que, sin pretenderlo, llegaron a confluir varios países a la vez en huelga.   

Hemos asistido al comienzo de la espiral revolucionaria desatada en los países árabes  en unas luchas    que rápidamente  superaron fronteras nacionales, y no sólo en  ese territorio. Las banderas egipcias han o­ndeado incluso en tierras tan lejanas como Wisconsin, en el mismo corazón del Imperio, y continúan o­ndeando hoy en día desde El Cairo a Barcelona, Madrid, París o Atenas, de la misma forma que  griegos y españoles intercambian unas banderas que o­ndean ya en las luchas de otros países europeos y árabes.  

La intensificación de la lucha de clases  ha regresado al    viejo continente en forma  de ocupación de plazas públicas  (algunas de ellas rebautizadas como "Plaza Tahrir")   y  con las masas lanzándose a las calles contra los recortes y las  recetas de austeridad del FMI,   principalmente  en España y Grecia, por encima de dirigentes sindicales que no han sabido estar a la altura de las circunstancias, y por encima sobre todo de fronteras nacionales, con lecciones aprendidas de Túnez y Egipto. De estos países se ha comprobado que la lucha sirve y se pueden  derrocar dictaduras en la calle,  siendo la dictadura del capital,  todavía por derrocar, la madre de todas las dictaduras. 

No en vano, la actual crisis le ha arrancado al capitalismo  su  falsa máscara democrática y ya nunca más  podrá volver  a ponérsela.  El impostor ha sido  descubierto por las  masas  y éstas le  exigen una democracia verdadera, una democracia real, la cual, bajo este sistema, simplemente no existe.
Aquel 29 S fue el comienzo de un camino hacia el internacionalismo que nos ha de llevar a una huelga general en el mundo como nunca antes se ha producido.

Hoy  , la huelga general europea vuelve a ser un debate en los sindicatos, en el movimiento, y se ha hecho escuchar incluso en la Confederación de Sindicatos Europeos.    A medida que se avanza en la comprensión de que el enemigo es el capitalismo, el internacionalismo va ganando fuerza. No podía ser de otra forma ante un enemigo que opera a nivel internacional. Por otro lado, la defensa de la consigna de la huelga internacional, es un elemento más que ayuda al avance de dicha comprensión. Sólo por eso, se logre o no la convocatoria de dicha huelga,  esta consigna se hace imprescindible para al menos ayudar a  avanzar al movimiento. 

Contamos también con la debilidad de unos dirigentes sindicales, especialmente en el estado español, donde siendo conscientes de su  escasa capacidad de movilización,   su falta de autoridad y su nula credibilidad,    están barajando, movidos por  la presión de las bases, la posibilidad de  utilizar la única herramienta que aún no han puesto en marcha, pero  para la que cuentan con la suficiente infraestructura y con la que podrían  sacar pecho de verdad  ante la patronal  e intentar  ganar puntos frente a sus bases, so pena de  desaparecer engullidos por  la marea de indignación que recorre el   mundo. Esta herramienta es la huelga general europea. 

Sin embargo, se trata de una  herramienta a la que las cúpulas sindicales, acostumbradas a tenerlo todo bajo control,   le tienen auténtico pavor,  pues saben que una vez que se haya conseguido paralizar un continente, una vez que el pueblo haya experimentado, aunque sólo sea durante 24 horas, el enorme poder de la clase obrera, esta herramienta  se les escaparía de las manos.

De entrada, superadas ya las barreras nacionales,  sería  imposible de  mantener las luchas  en  los límites de las  fronteras  continentales.  Por otro  lado,   tratándose de una huelga internacional, el trabajador más inexperto en la lucha de clases, participe o no en ella, no tendrá duda alguna de  qué es a lo que nos enfrentamos. 

Si esto no es contra  Zapatero, ni Sarkozy, ni Merkel o Papandreu, si esto no es contra un gobierno en concreto,  no hay otra conclusión posible, nos enfrentamos al sistema capitalista.

De la presión que ejerzamos las masas en las bases de nuestras organizaciones depende que esta huelga se lleve a cabo y sea contra el capitalismo.

¡Rise Up!

Daniel Guerra

viernes, 3 de junio de 2011

LOS REVOLUCIONARIOS Y LAS ORGANIZACIONES DE MASAS

A principios del 2010, los efectos de la crisis ya eran galopantes, aunque los pueblos de Europa estaban aún por alzarse y los países  árabes, atrapados bajo la bota de unas dictaduras apoyadas por el imperialismo, parecían asumir resignadamente un destino de miseria y opresión. Por aquel entonces el epicentro revolucionario se encontraba en latinoamérica, donde entre otras cosas, la iniciativa de la fundación de una Internacional estaba candente.  En medio del debate de la propuesta de la V Internacional, con el ánimo de aportar ideas, realicé en aquella época un artículo titulado "La V Internacional y las organizaciones tradicionales"

Año y medio después, debido a estos primeros síntomas que tímidamente se comienzan a detectar de presiones desde las bases hacia la cúpula en los partidos para forzar un giro a la izquierda, que en el caso español se está produciendo tanto en IU como en el PSOE, donde trabajadores comienzan a preguntarse cómo es posible que la izquierda sea tan impotente ante los ataques del capitalismo, a la vez que vemos aparecer a dirigentes con un lenguje ligeramente más "izquierdista" y lanzando propuestas de conectar con el movimiento del 15 M ( Esto es el comienzo de un proceso que puede durar años, con avances y retrocesos, tal vez los primeros indicios de esto desaparezcan con el debilitamiento del movimiento 15 M , pero las luchas resurgirán y con más fuerza,  es inevitable y el proceso  terminará por agudizarse) he creido oportuno extraer parte de aquel artículo, obviando todo lo referente a latinoamérica y la V Internacional del artículo primigenio ( aunque he dejado todo lo referente a la historia de las internacionales, pues nunca viene mal un poco de Historia).

Sé que cuando afirmo que los trabajadores, en última instancia, cuando entran en política se dirigen hacia sus organizaciones tradicionales, muchos dirán "¡pero si el pueblo está en las plazas, dándoles la espalda a partidos y sindicatos!" Bien, insisto en que este movimiento es algo que acaba de comenzar, el "apoliticismo" ideológico existente en asambleas y expresados por miles tiene que evolucionar según los próximos acontecimientos y la experiencia, de entrada no es el mismo "apoliticismo" producido por el desengaño que se puede encontrar entre las decenas de miles de trabajadores que han acudido a las caceroladas y que en muchos casos no hablan en asambleas por "respeto a los jóvenes" ni entre  los centenares de miles o millones que apoyan este movimiento.  Tarde o temprano los trabajadores entrarán en escena buscando mucho más que manifestarse,  buscarán una dirección, unas  infraestructuras, unas herramientas de lucha permanentes y fuertes  independientemente de que se organicen en comités o no, y las organizaciones  de izquierdas van a jugar su papel en todo este proceso. Los sindicatos tendrán que mover ficha. No es casual que CCOO y UGT hayan roto con la patronal ahora cuando antes del 15M parecía que iban a llegar a un acuerdo. Los partidos tampoco van a quedar al margen. Autores de los manifiestos que han inspirado el movimiento 15M  ya  han expresado que los sindicatos han de intervenir. El que quiera leer el artículo original del que extraigo estos fragmentos puede encontrarlo en el blog. http://internacional5.blogspot.com/2010/03/la-v-internacional-y-las-organizaciones.html
LOS REVOLUCIONARIOS Y LAS ORGANIZACIONES TRADICIONALES DE MASAS.

Es un hecho incuestionable que las direcciones de los partidos tradicionales de izquierda en Europa, llámense partidos socialistas, comunistas o bien de otra forma tras la extinción de sus siglas originales y sus símbolos más revolucionarios —señal visible de la pérdida de contenido de clase de su programa— han encallado en el reformismo al perder la confianza en la clase obrera y en la posibilidad de la transformación socialista de la sociedad.

Actualmente tenemos por un lado a las organizaciones provenientes de la II Internacional, y por el otro a las que se sumaron a la III Internacional o partieron de ella. La II Internacional, fundada por Engels en base a un programa genuinamente marxista, sufrió la degeneración del reformismo y el revisionismo en sus filas, surgiendo la III Internacional de los elementos que aún mantenían viva la llama del marxismo. No obstante, sería una burda generalización afirmar que los grupos y organizaciones más revolucionarios se sumaron a la III Internacional, quedándose de este modo los más reformistas en la II.

En el primer congreso de la III Internacional, grupos y organizaciones centristas, ante el hecho de que la Internacional Comunista se había ganado las simpatías de la inmensa mayoría de los trabajadores de todo el mundo, aun cuando la única organización de masas real era el partido comunista ruso, intentaron adherirse a la “Komintern” a la vez que esperaban mantener una autonomía suficiente que les permitiera continuar su política. Así pues, ante la entrada de elementos ajenos al marxismo, la III Internacional intentó ponerles freno con la instauración de una lista de veintiuna condiciones que numerosas organizaciones, a pesar de que muchos de sus dirigentes y militantes continuaban sintiéndose marxistas, no adoptaron por múltiples motivos. Posteriormente, con la degeneración del estalinismo, grupos, corrientes y partidos de la II Internacional llegaron incluso a superar a la III Internacional en cuanto a ideas, prácticas y métodos marxistas.

La degeneración de la komintern supuso que todos los partidos dependientes de ella o situados en su entorno de influencia abandonaran, en la práctica, los principios marxistas y revolucionarios más elementales, aunque hay que decir en pro de sus bases que en un principio este hecho no era evidente para la mayoría de trabajadores y activistas que militaban en sus filas. Por lo tanto, sólo era cuestión de tiempo que ambas internacionales acabaran, en lo que concierne a sus direcciones, confluyendo en un camino que no visibilizaba ya la revolución.

