martes, 4 de enero de 2011

Socialismo o Barbarie / El Huevo De La Serpiente (Por Daniel Guerra)

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar. Martin Niemöller

En Grecia, durante el 2010, unos 200 refugiados por día llegaron procedentes de Turquía  ─ La cooperación con los guardianes de las fronteras de otras naciones de la Unión Europea funciona bien. Ahora estamos planeando construir una valla para hacer frente a la inmigración ilegal ─dijo ayer el ministro Papoutsis a la agencia de noticias ANA.

Grecia solicitó hace dos meses ayuda a la agencia de fronteras de la Unión Europea, Frontex, para hacer frente a la oleada de inmigrantes. En noviembre 200 funcionarios de Frontex fueron desplegados en la zona.

En el siguiente enlace se explica que Grecia, uno de los países europeos en los que más se ha combatido durante el 2010 y se combaten aún los ataques recibidos por el capitalismo, y desde dónde se lanzó al mundo la consigna de ¡Pueblos de Europa, alzaos! ha experimentado a la vez, como el resto de países de Europa, un avance de la extrema derecha.

http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/81299-NN/la-extrema-derecha-registra-un-alarmante-avance-historico-en-grecia/

En Francia, además de las luchas que se han manifestado en importantes huelgas, también la xenofobia y la extrema derecha ha experimentado un auge, sin contar con las deportaciones de ciudadanos europeos de etnia gitana. También en otros países de la unión europea cómo Suiza, Alemania, Hungría, Bélgica, Finlandia, Dinamarca…han experientado fenómenos de mayor presencia de la ultra-derecha en las urnas o en las calles.


¿Contradictorio? Dialécticamente, por supuesto. Esto refleja entre otras causas la bancarrota del reformismo, incapaz de ofrecer soluciones reales a problemas reales en un período de depresión.

Mientras la izquierda reformista envía mensajes electorales de progreso es incapaz de explicar cómo se va a progresar. Hasta ahora, la experiencia de la clase trabajadora son ataques brutales al estado del bienestar. Los partidos más a la izquierda mencionan un modelo económico justo y sostenible, pero todos sabemos que el capitalismo no es justo ni sostenible, por más buenas intenciones que se tengan. No hay capitalismo de rostro humano.

Es entonces cuando la derecha, con la intención de dividir las fuerzas de la clase obrera, siembra y explota el miedo, la xenofobia y el odio. Se empieza a hablar de los fondos que se aplican en políticas de integración y que “hacen falta a los de aquí, a los autóctonos”. Ante estas propuestas, muchos trabajadores no pueden evitar poner el oído. Y antes de criticarlos, preguntémonos ¿Acaso alguien más les ofrece soluciones?.

Así pues, estos discursos también pueden ir calando tanto en capas de las clases medias cómo de los trabajadores, a los que se les muestra una realidad cada vez más degradada y que la derecha sabe utilizar muy bien, aprovechando el vacío que queda cuando no hay nada ni nadie que explique claramente cuál es la verdad que se esconde tras la realidad de las migraciones. Y esa verdad no es otra que el hecho de que vivimos en un sistema capitalista del cual somos víctimas tanto trabajadores inmigrantes como autóctonos. El capitalismo condena a la población del llamado "tercer mundo" al hambre y la miseria generalizada obligándoles a emigrar y a los trabajadores del "primer mundo" los empuja a un consumismo desmesurado e insostenible, a la explotación, al paro y a también a la miseria.


Si la izquierda asumiera esta verdad, consecuentemente tendría que ofrecer un programa anticapitalista de expropiación de la banca y los medios de producción bajo control obrero, pero al aceptar el capitalismo, la izquierda se desarma ideológicamente a sí misma, no tiene más remedio que seguir las leyes del sistema. La crisis ha constatado lo obsoletos que son los principios del reformismo, un principio que ya no sólo es incapaz de aplicar reformas, sino que ha pasado directamente a aplicar contrarreformas.