Una vez que la mayoría de la izquierda oficial ha aceptado la lógica del sistema capitalista ya no tiene nada más que ofrecer al pueblo. El reformismo es un callejón sin salida, puesto que al negarse a tocar las bases del actual sistema, no puede resolver las desigualdades, injusticias dramas y calamidades que genera el capitalismo. La incapacidad para aportar soluciones concretas a problemas reales ha llevado a la izquierda a ofrecer en bandeja de plata a parte de su electorado y la primacía del discurso de la solución de los problemas a la derecha más rancia y reaccionaria, puesto que allí donde no llega la verdad de la izquierda, llega la razón de la derecha.

El aspecto más dramático y paradójico de este asunto es que la propia izquierda es quien oculta esa verdad, que no es otra que la que explica que vivimos en un sistema que necesita de la explotación, el sufrimiento y la miseria de la mayoría para el beneficio y el enriquecimiento de una minoría. En cambio, los dirigentes reformistas lo único que pueden hacer es aplicar medidas de maquillaje que no conducen a nada, y el siguiente paso, por otro lado lógico, es simplemente medrar para ocupar un escaño o un cargo que les haga la vida más fácil.

Sin embargo, en Europa, aun teniendo en cuenta los quince años de crecimiento económico anterior a 2008, y que finalizó ese mismo año con el estallido de la crisis actual, el reformismo no es suficiente para explicar la actual bancarrota de las organizaciones de la izquierda, quedando patente su incapacidad para ofrecer una alternativa socialista al capitalismo. En las degeneraciones reformistas y burocráticas de las direcciones de nuestros partidos, en los errores y las traiciones de nuestros dirigentes, el capitalismo ha invertido considerables esfuerzos interviniendo, manipulando, dividiendo, comprando y corrompiendo dentro, fuera y alrededor de las principales organizaciones de la izquierda. Pero aunque las direcciones hayan sucumbido a estas presiones, las bases continúan fieles a sus principios más revolucionarios y además aprenden en base a su experiencia.

Si me he referido a la degeneración de las direcciones como un hecho incuestionable, también es innegable que la clase obrera no consiente que intereses ajenos a su lucha les arrebaten sus organizaciones tradicionales, aunque la fuerza de esta oposición depende en gran medida de la presencia y la influencia que ejerzan en el seno de sus organizaciones. El abandono de los principios marxistas por parte de cualquier organización obrera no se ha producido nunca sin fuertes luchas intestinas, dimisiones y disoluciones de las agrupaciones juveniles, así como el rechazo de buena parte de las bases y simpatizantes.

En la actualidad, en el seno de los partidos y organizaciones tradicionales de la izquierda de la mayoría de países desarrollados, los burócratas, sus vasallos y los incondicionales de toda la vida campan a sus anchas por los locales y agrupaciones, junto a algún que otro bienintencionado y quijotesco militante que intenta defender nobles causas y “desfacer” entuertos. Mientras tanto, las bases y los votantes se encuentran en sus casas, AUNQUE ESO NO SIGNIFICA QUE NO EXISTAN Y HAY QUE TENERLOS MUY EN CUENTA.

La clase obrera, por encima de libros y teorías, aprende de su propia experiencia. Las derrotas de las luchas obreras de finales de los 80 y los 90 en Europa, la desindustrialización, la precarización del empleo, el paro y las consecuencias de la crisis económica actual constatan, fracaso tras fracaso y retroceso tras retroceso, la triste realidad del reformismo.

A pesar del rumbo que han tomado nuestros dirigentes, es importante comprender que por un lado, los trabajadores son ante todo prácticos, y siempre se dirigirán en primera instancia, tanto a nivel político como sindical, hacia sus organizaciones tradicionales, en cuyo seno, debido a la presión de las bases, se desarrollarán y extenderán corrientes de izquierda socialista que tratarán de recuperar el auténtico programa del socialismo, junto a corrientes centristas cuya característica principal es la oscilación entre reforma y revolución. Por otro lado, los trabajadores poseen sus propias tradiciones de lucha, sus sindicatos, partidos, siglas, símbolos…, y de la misma forma que lucharán a brazo partido antes de permitir que les arrebaten ese legado, también son reacios a abandonarlo a la primera de cambio.

Es conveniente resaltar, para quienes apelan constantemente a la incorrección política de muchos de los símbolos que los trabajadores han incorporado a sus tradiciones, que la memoria histórica de la que parten muchas de estas tradiciones, de forma similar a la memoria individual, es selectiva y tiende a idealizar el pasado. Consta de elementos que para muchos trabajadores están por encima de cualquier imperfección que los ligara anteriormente al estalinismo, al reformismo o a cualquier otra desviación contraria al marxismo, puesto que hoy en día se concentra en ellos la esencia de los principios más revolucionarios que llegaron a expresar en el pasado, los valores y programas primigenios con los que nacieron sus organizaciones y por los que lucharon nuestros antepasados y que sus descendientes anhelan hoy en día. Por lo tanto, la memoria histórica no es abstracta, sino un conocimiento que entraña valores, principios, ideas y sentimientos, que se transmite de generación en generación, de padres a hijos y de abuelos a nietos, en un proceso donde se mitifican siglas, se idealizan partidos, se veneran símbolos y dirigentes históricos se convierten en leyenda .

Así pues, tan sólo aquellos que por su condición social carecen totalmente de estas tradiciones, se atreven hoy en día a inventarse unas siglas y formar un partido partiendo de la nada, con la falsa ilusión de creerse los más revolucionarios, esperando a que el resto de los trabajadores abandonen sus partidos y se sumen al suyo. Lo peor son las conclusiones que estos elementos extraen contra la clase obrera para explicarse por qué sus análisis y perspectivas no se cumplen tal y como esperaban. No comprenden que cuando las masas entran en la escena política y se expresan en sus organizaciones tradicionales, sus direcciones, debido al aumento de la presión por la base, se sienten empujadas a emplear un lenguaje más radical y a ostentar con mayor frecuencia todo tipo de simbología revolucionaria ante el temor de perder influencia —o bien porque realmente con la evolución de los acontecimientos, algunos dirigentes evolucionan también políticamente— provocando un notable giro hacia la izquierda. El motivo es lo de menos, lo que importa es que, tal y como afirmaban Buenaventura Durruti y León Trotsky, cuando las masas entran en política, lo hacen exigiendo el cumplimiento de todo aquello que se les prometió.

Así, a modo de conclusión, el deber de todo revolucionario es luchar junto a la clase trabajadora en el seno de sus organizaciones tradicionales. Es en este campo de batalla donde el imperialismo intenta manipular, dividir, comprar, corromper y sobornar con tal de arrebatarnos nuestras principales armas ideológicas y organizativas, puesto que el imperialismo sabe perfectamente que es ahí donde principalmente se dirigen las masas cuando el pueblo se alza contra sus opresores, exigiendo a sus dirigentes pan, tierras, dignidad, paz y justicia. En consecuencia, es en estas organizaciones donde las fuerzas revolucionarias tienen que presentar la contraofensiva ofreciendo a las masas un programa marxista con el fin de evitar que la oscilación hacia la izquierda de la dirección, originada por la presión de la base en un momento de auge de la lucha de clases, no sirva a los elementos reformistas para aplacar los ánimos revolucionarios de los trabajadores y poder luego girar el timón hacia la derecha, sino para encauzar el movimiento revolucionario hacia la completa erradicación del capitalismo.

Daniel Guerra

jueves, 26 de mayo de 2011

MANIFIESTO BASES SOCIALISTAS

Tras la debacle electoral del PSOE en el estado español debida a su política al servicio de los capitalistas, y de la izquierda en general que no ha sabido conectar con el malestar, la indignación y las justas reivindicaciones del pueblo en las calles, militantes, afiliados, simpatizantes y sobre todo votantes del psoe, ya que el electorado es el grueso de la base de un partido y va siendo hora de que tengan voz además de voto, estan recogiendo firmas en en un manifiesto denominado "Manifiesto Bases Socialistas" reivindicando las raíces marxistas del PSOE, por una política anticapitalista y realmente socialista.¿ Puede que sea éste el inicio de un movimiento 15 M en las bases socialistas para darle un giro político de 360º al partido?

Dicho manifiesto está ahora mismo difundiéndose desde Madrid, Cataluña, Extremadura, Castilla la Mancha, y desde Castilla León, que se sepa. Sólo en Facebook, en el momento en que les escribo, ha sido colgado al menos en 338 muros desde la web en la que se publica, según datos de FirmasOnline. Desde León se ha propuesto a Izquierda Socialista de Málaga que trasladen sus propuestas a la reunión de la próxima Coordinadora Federal de IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE, que se va a celebrar el próximo sábado día 4-6-11. De momento, desde IS Málaga se han hecho eco del manifiesto en su blog. Algo se mueve en la calle, en la sociedad... los partidos no pueden quedar al margen.

http://www.firmasonline.com/peticion/manifiesto-bases-socialistas/376

MANIFIESTO BASES SOCIALISTAS

A un año del duro impacto sufrido por la sociedad española, y más especialmente por los socialistas de base, de la aplicación por parte del gobierno PSOE de draconianas mediadas de austeridad e importantes recortes sociales en aplicación de los dictados del FMI y la UE, los abajo firmantes, militantes, simpatizantes y /o simplemente votantes socialistas, declaramos que:

1. La bancarrota del reformismo


Creemos que una de las causas de los ataques sociales que estamos sufriendo hoy en día es el escaso margen de maniobra que nos ofrece el capitalismo, un sistema ante el que nos encontramos atados de pies y manos por culpa de la política adoptada hace años por parte de unos dirigentes que nos explicaron que era posible y necesario, incluso hasta “moderno”, mitigar los nocivos efectos del sistema capitalista sin necesidad de enfrentarnos a él. Así se comenzó por cambiar la base ideológica de nuestro partido por el reformismo, ideología imperante en todas las organizaciones mayoritarias de la izquierda europea.

Sin embargo, la realidad comprobada es el hecho de que bajo éste sistema, son los trabajadores los que siempre sufrimos las consecuencias de las crisis generadas por las clases dirigentes. Constatamos cómo las derrotas de las luchas obreras de finales de los 80 y los 90 en Europa, la desindustrialización, la precarización del empleo, el paro, el actual desmantelamiento del estado del bienestar y los millones de dramas familiares que se desatan a causa de las consecuencias de esta crisis demuestran la triste realidad del reformismo. El sistema capitalista tiene sus propias leyes, y si lo aceptamos, aceptamos también sus leyes y aplicamos sus normas, no hay más salida. Lamentablemente, las pérdidas sufridas en la lucha de clases, derrota tras derrota, fracaso tras fracaso, jamás se recuperaron y nada indica que esto vaya a cambiar.

La imagen de tristeza, impotencia y desolación que reflejaba el rostro de José Luis Rodríguez Zapatero hace ya un año, golpeado por la “realidad” (según declaraciones del ex presidente Felipe González) es la viva imagen del fracaso y la bancarrota de los principios y métodos reformistas.

2. Nuestra memoria histórica

Los principios reformistas no son los que siempre ha practicado el socialismo en este país, ni forma parte de sus verdaderas raíces. En el actual debate sobre recuperación de memoria histórica, avivado por la aplicación de la Ley de Memoria Histórica encontramos que nos falta precisamente la recuperación de nuestra propia memoria histórica.

Creemos que el socialismo español dio un giro importante en los años de la transición del cual aún hoy en día estamos pagando las consecuencias. En las actuales revoluciones árabes estamos comprobando cómo el imperialismo USA, ante la imposibilidad de continuar apoyando esas dictaduras, de una forma u otra intenta intervenir en los procesos de transición para manipularlos en su propio beneficio. Esto siempre ha sido así y nuestra transición no es ninguna excepción. En el caso español, parte de esos esfuerzos intervencionistas se materializaron en el apoyo internacional del sector más moderado del PSOE para desideologizar al partido y convertirlo en un aliado del imperialismo y del capitalismo. Esto no ocurrió sin agrios debates internos, la disolución de la mayor parte de las Juventudes Socialistas, que a la sazón era la organización juvenil más numerosa del país, y el olvido de nuestra memoria histórica

Así pues, reclamamos a la dirección del partido la restitución de la memoria de su fundador, Pablo Iglesias Posse, no sólo como un elemento simbólico y ornamental, sino con toda la vigencia de su legado y su mensaje, siendo hoy más vigente que nunca, y que se podría resumir en esta frase suya: “O con unos o con otros, o con los trabajadores o con el capital, no se puede servir a dos amos a la vez”.

3. Por lo recuperación del socialismo

Consideramos que El Manifiesto Fundacional del PSOE, redactado por Pablo Iglesias y del cual se expone aquí un extracto, es la base ideológica con el que la mayoría de las bases del partido siempre hemos identificado, es el mensaje que se nos ha transmitido durante generaciones y que el actual partido debería retomar:

"Considerando que esta sociedad es injusta porque divide a sus miembros en dos clases desiguales y antagónicas: una, la burguesía, que poseyendo los instrumentos de trabajo, es la clase dominante; otra el proletariado, que no poseyendo más que su fuerza vital, es la clase dominada. Que la sujeción económica del proletariado es la causa primera de su esclavitud en todas sus formas: la miseria social, el envilecimiento intelectual y la dependencia política. Que los privilegios de la burguesía están garantizados por el Poder Político, del cual se vale para dominar al proletariado. Considerando que la necesidad, la razón y la justicia, exigen que la desigualdad y el antagonismo entre una y otra clase desaparezcan reformando o destruyendo el estado social, que tiene sumidos en la más espantosa miseria a los que emplean toda su vida en producir la riqueza que poseen los que muy poco o nada son útiles a la sociedad (...) El Partido Socialista tiene por aspiración:
-Primero.- La posesión del poder político por la clase trabajadora.
-Segundo.- La transformación de la propiedad privada individual o corporativa de los instrumentos de trabajo (la tierra, las minas, los transportes, las fábricas, etc.) en propiedad común de la sociedad entera. (...)
En suma el ideal del Partido Socialista es la completa emancipación de la clase trabajadora. Es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores libres e iguales, honrados e inteligentes
" Manifiesto fundacional de Partido Socialista Obrero Español (20 de julio de 1879)

4. Llamamiento al resto de la izquierda española
 
Hacemos también un llamamiento a los dirigentes del resto de organizaciones de izquierdas para que antes de caer en el oportunismo o en el electoralismo, antes de unificar en el discurso al PSOE con la derecha española, os replanteéis el hecho de que en toda Europa, todos los gobiernos, sean de izquierdas o de derechas, han sucumbido a los dictados del FMI, el Banco Mundial, la Unión Europea y la lógica del sistema al servicio del capital. En las bases de vuestras organizaciones, en su electorado, existen igual que en el PSOE hombres y mujeres que honradamente luchan de la mejor forma que consideran posible por la clase trabajadora. No les engañéis a ellos ni al pueblo ofreciendo cómo única solución a la crisis el castigo del PSOE en las urnas a cambio del voto a vuestro propio partido si no sois capaces de ofrecer un auténtico programa que rompa realmente con el sistema. Que seáis capaces de ganaros el voto indeciso de la izquierda y los desengañados en base al abandono del reformismo y la adopción de un auténtico programa de transformación socialista de la sociedad. De lo contrario, la derecha será la única que aprovechará la impotencia de los airados y vacíos discursos de indignación del reformismo opositor frente al reformismo del partido gubernamental. Toda clase de reformismo, sea su vocabulario más o menos izquierdista, en la práctica termina sucumbiendo, y de eso los socialistas de base tenemos una amarga experiencia.

5 Declaración de principios.


Por último, declaramos que nosotros, militantes, simpatizantes y/o votantes del PSOE y UGT, nos identificamos por múltiples motivos, incluso por raíces históricas y familiares, con la gran familia socialista. En esta familia, la más numerosa y antigua de todas las familias de la izquierda de este país, se encuentra el más amplio potencial transformador de esta sociedad, una base formada en su mayoría no por militantes con carnet, ni ideólogos o burócratas, ni siquiera forma parte de ella los elementos que públicamente parecen más ideológicamente revolucionarios y comprometidos. Es una base formada en su mayoría por enfermeros, operarios de fábrica, torneros, amas de casa, mecánicos, electricistas, albañiles, jubilados, vigilantes de seguridad, inmigrantes, jornaleros, médicos, abogados, estudiantes, administrativos, maestros, funcionarios… la mayoría de los trabajadores que un día no tendremos más remedio que lanzarnos a la calle para frenarle los pies a este sistema por nuestra propia supervivencia.

Que nadie se equivoque, no vamos a abandonar nuestras organizaciones ni vamos a renegar de nuestras tradiciones. Al contrario, nos sentimos orgullosos de nuestras banderas y símbolos. Somos conscientes que tras los acontecimientos de este último año muchos militantes han desistido y abandonado la organización y parte del electorado tradicional no irá a las urnas, una medida que vemos comprensible a la vez que entendemos que ha sido la causa que a lo largo de los años ha ido afianzado a los usurpadores en los aparatos del partido. En el socialismo, los que pensamos así somos más de lo que nosotros mismos nos imaginamos, aunque no nos percatemos, pues estamos dispersos y muchas veces alejados de la militancia activa. Aquí continuamos, honrando nuestro legado y a nuestros antepasados, luchando en la medida de nuestras fuerzas contra el sometimiento al imperio burgués, por la recuperación de nuestras siglas con todo su significado, por la recuperación del auténtico socialismo, por la emancipación de nuestra clase social y la transformación socialista de la sociedad.

Firmado: Bases socialistas









http://www.firmasonline.com/peticion/manifiesto-bases-socialistas/376

viernes, 20 de mayo de 2011

Spanish Revolution = Revolución en España. (Daniel Guerra)

 Mensaje enviado a los miembros del grupo de facebook En defensa del internacionalismo
Compañeros, hoy les escribo desde el estado español no para explicarles los últimos acontecimientos sobre los que cualquiera se puede informar online de forma inmediata. Hoy quiero hablarles de lo que he vivido hoy mismo en mi propio barrio. Serían las ocho de la mañana cuando, al tomar el café en el bar de costumbre, la camarera me mostró los titulares de la prensa que hablaban de las movilizaciones populares señalando con orgullo la foto de la portada. Se trataba de una plaza ocupada. Su hijo se encuentra allí acampado. Es la Plaza Tahrir de mi ciudad.

Hoy en día, todas las ciudades del mundo tienen una plaza Tahrir –tan sólo hay que tomarla y darle ese nombre– y en mi país, puedo decir con orgullo, después de asegurar contra viento y marea y frente a todos los escépticos que la espiral de luchas que, contra los ataques del capital a los trabajadores y desfavorecidos del mundo, estalló en Grecia al grito de ¡Pueblos del Europa, alzaos! Llegaría hasta aquí en el momento menos esperado, ya hay instaladas casi 60 plazas Tahrir ocupadas por toda la geografía ibérica. Y esto no ha hecho más que empezar.

Esta lucha, después de recorrer Europa, crecer en los países árabes haciendo estallar revoluciones y derribando dictaduras, llegando incluso a tocar el corazón del Imperio (con el epicentro en Wisconsin), ha llegado al estado español para quedarse. Las conclusiones que se extraen por doquier es que nuestro principal enemigo es el capitalismo, un enemigo que, no me cansaré de decirlo, actúa a nivel mundial, por lo que la respuesta, y cada vez vamos más en esa dirección, ha de ser INTERNACIONAL.

Según me comentó esta camarera, ante la amenaza de desalojo en la que se encuentra la plaza ocupada, ella asistirá esta noche junto a unas amigas porque según me dijo “se está vendiendo mucho la idea de que tras este movimiento sólo están los jóvenes, y a ellos es muy fácil criminalizarlos por los prejuicios de la sociedad, pero veremos si son capaces de meterse con trabajadores, madres y padres de familia”.