No me cansaré de decirlo, cuando la izquierda renuncia a esa verdad, es cuando entra la derecha esgrimiendo la realidad, siempre tergiversándola y difundiendo a la vez todo tipo de prejuicios y mentiras. La derecha nos explica que no hay trabajo para nadie y que la inmigración continúa llegando. (Un hecho que explicado así es incuestionable) Añade en su discurso problemas que asocia a la inmigración como la escasez de recursos para todos, el aumento de la delincuencia… Y la derecha va subiendo. Por supuesto que los ataques de la derecha contra la clase obrera serían aún más importantes que los de los gobiernos de partidos de izquierdas, pero la derecha es más hábil a la hora de ofrecer un enemigo, un chivo expiatorio al que culpar. En los años 30 eran los judíos, actualmente son los inmigrantes.

Ahora que hemos tenido unas fiestas en las que nos hemos sentado en varias ocasiones alrededor de una mesa junto a familiares, amigos o compañeros de trabajo, propongo una reflexión para los compañeros del estado español:

¿Qué temas de conversación son los que más han surgido alrededor de la mesa? No me refiero a las comidas con los camaradas del partido o del sindicato, con brindis final por la revolución mundial en el caso de los compañeros más comprometidos y organizados, sino de reuniones con la familia: con padres, hermanos, cuñados, suegros, tíos, abuelos, sobrinos, primos, amigos…. y las correspondientes parejas. Es posible que no en tu casa, o no en la mía, pero si pudiéramos entrar en unos cuantos hogares al azar de familias, en este caso españolas, veríamos cómo seguramente alguno de estos temas de conversación han sido y son la actual crisis económica. Es probable que alguien incluso haya ido más allá reflexionando sobre la incapacidad de los gobiernos de izquierdas para solucionar la situación y se haya cuestionado las limitaciones del reformismo. Sin embargo, simultáneamente y en la misma mesa, y en ocasiones, no siempre pero puede ocurrir que incluso se dé en la misma persona que se cuestiona los ataques a la clase obrera, después de criticar el precio del café y del pan, tal vez realice la aparente inofensiva observación de que parece ser que la presencia de ciudadanos magrebíes ha aumentado en estos últimos años. – ¡Demasiados!  – exclamará otro comensal, – están por todas partes ¿Adónde iremos a parar? Llevas a tu hijo al colegio, y los niños españoles ya son minoría.

Después de las gambas y el vermouth, viene el primer plato, y con él más vino y más cava, y cuanto más  vacías están las botellas, más culpables parecen los inmigrantes de nuestra mala situación. Tal vez , tn el transcurso de la conversación les toque recibir su parte a los controladores aéreos, (ojo con esto) y a la hija de la vecina, que se ha divorciado porque es una fresca, pero puede que surja de nuevo el tema de la inmigración a colación, por ejemplo, de los cheques-bebé, con el argumento de que  hasta ahora venían mujeres embarazadas de fuera a cobrar los cheque-bebé, que en sus países de origen representa mucho dinero, y claro, sumando lo que se pagaba a los inmigrantes y a los de aquí, eso era demasiado despilfarro para el estado, así que todos los hemos dejado de cobrar. Y venga más vino y más cava, y más leña al fuego contra los inmigrantes, causantes de nuestros males. Si el ambiente xenófobo se anima, no faltará quien ponga en la picota a los foráneos provenientes de los países del este, pues están entrenados en no sé que guerras para introducir la mafia en nuestro país. A continuación no podemos olvidarnos de  la ofensiva contra los chinos: ─ ¿ Os habéis fijado que , de seguir así, se van a quedar con todos los negocios porque a ellos les dan ayudas y préstamos que a otros les están negando y además no les hacen pagar impuestos?. Afirmaciones éstas que todos declaran conocer a ciencia cierta porque todo el mundo sabe que es así y además, se lo dijo a mi amigo un primo suyo que trabaja en un banco.

Sin embargo cualquiera que haya trabajado en la administración puede confirmar que lo referente a las ayudas y los impuestos sencillamente no es cierto, lo mismo puede demostrar un trabajador honesto de banca sobre el tema de los préstamos. Es de suponer que, adaptados a las particularidades de cada país, en el resto de Europa las conversaciones pueden ir en este sentido. Así funcionan las mentiras goebelianas, grandes mentiras repetidas hasta que parecen reales y calan en la sociedad. 