Después del café, quedé con mi pareja, con quien tenía que acudir al Centro de Atención Primaria de la Seguridad Social para pedir hora con su médico de cabecera. Allí nos dieron cita para la semana que viene. Como el problema, sin ser una urgencia, corría cierta prisa, pedí explicaciones. La recepcionista que nos atendió nos explicó que lo lamentaba mucho y entendía nuestra situación, pero estaban saturados de trabajo. Hay escasez de personal, algunos estaban de baja (supongo que el estrés debe hacer estragos en la salud en estos casos) y con los recortes sufridos, entre otras cosas no se contrata a más personal para atender las necesidades del servicio sanitario ni se cubren las bajas de personal. Y así, toda la administración pública.

Al ver la cara de agobio que ponía la chica, les dije que contra los recortes vayamos todos a protestar a la plaza Tahrir de nuestra ciudad. Al ver los gestos y sonrisas de complicidad de la recepcionista, los celadores y los pacientes allí presentes, comencé a notar que en mi barrio algo estaba cambiando.

La confirmación la tuve poco después, al realizar la compra en el supermercado. La cajera, mientras me cobraba, se me quejó en confianza de que todo el mundo decidía ir a comprar a la misma hora. Le expliqué que esto era debido a los horarios laborales, y eso nos llevó a hablar de la situación laboral del país. Decía que no entendía cómo con tantos parados en este país, resulta que los pocos que tienen la suerte de trabajar se ven obligados a realizar el trabajo de dos y hasta tres personas, (y el que no quiera, ya se sabe, en la puerta hay cinco millones esperando) con jornadas laborales de más de ocho horas y por la mitad de lo que se considera un sueldo aceptable. ¿Por qué no trabajamos siete horas y repartimos más el trabajo? - Me preguntó.
-Bien . - le dije. - No muy lejos hay una plaza donde la gente lucha y se hacen propuestas interesantes. La cajera me dedicó una amplia sonrisa y me explicó que si no asistía a la plaza no era por falta de ganas. Nuevamente, gestos y sonrisas de complicidad, esta vez en la cola de la caja del supermercado. Al salir cargado con las bolsas de la compra me pregunté ¿Es imaginación mía? No, realmente algo está cambiando. No sólo en mi barrio, ni en mi ciudad, ni siquiera en mi continente, estoy seguro.

Si los sindicatos y partidos de izquierda quieren estar a la altura de los acontecimientos, deben inmediatamente convocar a sus bases, a sus afiliados y simpatizantes, y poner toda su infraestructura y medios al servicio de la democracia real, una democracia que nada tiene que ver con la dictadura de los mercados que vivimos hoy en día, la dictaddura del capitalismo, sino con la democracia obrera.

De lo contrario, como de costumbre, seremos los trabajadores los que pasando por encima de nuestros dirigentes saldremos a la calle para exigir lo que nos corresponde. Ahora los medios de comunicación extranjeros hablan de “Spanish Revolution” ¿A qué esperamos a traducirlo al castellano? ¿Alguien duda de que estamos a las puertas de una revolución, no en España, ni en los países árabes, sino en el mundo? Las dictaduras caen, la dictadura de los mercados no ha de ser una excepción. Alguien dirá, “Lo que hay en España, según los manuales, no es todavía una revolución”. Bien, yo lo llamo revolución, desde ya, no sólo por este nuevo proceso que está surgiendo, que se está incubando, un proceso que se va a dar en todo el mundo y que puede que dure años e incluso décadas, con triunfos y derrotas, avances y retrocesos.. lo llamo revolución simplemente porque lucho para que, efectivamente, sea una auténtica revolución.

Luchemos por dotar al movimiento, no de un carácter anticapitalista, porque ya lo tiene, sino de un programa y una dirección revolucionaria capaz de llevarlo hasta el final. Un programa que no se conforme con la retirada de todos los recortes y ataques sufridos por nuestra clase desde el inicio de la crisis, sino que incluya, como medio indispensable para satisfacer nuestras necesidades y derechos, - jubilación a los 60 años con el 100% del salario, salario mínimo de 1.200 euros, creación de puestos de trabajo y un subsidio de desempleo decente hasta conseguir la colocación, reducción de jornada laboral, por una sanidad y educación pública de calidad, por unos servicios públicos eficientes para el ciudadano…- La expropiación de la banca, la tierra y los monopolios bajo control obrero, sin indemnización (y sin tocar los ahorros de los trabajadores, por supuesto), expropiación de las empresas que se declaren en quiebra o suspensión de pagos bajo control obrero, y poner todos esos medios y beneficios al servicio de la mayoría de la sociedad. La democracia ya no está en las urnas, la democracia real está en la calle. Por un anticapitalismo no utópico, sino REAL. Nos vemos en la plaza Tahrir.

viernes, 13 de mayo de 2011

"La V Internacional" pasa a denominarse "En defensa del Internacionalismo" (Daniel Guerra)

Compañeros, el blog denominado La V Internacional, así como el grupo de Facebook del mismo nombre pasan a llamarse En defensa del Internacionalismo.
 

 
Como muchos de los lectores habituales sabéis  (sólo el número de suscriptores del blog  alcanza ya la cifra de 134, y el grupo de Facebook superó hace tiempo los 4.300 miembros) tanto la bitácora como el grupo de la red social nacieron con el propósito de participar en el debate sobre teoría, ideas, métodos, tácticas y organización que surgió entorno a la propuesta de la fundación de la V Internacional en toda la izquierda mundial, una propuesta que partió del PSUV en Venezuela y se propuso para abril del 2010,  lo que explica el nombre original de estas publicaciones, un nombre que también adoptaron otros muchos blogs y grupos de Facebook en aquella época y que en su mayoría, aunque no todos,  nacieron con el mismo propósito que éste.

El congreso fundacional de la V Internacional fue pospuesto Sine Die, y nunca más se supo. Aquellos que pudiesen tener la intención de manipular y controlar dicha Internacional en interés propio, pudieron prever que la fuerza de la clase obrera organizada podría escapárseles de las manos.  Como explicamos por entonces, el hecho de que se realizasen esfuerzos para obstaculizar la fundación de una Internacional con organizaciones de masas y con un debate encima de la mesa para dotarla con un programa revolucionario, hasta el punto de silenciar a sus principales promotores,  es  una evidencia más  de la importancia y la magnitud que pudo tener tal acontecimiento, y que tendrá en un futuro.


No obstante, pese a la anulación del congreso fundacional, durante más de un año después estas publicaciones continuaban llamándose "la V Internacional", puesto que continuamos defendiendo que es necesaria la existencia de una Internacional que agrupe a organizaciones de masas, corrientes, tendencias y movimientos sociales bajo el programa del socialismo revolucionario. Durante este año, hemos defendido entre otras causas la unidad de la clase obrera europea en sus luchas desde antes de que en Grecia se alzasen pancartas al grito de ¡Pueblos de Europa, Alzaos! , un clamor que culminó con una jornada de lucha europea el 29 de septiembre del año pasado que tuvo repercusiones más allá de las fronteras continentales (como testimonio, consta la página de Facebook 29 de septiembre, hacia la primera huelga mundial, de la cual se hizo eco incluso la prensa burguesa). Estas luchas aún no han finalizado. 

Por otro lado estamos viviendo también el inicio de las revoluciones en los países árabes, las cuales anunciamos desde un primer momento que se extenderían como la pólvora por el mundo árabe inspirando otras luchas en el resto del mundo.  Apoyamos  a la vez que criticamos cualquier intervención imperialista y se lanzan desde nuestro muros llamamientos a la izquierda internacional de solidaridad y adhesión. Ahora, hasta la prensa burguesa las llama revoluciones, después que saliera por la  televisión los "vivas” a la revolución tunecina pintados en los muros de las paredes de Túnez, sin embargo, cuando esto se explicaba desde estos páginas internacionalistas hace escasos meses, no todo estaba tan claro.

No obstante, los administradores del grupo de Facebook somos conscientes de que a causa del enfriamiento de la propuesta del PSUV y del debate que generó en la izquierda mundial, el continuar llamándonos "La V Internacional" comienza a crear confusiones entre muchos militantes de las organizaciones de izquierdas surgidas de todas la internacionales, especialmente para quienes se incorporan al movimiento recientemente.


El resto de grupos y blogs con nombres como "La Quinta Internacional" "La V Internacional Socialista" "Por una Quinta Internacional"....desaparecieron en su mayoría hace ya más de un año, cosa que fácilmente pueden aprovechar los que malintencionadamente pretender difundir la falsa idea de que los que quedamos intentamos ser, o peor, que nos creemos ser, no ya un partido, lo cual contradeciría para nosotros el principio marxista de trabajar allí donde quiera que se encuentren los trabajadores y el movimiento obrero organizado, (ya existen demasiadas sectas políticas para añadir una más) sino, ni más ni menos, que de pretender ser, o más aún, creernos ser, una " internacional"



Nada más lejos de la realidad. Tanto el grupo de Facebook cómo el blog nunca pretendieron ser más que eso, un altavoz que se ofreció al movimiento y con el que pretendíamos defender las ideas del socialismo marxista y la unidad de nuestra clase en sus luchas, cada uno en y desde sus respectivos partidos, sindicatos, plataformas, corrientes... La tarea de la construcción de una Internacional ha de ser llevada a cabo por nuestra propia clase social.


El grupo y el blog han cambiado de nombre pero no su espíritu. El objetivo del cambio es continuar haciendo lo mismo con más facilidades y sin generar confusiones, aunque por nuestra parte, los administradores nos vem cada vez más obligados por la dinámica de la lucha de clases  a una mayor participación presencial en nuestro entorno más inmediato. 

Con este nuevo nombre, continuamos ofreciendo una plataforma para el debate, el intercambio de ideas,  de noticias, intentamos contribuir a la unidad y al fortalecimiento de la lucha, y defendiendo la necesidad de la existencia de una auténtica Internacional sin olvidarnos y sin dejar de recordar a quien le corresponda que ya hay un compromiso al respecto.

La necesidad de la unidad de la clase obrera por encima de fronteras nacionales y el fracaso de las políticas reformistas son cada vez más patentes en todo el mundo. En los países árabes se lucha contra unas dictaduras que en su momento fueron aliadas, sin excepción, del Imperialismo USA, el Banco Mundial, el FMI,  la Unión Europea… las mismas bestias negras que en Europa desmantelan el estado del bienestar, que atosigan a los países revolucionarios de América Latina y condenan a la miseria, el hambre, la explotación y la barbarie a la mayoría de la población en nombre del capitalismo.  

A pesar de los obstáculos, la naturaleza se abre camino. De la clase obrera y sus luchas ha de surgir más temprano que tarde la elaboración de un programa revolucionario que defienda un empleo fijo, un salario decente, una expectativa de futuro… agrupando a todos los trabajadores del mundo en la lucha final contra el capitalismo dotándolos de una herramienta capaz de hacerle frente al mismo nivel en el que éste nos agrede, a un nivel mundial. Ésta herramienta será, con el ordinal que el movimiento obrero decida, con los apellidos que quieran darle en su momento las clases oprimidas, será en todo caso:  LA INTERNACIONAL.

Salud y revolución

Daniel Guerra.

24/05/2011



lunes, 21 de marzo de 2011

Revolución Libia: Sobre banderas monárquicas, tergiversaciones y mentiras goebbelianas (Daniel Guerra)

Como si de una consigna goebbeliana se tratase, se repite por doquier, con la misma intensidad y empleando siempre las mismas palabras, (una de las bases del márketing) que las banderas que portan los revolucionarios libios son banderas monárquicas, y por lo tanto, no son revolucionarios.

También se repite que toda la información que nos llega está manipulada. Ciertamente, en gran parte es muy probable, entonces ¿Cómo saben que las imágenes en las que aparecen estas banderas no están cuidadosamente seleccionadas para confundirnos? Contradictorio, por no decir curioso, cómo la información está manipulada sólo para lo que a algunos les conviene. En fin, no caigamos en conspiranoias. Por descontado, a todos los marxistas nos gustaría que la bandera que portasen los revolucionarios fuese la roja, pero como dijo Lenin, no existen revoluciones en estado puro y todo lleva su proceso. Para empezar, la bandera roja, negra y verde que se ha visto en muchas imágenes, ¿ las únicas imágenes que no nos llegan manipuladas? se trata de la primera bandera nacional de Líbia, adoptada en el año 1951, cuando el país se independiza de Italia. Y sí, ciertamente, era una monarquía, nadie lo niega. El resto de banderas que han existido en el país, una vez se hubo independizado, corresponden a la era Gaddafi. Así pues, es lógico pensar que no es más que un símbolo antigubernamental, diferente a la bandera verde oficial, el color que representa al islam (Sí señores, la bandera de Gaddafi tampoco es roja, por si alguien no lo sabía).Sin embargo, no hagamos un fetichismo del color rojo, pues a lo largo de la historia, y en el estado español tenemos experiencia en eso, en muchos partidos de izquierdas, ondearon muchas banderas rojas que eran más monárquicas que probablemente las de Libia, y el resultado de lo que fue la transición española, hasta hoy en día, es una buena prueba de ello, aunque en comparación con el franquismo, algo se ha mejorado, por su puesto, o yo no podría estar escribiendo esto.

Tampoco se nos puede escapar el hecho de que en algunas imágenes que hemos visto, también aparecen banderas tan similares a la egipcia que se podrían confundir con la bandera de este país, y supongo que por eso muy pocos no han reparado en ello o han dado por hecho que las imágenes provenían de Egipto. Pero no lo es, se trata de la bandera del panarabismo que antes de que Gaddafi instaurara la verde del islam, ondeó bajo su mandato desde 1969 hasta 1977, los años en los que en Libia las medidas socialistas estaban en pleno apogeo, mucho antes de que Gaddafi se convirtiera en un auténtico aliado del imperialismo.

Resumiendo, la llamada bandera "monárquica" se trata simplemente de la bandera que existía antes de Gaddafi, y es posible que el pueblo la haya adoptado como un símbolo del rechazo al régimen actual. Ni siquiera los príncipes herederos en el exilio, Mohammed e Idris al Senussi, ambos intentando impulsar, como es lógico, el regreso de la monarquía mientras se enfrentan entre ellos por derechos sucesorios (ya es sabido, a río revuelto todos intentan pescar, si es que pueden) no reconocen que el renacimiento de esa bandera pueda ser una señal de que la gente quiere el retorno de la monarquía.

La imagen que acompaña a este texto no corresponde a Líbia, sino a la plaza tahrir, en Egipto, durante la masiva concentración del pasado 18 de Marzo. En Egipto la revolución continúa avanzando. El pueblo, una vez ha derrocado a Mubarak, no se conforma con simples reformas constitucionales. Si nos fijamos en esta mujer, ¿Que es lo que enarbola al viento con ambas manos ? Por un lado, vemos una bandera de su país, Egipto. Por el otro, la bandera de los opositores Libios en lucha contra el régimen de Gaddafi. ¿Quién le dirá que esa bandera es monárquica? ¿Quienes somos nosotros, nos dirá, para decirles a los libios y a los árabes lo que significan sus banderas? A lo mejor es ella la que nos explica, porque es quien lo está viviendo, que esa bandera es simplemente un capítulo más de su propia revolución, la que estalló en Túnez, continúa en Egipto, se extendió a Libia, y recorre las venas abiertas de todos los países árabes crispando de coraje a los pueblos oprimidos del mundo.

¡Manos fuera de la Revolución en Libia! ¡Ni Gaddafi ni imperialismo!

Daniel Guerra

21/03/2011

viernes, 18 de marzo de 2011

Sobre la no intervención (Por Daniel Guerra)



Es posible que Gaddafi ya no sea válido para Occidente, de ser así lo que está claro es que Gaddafi les ha hecho el último trabajo sucio, dejar a los revolucionarios acorralados. La revolución Libia, como parte de las revoluciones árabes, con Comités Populares autoorganizándose y armándose, era lo que más le preocupaba al imperialismo, como bien analizó el comandante Fidel Castro. Ahora Gaddafi tiene a los revolucionarios contra la pared, está por ver cómo se ha rearmado y ha recuperado tanto territorio cuando ya estaba contra las cuerdas, y ahora es quizás para el imperialismo el momento más adecuado para una intervención. ¿Por qué no intervinieron cuando Gaddafi estaba atrapado en Trípoli y tan sólo bastaba darle el golpe de gracia final? El discurso final de Gaddafi, después de compararse él mismo con Franco y a los gadafistas con la quinta columna franquista y amenazar con entrar en Benghazi tal y cómo hicieron las tropas nacionales en Madrid (él sólo se basta para desautorizarse) podría ser: "Cautivo y desarmado el ejército rebelde, las tropas nacionales pasan a ocupar sus últimos objetivos. La guerra ha terminado. Trípoli, 20 de Marzo de 2011, año de la victoria"

Claro que la guerra no ha terminado y la resistencia aún tiene mucho que decir. Como ocurrió por aquel entonces en los años 30, las potencias "democráticas" jugaron sus fichas por sus propios intereses. No querían a Franco, pero la revolución española les daba más miedo.

El Comité de No Intervención de entonces también jugó su papel en la traición a los principios democráticos que en teoría defendían,  hay que decirlo claramente. Aun así, muchos maquis, los guerrilleros que se echaron al monte en la resistencia contra el franquismo, (¿"Imperialistas", según los teóricos que defienden a Gaddafi?") esperaban en vano que las potencias democráticas, en su lucha contra el fascismo de Hitler y Mussolini, entrasen en España por los Pirineos para apoyar la lucha armada contra la dictadura. Estos maquis incluso realizaron operaciones de guerrilla de gran envergadura con esa perspectiva, una ayuda que nunca llegó.

La no intervención no es un ente abstracto. Si la teoría es gris, verde es el árbol de la vida, y las tácticas y estrategias han de servir a la revolución, y no al revés. El imperialismo tiene sus intereses y sus planes, por eso Alemania permitió a Lenin cruzar su territorio hacia Rusia, (y por eso los conspiranoicos de la época, lo que demuestra que el conspiranoicismo no es un fenómeno nuevo, le acusaban de ser un agente alemán, teoría que, aunque cueste de creer, aún hay quien la defiende) sin embargo  los pueblos tienen sus propios intereses y sus luchas se producen independientemente de los planes del imperialismo.

Por supuesto que una intervención imperialista, entendiéndose como tal el control del espacio aéreo para evitar crímenes de guerra mediante bombardeos aéreos, cosa que al principio los revolucionarios, correctamente se oponían a ella, se habría intentado cobrar el vasallaje de los revolucionarios. No obstante, el precio que esté dispuesto a pagar el pueblo libio, es algo que en última instancia está en la voluntad del pueblo de  Libia. Hay un pueblo en armas que ha perdido el miedo, un factor central en toda Revolución, pase lo que pase, y que combate a fuerzas muy superiores en armamento.

Si Inglaterra o Francia hubieran derribado los aviones que bombardearon Guernica, Barcelona, Madrid, Badajoz...no creo que eso hubiera cambiado los planes de los milicianos que expropiaban, socializaban y autogestionaban, más bien al contrario, el avance militar contra el franquismo les habría animado a continuar adelante en la revolución. (Eso no cambia que la única forma en que se podría haber ganado la guerra contra el fascismo  en España hubiera sido el poner en marcha la revolución, antes que confiar en potencias extranjeras, aunque eso es otra historia) Por eso, por no favorecer a la revolución, no intervinieron las potencias democráticas, y por eso tardó el imperialismo en intervenir en Libia. Por abortar una revolución de la peor manera posible,  España sufrió 40 años de dictadura militar.