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A propósito de  Goebbels, considero bastante oportuno establecer un paralelismo entre este período que vivimos con el de principios de los años 30, (¡sí señores, se acabó la fiesta! ¡Dejen de bailar el Charleston que la Gran Depresión ya está aquí!) Así pues, es conveniente resaltar que entre los argumentos existentes hoy en día contra la inmigración los hay que recuerdan ligeramente a los que ya se utilizaban contra los judíos en aquella época, no la del nazismo, sino un poco anterior, (véase el caso de los chinos) aunque no se repitan  exactamente igual, puesto que la Historia nunca se repite de la misma manera. Si alguien se sentara hoy a la mesa vestido de nazi o de falangista, todos los presentes se escandalizarían. Pudiera parecer que se ha aprendido del pasado, pero es una apariencia superficial, el problema no está en el uniforme o en las formas.

En Europa no estamos ahora mismo en mitad de una revolución en toda regla, tampoco en un período de auge del fascismo. Pero sí nos encontramos en un época convulsa de grandes ataques contra la clase trabajadora, luchas y el desmantelamiento del estado del bienestar. En el próximo período, los próximos años, van a ser decisivos en muchos aspectos. Y este ambiente que he relatado y que no es ficticio, no es ni más ni menos que el ambiente que incuba el huevo de la serpiente* del fascismo, en medio de un clima de descontento generalizado y revueltas sociales por doquier. No es la primera vez que ocurre.

La ultraderecha ha ganado escaños en Europa, tímidamente. Que nadie se extrañe ni escandalice. Es el resultado directo de la bancarrota del reformismo. No obstante lo más preocupante de la situación no está en esos escaños,  ni siquiera, en el caso de que aumentaran las bandas armadas de cabezas rapadas a la caza del inmigrante, sería ése el peligro más preocupante. La auténtica amenaza puede estar sentada a nuestro lado en la mesa donde se celebra una comida de Navidad, cuando, en medio de críticas al desmantelamiento del estado del bienestar,  se dan por hechas otras cuestionas que simplemente no son ciertas. Las deportaciones de ciudadanos comunitarios en Francia de etnia gitana que se produjeron sin levantar demasiada indignación, a la vez que se levantaban barricadas contra los recortes sociales, son un ejemplo da la complejidad de este asunto, de dos fenómenos, fascismo y revolución, que se producen simultáneamente y por los mismos motivos, y solapando incluso los mismos protagonistas.


Es cierto que no he mencionado los otros temas que se habrán hablado en estas celebraciones y que expresan la rabia y la indignación contra el paro, los recortes, y cómo la gente, poco a poco va tomando conciencia de lo que representa el capitalismo. La razón es porque sobre esto ya existen numerosos artículos que circulan en las bases de izquierdas. Sin embargo, éste un proceso que no se da en estado puro, pues existen dos caras de la misma moneda, y veo necesario hablar hoy de la otra cara de la misma moneda, y esa otra cara es el peligro del fascismo, que surgirá inevitablemente, aunque no de forma que se identifique claramente con los fascismos clásicos el siglo XX, si no conseguimos llevar a la clase obrera al triunfo en el próximo período que se nos avecina.

Si en las organizaciones de masas tradicionales de la izquierda europea, antes de criticar de forma ignorante a los trabajadores que se han escapado de sus filas  al comprobar cómo vuelven a aumentar los votos de la extrema derecha, se acogen a la verdad, aplican la autocrítica y dan un giro hacia un programa realmente socialista, el capitalismo tiene los días contados. Esa es la única solución. ¡POR UNA HUELGA GENERAL EN EUROPA CONTRA EL CAPITALISMO Y EN DEFENSA DE UN AUTÉNTICO PROGRAMA SOCIALISTA!

¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Daniel Guerra

4/01/2011

* El huevo de la serpiente” es una metáfora popularizada por una película de los años 70 sobre el largo proceso que durante los años 20 del siglo pasado condujo a la destrucción de la democracia alemana y su paulatina sustitución por un régimen totalitario. La comparación se refiere a que cuando está en la etapa de gestación, la serpiente puede ser vista a través de la cáscara transparente del huevo. Y lo que se ve es un bichito insignificante que incluso puede parecer hasta simpático y nadie se atreve a destruirlo impidiendo su nacimiento El pueblo alemán es el que más intensamente vivió esa experiencia.