En conclusión, hay que evitar hacer un fetiche de las consignas, y menos acusar a un movimiento de contrarrevolucionario o de imperialista por solicitar, si así fuera el caso, el establecimiento de una zona de exclusión aérea por parte de las naciones "democráticas" cuando intentan derribar a una dictadura en una revolución que peligra, con un dictador que se comienza a rearmar y amenaza con tomar represalias.

El imperialismo, en el mejor de los casos, actuaría con disfraz de aliado del pueblo alzado,  pero eso lo saben los revolucionarios, que como ya sabemos, no son los que hacen las revoluciones, sino las masas. El papel de todo revolucionario es entender la postura de las masas y explicarles lo que representaría esa intervención. No es difícil ponerse en la piel de un joven trabajador libio, de un padre de familia, de una madre...refugiados en Benghazi, sufriendo los bombardeos de las tropas gadafistas, a los que  se les dice que la OTAN podría evitar que fueran masacrados.  Antes que acusarlos y condenarlos sumariamente por imperialistas, nos corresponde a nosotros explicar lo que supone la "ayuda" de lo OTAN.

Tal vez el pueblo no lo entienda a la primera, quizás no lo haga hasta pasar por la experiencia de los efectos de las bombas de la OTAN. En la revolución rusa de 1905, los  dirigentes comunistas tampoco fueron escuchados por las masas cuando advirtieron al pueblo de que no era posible confiar en la benevolencia del Zar. Encabezados por un pope de la iglesia, la revolución comenzó con una manifestación que portaba imágenes religiosas y banderas zaristas. El pueblo lo pagó con un baño de sangre. Finalmente el pueblo aprendió, se organizó en soviets y tomó el poder para construir el socialismo. Afortunadamente, los comunistas en 1905 no se volvieron contra el pueblo acusándoles de imperialistas ni contrarrevolucionarios. El proceso de toma de conciencia duró unos 12 años, y tuvo que pasar por la Revolución de Febrero  antes de la Revolución de Octubre.


En una revolución, tanto la intervención como la no intervención de las potencias capitalistas, obedecen siempre a  intereses imperialistas. En el caso de Libia, y esto que quede bien claro, ya ha habido una "No Intervención", con el efecto del acorralamiento de una revolución y sus sangrientas repercusiones. Esa no intervención es el periodo de tiempo en el que las potencias “democráticas” han permanecido impasibles mientras el régimen de Gaddafi se rearmaba, bombardeaba, amenazaba y reducía a los revolucionarios. Esto es algo que precisamente, a quienes más se les pasa por alto, es a los sectores más concienciados, conocedores de la hipocresía y los intereses de los gobiernos capitalistas, aunque es de entender que a las masas, especialmente si temen los efectos de una venganza sangrienta del régimen que intentan derrocar, no se les pase por alto tan fácilmente. Esa no intervención no deja de ser una traición de los demócratas y reformistas a los valores que dicen defender.

Ahora, tras la traición de la no intervención,  llega el ataque de la intervención, tanto o más perjudicial,  no por los valores que dicen defender sino por las intenciones que se ocultan tras ella. Es un momento muy calculado,  no actúan en el momento más idóneo para derrocar a Gaddafi , que era cuando éste se encontraba sitiado en Trípoli. La caída de Gaddafi o su continuidad como socio es secundario. El primer objetivo,  tal y cómo lo demuestra el momento elegido para la intervención, es manipular la voluntad de los revolucionarios libios.

 ¡No a la intervención imperialista! ¡No al régimen de Gaddafi!

¡Manos Fuera de La Revolución Libia! ¡Manos Fuera de las Revoluciones Árabes!

Daniel Guerra.
18/03/2011

jueves, 17 de marzo de 2011

Libia y la Revolución Árabe. Guerra, mentiras y diplomacia. (Por Martín Moreno)

Las tropas de Gaddafi avanzan hacia el este de Libia. Es la contrarrevolución. Las fuerzas mercenarias del tirano, armadas durante décadas por las potencias imperialistas se dirigen hacia Bengasi con el objetivo de abortar la Revolución Árabe capítulo Libia y pasar a cuchillo a los revolucionarios, sometiendo la ciudad y el país a un mayor régimen de terror. La diplomacia, la política de los espejos y las mentiras de los imperialismos y su socio libio contra la Revolución van quedando al descubierto. Ni se trata de una conspiración de Al Qaeda, ni son drogadictos, ni es posible se atrevan a una zona de exclusión aérea, o sea una pantomima en realidad, ni bombardeos sobre la aviación del régimen libio, ni intervención militar directa de los imperialismos, a las que cualquier marxista debe oponerse firmemente. En realidad, ahora no les hace falta, su socio está recuperando terreno. Falsa también es la presunción de que el imperialismo ha suministrado armas para el Consejo Nacional Libio... Son las mentiras de la diplomacia imperialista que sumadas a las de Gaddafi componen la ceremonia de la confusión. 

En su fuero interno las potencias imperialistas se regocijan: ya no necesitarán la intervención militar, que no era contra Gaddafi sino para protegerlo e intentar abortar la Revolución Árabe. La teocracia iraní ve alejarse el peligro de “contagio”. La autocracia saudí y los emires del Golfo retoman impulso para enviar tropas a Bahrain y establecer un estado de excepción por tres meses, aprovechando también que los mass media burgueses están centrados en la tragedia de Japón. Ya no necesitan salvar a Gaddafi de la revolución pagándole los favores de los suculentos negocios en joint venture. No necesitan aplastar con sus propias tropas la Revolución Árabe capítulo Libia. Gaddafi puede hacer el trabajo sucio a Washington, Paris, Londres, Roma, Tel Aviv y Teherán. 

Los imperialistas maniobran, buscando aparecer como “demócratas”. Es el miedo a la Revolución, no solo en el mundo árabe, pues en Libia hay un pueblo en armas, sino en los propios Estados Unidos. Hasta el Dalai Lama ha prometido reformas a los tibetanos en el exilio y un “gobierno democrático”. En sí, la democracia burguesa sólo es posible para países capitalistas “ricos” y durante un periodo de tiempo. Ante las crisis, recurren a la más feroz y sangrienta dictadura.

Si Gaddafi y las potencias imperialistas lograran controlar por un tiempo la Revolución Libia, ese objetivo común que comparten en realidad, más allá del teatro de la diplomacia al que nos someten cada dia, el tirano lograría un balón de oxigeno, un plazo más para que pudiera disfrutar de los millonarios sobornos obtenidos de las transnacionales por las concesiones comerciales a sus socios imperialistas y seguir en el nepotismo del sueño de ser sucedido por su hijo Said Al Islam. Y el imperialismo podría continuar el negocio con ese capitalismo de compinches. Por eso, Gaddafi rápidamente se ha apresurado a decir que pueden regresar con sus petroleros a los puertos libios. El futuro de la Revolución Árabe no será determinado por los acontecimientos en Libia en caso de un triunfo militar de Gaddafi. La lucha no cesará en el propio interior de Libia, se dará por otros medios, y continuará en el resto de países, desde Marruecos a Yemen, desde Bahrain a Siria. La juventud revolucionaria está dispuesta a pelear hasta el final. El pueblo libio tiene enormes tradiciones de lucha, en especial en la Cirenaica, donde Omar Mukhtar hostigó por más de veinte años a las tropas coloniales italianas y al fascismo de Mussolini.

La Revolución Árabe capítulo Libia ha vuelto a mostrar la bancarrota de los partidos de la socialdemocracia en todo el mundo. Ni una movilización en apoyo al pueblo revolucionario se ha producido en París, Roma, Berlín, Londres o Madrid. Al coro del imperialismo se ha unido la izquierda confusa que festeja anticipadamente la victoria de Gaddafi sin darse cuenta, en el mejor de los casos, que han caído presas del juego de espejos, de las maniobras y trampas de los intereses imperialistas. Todavía no sabemos los acuerdos de la diplomacia secreta a los que llegaron los enviados de Gaddafi con los lideres europeos en los encuentros sucedidos en Malta, Portugal, París y Bruselas, aunque la Historia siempre encuentra su particular Wikileaks.

La “no intervención” 

La “no intervención” no es una abstracción. Cuando la Revolución avanzaba, objetivamente le era beneficiosa. Ahora ha devenido en su contrario, y la no intervención favorece los intereses de Gaddafi y el imperialismo. No se puede defender en estos momentos la “no intervención”. Hay que defender la intervención desde un punto de vista de clase, revolucionario. No hacerlo es una traición a la Revolución Árabe. Lo que está en juego es una Revolución, no una simple “revuelta” o “rebelión” esos eufemismos falseadores de la propaganda intoxicadora. Hay un pueblo en armas que ha perdido el miedo, un factor central en toda Revolución pase lo que pase, y que combate a fuerzas muy superiores en armamento. Falta construir poder popular en Libia, en estado muy incipiente ante la vorágine de los acontecimientos y la premura de los combates. Es la garantía para derrotar la ofensiva gaddafista. 

Brigadas Internacionales

Las organizaciones de clase de masas en todo el mundo deben llamar a formar Brigadas Internacionales, fundamentalmente del mundo árabe, que acudan en apoyo de los revolucionarios libios y en defensa de las conquistas de la revolución (comités revolucionarios, armamento del pueblo...) a la vez que se mantiene un no rotundo a cualquier intervención de las potencias imperialistas en suelo libio. De nuevo, la socialdemocracia y los restos del naufragio histórico del estalinismo se unen para aplastar una Revolución. Se puede repetir la historia de la Revolución española de 1936. Los acontecimientos, moviéndose a la velocidad del rayo, han tomado por sorpresa a las débiles fuerzas de la izquierda revolucionaria en el mundo. Nadie podía prever este giro brusco de los acontecimientos. Una guerra, dado que su naturaleza esencial es el riesgo, no puede ser prevista en sus giros y desenlace de antemano, más allá de trazar los elementos centrales del proceso en general. No se puede dar una respuesta acabada a un proceso inacabado. En cualquier caso, es una batalla, no la guerra completa. 

Al principio, La Revolucion Arabe, se movió muy rápidamente en Túnez y Egipto y tomó por sorpresa al imperialismo y a los regímenes tiránicos títeres o aliados de las potencias, como le sucedió al imperio otomano en Acqaba con los cañones apuntando al mar. Pero el imperialismo y Gaddafi se recuperaron. Y han pasado a la ofensiva, con intereses aliados, para derrotar la Revolución, desplegándose la contrarrevolución en Libia y en Bahrain. A partir de ahora, con mayor posibilidad será más larga y dura la lucha contra teocracias, dictaduras monárquicas absolutistas, autocracias de toda laya, apoyadas por el imperialismo USA, los imperialismos europeos, China y Rusia.

La Revolución Árabe

 El objetivo del imperialismo es frenar la Revolución Árabe. No se trata simplemente del petroleo libio. Ya lo tenían con Gaddafi en circunstancias ventajosas. Ni British Petroleum ni otras compañías se quejaban de sus acuerdos. No se trata ya sólo de comités revolucionarios en los barrios, armados con palos y cuchillos y alguna esporádica pistola, como vimos en Egipto. Es una milicia del pueblo armada con RPG'S, antiaéreos, etc, puede que obsoletos e ineficientes para una victoria militar sin que vaya acompañada de medidas de Revolución social (ocupación de fábricas, huelga general, cuestión agraria..) pero al fin y al cabo un ejemplo armado de Revolución, no como teoría en un libro sino práctica, con un dedo en un gatillo y sin miedo a morir. Este hecho siembra el pánico entre los capitalistas de todo el mundo. 

Hay más pánico desatado en la clase dominante de todos los países del mundo a la Revolución Árabe que a la crisis nuclear japonesa. El denominador común es un sistema capitalista en todos ellos con tasas elevadas de desempleo, hambre, con una juventud que ve ante sí un futuro peor, que antes tenía la válvula de escape hacia Europa, más restringida ahora por la profunda crisis capitalista... A ello se suma el mundo ex colonial, formalmente independiente, cuya primera característica es continuar bajo la bota del imperialismo como realidad opresora desde hace siglos. Con un pasado de cultura y esplendor, con una población mayoritariamente joven, más instruida, informada y moderna en las grandes ciudades, como El Cairo, ante la perspectiva de vivir peor que sus padres por la Gran crisis del capitalismo no se resignan y luchan por la Revolución social. La liberación nacional y social sólo puede ser obra de la Revolución Socialista, que construya una democracia obrera.

Ni Gaddafi ni ningún régimen capitalista pueden ofrecer una solución a los problemas de desempleo, pobreza y desigualdad de los trabajadores libios. Una lección hay que extraer: la Revolución Árabe fue victoriosa en Túnez y Egipto porque la clase trabajadora entró en escena por medio de la Huelga General y ocupación de fábricas. Solo los trabajadores libios pueden parar las refinerías y las industrias libias y crear un doble poder, el poder popular. Si Gaddafi recupera momentaneamente el control y el poder, por medio de una victoria militar, solo debe recibir un cascarón vacío. 

Los imperialistas, ahora agazapados mediáticamente tras la catástrofe de Japón, quedarán atrapados en su propio espejismo. Las leyes de la Historia siempre terminan siendo más poderosas que el mayor tirano, el mayor imperio y la clase más dominante. Nada es eterno salvo el movimiento y la transformación de la materia. Los avances próximos de la Revolución Árabe pueden tener un carácter mas duro, cruento e incluso prolongado que en Túnez o Egipto. Pero nunca el reloj de la Historia se ha parado y no lo hará ahora, ni en el Magreb & Medio Oriente ni en el resto del mundo. La Revolución Árabe se extiende e inspira las luchas desde los Estados Unidos a China y hasta Burma (Birmania).

La Revolución Árabe, que se encuentra en su primera etapa, ha logrado en apenas dos meses más que en los últimos 30 años. Desde la chispa en Túnez ha derribado gobiernos y dictadores títeres del imperialismo, ha asestado un golpe al control imperialista en la zona, y ha mostrado claramente la debilidad del imperialismo, que en el pasado ya habría invadido sin más y ahora no puede. Un hecho muy significativo fue el paso por el Canal de Suez de dos navíos de guerra iranís por primera vez desde 1979, camino a Siria, con autorización egipcia. 

Ahora confiando en nuestra clase, en que los trabajadores extraen lecciones, se trata de acabar con el sistema capitalista para poder transformar una revolución social en una revolución socialista, carácter que no tiene en estos momentos.

El papel de los trabajadores en la Revolución Árabe

Por mucho que los mass media de la burguesía pongan su máximo esfuerzo en ocultar que la Revolución Árabe esta siendo protagonizada por trabajadores, la mayoría jóvenes empleados y desempleados,no se puede tapar el sol con un dedo. Hemos presenciado eventos como la huelga general indefinida en el egipcio Canal de Suez y la Huelga General convocada por la UGTT tunecina....Es gracioso ver las piruetas verbales que deben hacer los mass media y sus "intelectuales" que un día le llaman Revolución (cuando arrecia el movimiento en un país) y cuando creen que es menor pasan de nuevo a su cantinela de "rebelión " y "revuelta", acompañados en el coro por los escépticos de salón supuestamente situados "más a la izquierda". Por fortuna, los trabajadores y jóvenes del Magreb & Medio Oriente no prestan la más mínima atención a estos señores ni a los medios burgueses, que como acaba de reconocer la secretaria de Estado USA, Clinton, están "perdiendo la guerra" mediática. Y esto es lo verdaderamente importante y decisivo en la situación: la perdida del miedo, la confianza en las propias fuerzas, el efectuar la experiencia de una victoria revolucionaria, cosa que a veces no sucede en toda una generación, la creación de doble poder, de poder popular, el avance en la organización de la clase y en derechos democráticos, como la legalización de partidos de clase en Túnez...Nada de esto se borra de la conciencia colectiva de la clase.

El imperialismo USA, los imperialistas europeos y China son los primeros interesados en la victoria de Gaddafi. Temen más a la extensión de la Revolución Árabe, a la que Hillary Clinton definió como la “tormenta perfecta”, que al régimen pro-capitalista corrupto de Gaddafi, que no pretende extender ningún pretendido “socialismo” ni ninguna “revolución”, muy al contrario pretende ser el sepulturero de la Revolución Árabe, el siervo fiel del imperialismo que le recompensará reanudando los negocios que hacen rica a su familia. Por eso concede entrevistas a Le Journal de Dimanche, la televisora ABC o Il Giornale, es decir, se dirige a Francia, Estados Unidos, e Italia, quejándose de que no entiende por qué Sarkozy o Berlusconi le habían abandonado si estaba cumpliendo sus acuerdos y negocios, que sigue siendo un fiel vasallo y que pueden volver a enviar sus petroleros a los puertos libios para seguir juntos haciendo negocios. Nada que ver con la actitud de un revolucionario, de un socialista, que además de denunciar el bloqueo y la amenaza de intervención imperialista llamaría a extender la revolución a todo el mundo árabe. Lenin advertía que para conocer a un hombre no te fijes en lo que dice de si mismo ni la pompa con que se reviste sino en sus hechos. Privatización hasta el día de hoy de petróleo y gas, expulsión de palestinos, encarcelamiento de comunistas y socialistas, la inexistencia de sindicatos obreros, prohibidos.Tales son los hechos en relación al régimen libio a marzo de 2011, no a febrero de 1972.Y la flecha del tiempo no permite viajar al pasado.....

De hecho, Gaddafi apoyó a Ben Alí, títere del imperialismo francés y USA en Túnez, y no a los trabajadores y el pueblo tunecino. De igual manera apoyó a Mubarak contra el pueblo revolucionario egipcio. El hijo de Gaddafi acaba de revelar en una entrevista exclusiva a Euronews que el "socialista" y "antiimperialista" de su papá resulta que pagó la campaña electoral del imperialista y reaccionario derechista Sarkozy. ¿Y a ese sátrapa lo puede defender alguien que se llame socialista? No se puede caer más bajo..... Esta es una política reaccionaria. Los defensores de Gaddafi olvidan convenientemente estas circunstancias. 

Nueva era de Revolución Mundial. La hidra de la Revolución.

La Revolución Árabe forma parte de una nueva era de Revolución Mundial, donde el péndulo gira a la izquierda en amplias zonas del mundo (en el Sur de América desde inicios del siglo XXI y ahora en el mundo árabe, Magreb y Medio Oriente). No asistimos a una suma de revoluciones nacionales, sino a un parte de la Revolución Mundial en un área del mundo. Si se pierde de vista este punto de partida internacionalista no se puede entender nada de la situación. No se trata solo de los acontecimientos en Libia. La teoría del socialismo en un solo país, reminiscencia de los restos del naufragio de los regímenes burocráticos estalinistas, se muestra impotente para explicar los procesos complejos que se dan. Aplican la falsa máxima que que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” Sustituyen las relaciones de clase por relaciones diplomáticas. Los marxistas estamos siempre donde se encuentra nuestra clase, en cualquier lugar del mundo. Y si nos equivocamos, nos equivocamos con nuestra clase, no contra ella. Porque nadie en su sano juicio se cree, como los falsos delirios de Gaddafi proclaman que todo sea una conspiración de Al Qaeda o cuatro afganos, de ese mismo fundamentalismo islámico que ha mostrado su completa bancarrota cuando las masas obreras irrumpen en la escena, protagonizando huelgas generales o insurrecciones armadas revolucionarias.

Dicen que la repetición es la madre de toda ciencia: Si incluso la Revolución Libia fuera derrotada por la tiranía de Gaddafi, eso no variaría el proceso revolucionario general en el resto de países. Sin duda, la derrota de Gaddafi la incentivaría aun más, pero hasta ahí, nada mas. Son las condiciones materiales las que determinan la conciencia, o la falta de ellas, se puede agregar..De ahí que desde Rabat a Mascate veamos los mismos carteles “No al desempleo” “Abajo la tiranía” y otros similares.....

La Revolución Árabe es como un hidra, cuenta con muchas cabezas. Si se corta una no provoca que dejen de existir las demás. En sí, una revolución es un proceso con avances y retrocesos, victorias y derrotas, no es una linea recta, y habrá bastantes ocasiones para avanzar más. La lucha de clases, pase lo que pase, en cualquier circunstancia, incluso si toda la situación volviera a dar un vuelco y se diera una victoria de la Revolución, pues continuaría mientras no fuera una revolución socialista y liquidara el sistema capitalista.

La cuestión es que ningún régimen capitalista, ni siquiera los ricos estados del Golfo con poca población y muchos recursos petroleros, pueden ya ofrecer alternativas, no pueden hacer reformas decisivas como el capitalismo tomado en su conjunto podia efectuar en el pasado y comprar la paz social. El capitalismo es más que nunca, en la era de Internet, un sistema global, interrelacionado. Ahora se ven obligados a profundizar las contrarreformas, incluso al interior de Estados Unidos. Esto se halla detrás de las históricas luchas en Wisconsin y su extensión a otros estados, que tan sólo son la punta del iceberg. La idea necesaria de una Huelga General en USA se extiende, se ocupan parlamentos...En Europa se aprueban nuevos ataques como vincular los salarios a la productividad. Esto es una receta acabada para nuevas luchas, huelgas generales, explosiones sociales...como corresponde a todo periodo con elementos revolucionarios, (a un ritmo desigual: revolución en el mundo árabe, ascenso de la lucha de clases en Europa, como tendencia general aunque lógicamente con sus alzas y bajas, en otros pre-revolución...) En todo caso, es un reflejo del cambio en la correlación de fuerzas a favor de nuestra clase. Solo la cobardía y miopía política de los dirigentes en bancarrota del naufragio de los reformismos y el antiguo stalinismo, junto a la debilidad, sectarismo y división infantil de la izquierda revolucionaria, impide que el ritmo de los acontecimientos sea más rápido en continentes como Europa. Sea como sea, también esto está siendo sometido a los embates de la espiral revolucionaria que recorre el mundo.

Revolución es cuando la clase toma su destino en sus propios manos y pierde el miedo. Internacionalismo es cuando se lucha por reivindicaciones que son en esencia las mismas, con un programa y métodos de clase capaz de ofrecer una alternativa en cada país a la crisis global del sistema capitalista.La Revolución Árabe es profundamente internacionalista, llevando el antiimperialista pan- arabismo y pan-africanismo a un nivel superior. No parte de la nada o de cero de nuevo sino de donde lo dejaron esas luchas anteriores anticoloniales, las eleva, las amplia y les da un mayor contenido y una acción de clase. Toda una generación de jóvenes trabajadores, el 70% de la población, hace una experiencia de victorias: caídas de dictadores, presionan a la consecución de derechos democráticos mínimos en países donde se parte de la no existencia de partidos de izquierda, o no elecciones que merezcan el nombre de “democráticas” (Marruecos o Yemen). Tal como dice la oposición en Yemen, y es válido para cualquier “reforma” en la actual época, llegan “muy tarde y son insuficientes”.

La clase y la Revolución sólo pueden confiar en sus propias fuerzas

Los revolucionarios árabes solo pueden confiar en sus propias fuerzas. Ninguna confianza en esa cueva de bandidos de la o­nU, ni en la Union Africana, ni en la OTAN o cualquier promesa del imperialismo, que vamos a ver como pasa de la “intervención” a la “no intervención” como quien se cambia de camisa, bajo la excusa de que se encuentran divididos y que no hay consenso. Así abandonarán a su suerte a la Revolución Libia, a la que nunca pretendieron “ayudar”. La Revolución es su mortal enemiga. La desean aplastada, como lo desea Israel, y seguir con sus negocios y áreas de influencia. Las mentiras del imperialismo quedaron bien evidenciadas con la detención de 8 militares británicos, entre comandos SAS y miembros del MI6, cerca de Bengasi. Era una operación de infiltración. Si fuera un apoyo y dialogo con el Consejo Nacional Libio hubieran tocado a la puerta. El imperialismo recibe a los emisarios de Gaddafi a la vez que se infiltra en territorio revolucionario. No es difícil deducir su misión real: espiar las defensas revolucionarias en torno a Bengasi. Y ayudar a la contrarrevolución lanzada desde Trípoli.

El capitalismo, ni en el mundo arabe, ni en ningún pais puede ofrecer una alternativa. Una generación vivirá peor que sus padres en los países capitalistas avanzados si no es trasnformada la sociedad. Solo una democracia obrera a nivel mundial puede ofrecer una alternativa no solo a los trabajadores y jóvenes sino a la humanidad. No hay margen para reformas decisivas, permanentes y duraderas. En sí, la Revolución es la única reforma permanente. Los reformistas sin reformas son cadáveres políticos, que los trabajadores y la juventud deben arrojar por el acantilado. En el resto del mundo, millones de personas no han conocido desde hace dos o tres décadas más que crisis sobre crisis y “décadas perdidas”. Hoy son crisis más profundas y prolongadas en el tiempo y recuperaciones casi inexistentes, muy débiles y muy cortas en el tiempo. Este es el motor de las Revoluciones Arabes y no ninguna conspiración. Ni existe la fuerza supuesta de Al Qaeda, ni el espantapajaros que agitan a conveniencia del fundamentalismo islámico, ni existe un imperialismo omnipotente que planifica lo que quiere y siempre vence. Son más mentiras que pretenden confundir. No fue asi en Vietnam, no fue asi en Túnez, donde desearían mantener a Ben Alí o en Egipto a Mubarak, ¿o acaso no los mantenían desde hace 30 años? El capitalismo sólo cambia de peón cuando no les sirve para contener a las masas. Entre otras cuestiones, porque la propaganda se nutre de la fuente de la rutina.

No se puede afirmar que la Revolución Árabe sea en estos momentos una Revolución Socialista. Es una exageración.Sí es una Revolución, que hasta ahora ha logrado reformas democráticas (en sí todas las reformas son hijas del miedo a la Revolución) que debe ser vista y analizada como un capítulo de la Revolución Árabe, que no es ninguna suma de revoluciones nacionales sino un proceso, con similares demandas y mismos actores en distintos países, pues igual que no partimos de ninguna Revolución "ideal" no reducimos el proceso revolucionario a una cuestión nacional, como sí hacia el estalinismo y su famosa teoría del socialismo en un solo país. No, lo vemos como un proceso internacionalista y por tanto lo analizamos en su conjunto. El todo no es una simple suma de las partes, es superior. Esto es evidente en Magreb & Medio Oriente, cuando las acciones de lucha de trabajadores, la mayoria jovenes se produce en similar forma en distintos países e incluso las maniobras de los regímenes dictatoriales, incluido Gaddafi, para intentar salvar el pellejo despliegan un abanico que va de las promesas demagógicas de reformas del inicio, a una cada vez más abierta opción de represión y guerra, como vemos en Libia o Yemen o Saudi Arabia...

Desde una oficina en Caracas, Madrid o Londres no se dirige una revolución. De hecho, las revoluciones no se “dirigen”, como si fuera un modelo de avión de modelismo aéreo que se guia por un comando y va según las “ordenes” emitidas. De hecho los revolucionarios, estrictamente , no hacemos las revoluciones, nos preparamos para ellas. La Revolución la hacen las masas, cuando empiezan a tomar su destino en sus propias manos, sacando sus propias conclusiones, aprendiendo de la experiencia, construyendo en el camino, avanzando y retrocediendo. Eso vemos en el mundo árabe. Eso no excluye la necesidad de contruir una alternativa marxista de masas a nivel internacional, La V Internacional en este momentos es una necesidad histórica, que debe ser proclamada por organizaciones de masas de la clase en todo el mundo. El proceso de toma de conciencia y el paso a la acción es el sello de una revolución, como lo fue la francesa (burguesa) y la rusa de Octubre de 1917 (proletaria), aunque en perspectiva histórica fueran secuestradas, la última de ellas por la burocracia estalinista. O la de Oliver Cromwell, en Inglaterra, que pensaba se trataba de un movimiento religioso en vez de una Revolución... Los marxistas intentamos aportar y fertilizar el proceso con las ideas y el programa del socialismo revolucionario, desde la unidad de acción. La Revolución no es el proceso en una cabeza en una recámara (habitación) de América Latina, Europa o Africa, ni se organiza con un click en el mouse y dando a la tecla “send” . Esa es una vision, ademas de falsa, conspirativa, blanquista, que flaco favor le hace a la Revolución Árabe.

Debemos prepararnos para un proceso largo, prolongado, de años, no de meses. Dos meses, si no son nada en un embarazo, menos lo son en un proceso revolucionario. Es importante no perder la paciencia, la confianza en la clase y volver a las ideas fundamentales como siempre hacia Lenin, para no perder el norte. La Revolución es un enfrentamiento de fuerzas vivas, partiendo de lo concreto, de lo que hay, en un terreno que no siempre puede ser elegido por nuestra clase. Deseamos y trabajamos porque la Revolución Árabe avance en un sentido socialista. Es nuestra tarea y la estamos realizando. La emancipación de los trabajadores será obra de sí mismos. Nadie puede, por mas bien intencionado que sea, pretender sustituir la acción y las decisiones del pueblo revolucionario libio, aunque sea con la mejor voluntad del mundo. Bien decía Lenin que el camino del infierno está empedrado de buenas voluntades.